Cuando en enero de 1985 Marv Wolfman y George Pérez (junto a varios entintadores y coloristas) lanzaron el primer número de Crisis en Tierras Infinitas, algo en ellos sabía lo importante que sería esta obra para la industria. Y estaban en lo cierto: este evento sirvió para cambiar completamente las coordenadas internas de los propios tebeos en DC y para marcar los pasos a seguir que tiene que tener un evento de superheroes. Aprovechando que ahora Panini tiene los derechos de distribución de la Distinguida Competencia en nuestro país, hemos vuelto a tener este título publicado dentro del sello Archivos DC.

Por si hay alguien que no lo conoce hay que entender el contexto anterior. El Multiverso de DC se componía de diferentes tierras paralelas, las cuales muchas de ellas albergaban versiones parecidas de héroes que ya conocíamos como Superman, Flash o Wonder Woman. Algunas de estas tierras, a la vez, venían de editoriales que DC había comprado y los había incorporado a su trasfondo, como Tierra 4 (compuesta por los personajes de Charlton Comics) o la tierra S (donde habitaban los héroes de Fawcett comics: Capitán Marvel etc…). El objetivo de este mega evento no era otro que reunificar las tierras para crear así una nueva continuidad más sencilla sin tener varias versiones de sus iconos más importantes.
Para esta titánica labor decidieron crear una historia donde un ser llamado El Antimonitor, un ser cósmico de un universo de antimateria, planea destruir todas las tierras para absorber su energía. Por otro lado, el Monitor juntará a un grupo de héroes y villanos para combatirle. Inevitablemente todos los personajes del cosmos de DC se verán envueltos en este conflicto de proporciones galácticas.
La eliminación de muchas tierras paralelas fue una de las consecuencias más directas que tuvo este evento. Cómo ya no había tantas versiones de varios personajes, esto dio nuevos orígenes y continuidades a muchos de ellos. Además, este cómic fue el ejemplo a seguir en el que otras obras se fijaron, como su magnífica continuación Crisis Infinitas de Geoff Johns o las propias Secret Wars de Jonathan Hickman. Por otro lado, el paso de testigo de Barry Allen a Wally West se ha convertido por derecho propio en uno de los momentos más importantes de DC.

Pero también, entre sus repercusiones están varios problemas de continuidad que a día de hoy algunos no se han resuelto. Los orígenes de personajes como Wonder Woman o Canario Negro eran inconsistentes con todo lo que se nos había contado por la fecha. Además, con la llegada del Superman de John Byrne, la propia génesis de la Legión de Superheroes no tenía sentido, lo que dio lugar a volver a crear versiones paralelas. Hubo superhéroes como Hawkman en los que era imposible encajar todas sus historias. Por si fuera poco, en DC tuvieron que hacer encaje de bolillos para explicar la desaparición de la JSA y de otros héroes de la edad de oro. Cómo ya he comentado más arriba, en DC se ha intentado arreglar todo este caos con varios hechos secuela (Hora Cero, Flashpoint…); pero nunca terminó de encajar todo.
En la edición que ha publicado Panini tenemos el color original del cómic, lo cual es de agradecer. Siempre defenderé estas decisiones. Entre el contenido extra tenemos borradores del guion inicial y varias páginas con los lápices originales de George Pérez, además de varios bocetos originales de personajes como Harbinger o Paria. Este tomo viene en tapa blanda, lo que a mi parecer le ayuda a ser mas manejable aunque tiene el problema de que quizás pierde en comparación con algunas ediciones de ECC en Cartoné. Por otro lado, el precio de 40 € quizás sea algo elevado, aunque en mi humilde opinión creo que es una obra que lo vale, pero esto ya depende de cada uno…

Estamos ante uno de los tebeos más importantes de todos los tiempos y su legado ha perdurado hasta el día de hoy. La magia que tiene este cómic es tal que a día de hoy no ha envejecido apenas y creo que todas las buenas palabras que podemos tener hacia él son bien merecidas.
Mundos vivirán, mundos morirán y el universo DC nunca volverá a ser el mismo…


