El nombre del británico Josh Pettinger es de esos que han empezado a resonar cada vez más en un período muy corto de tiempo. Comenzó a autopublicar, sin ningún tipo de prisa, sus historias y cuando las recopiló y se editaron en un tomo que conforman este Goiter que hoy nos ocupa recibió una nominación en el festival de Angoulême en 2023. A partir de ahí ha publicado una historia de Wererwolf Jones (uno de los personajes del universo Megg, Mog y Búho) junto a Simon Hanselmann para Fantagraphics, se ha mudado a EE.UU. y el año que viene la misma editorial publicará su tercera obra. Ediciones La Cúpula nos trae esta interesante obra con influencias de grandes nombres del cómic underground, pero con una personalidad sobresaliente.

La obra se compone de siete números, curiosamente solo del 2 al 8, no he conseguido averiguar por qué el 1 no está incluido más allá de por el evidente nivel artístico más bajo. En estos números encontramos historias independientes (salvo en los tres últimos) con un vínculo común de anhedonia y de existencialismo inevitable. Los personajes se dejan arrastrar por sus vidas en piloto automático, y reciben lo que les sucede sin ningún tipo de proactividad, sino con una actitud de huida hacia delante. Precisamente es lo que engancha de este tipo de historias: cualquier intento de racionalizar lo que sucede convertiría el cómic en un absurdo, por lo que esa oda a lo excéntrico y esas actitudes indolentes son lo que más nos gusta a los amantes del cómic underground.
Comentaba al principio las influencias evidentes, y es que uno lee estas historias de Pettinger y ve claramente a Clowes, Ware e incluso la desidia y mala baba del propio Hanselmann. Sin embargo, no se limita a realizar historias clónicas, sino que soprende al lector con cada número, planteando historias que pasan de la serendipia que encarcelando a un inocente, a una historia de amor con saltos temporales, a la vida de un luchador de wrestling retirado o a los múltiples fracasos de un tipo incapaz de independizarse. Entre ellas, historias muy breves que son como una pieza corta, para dar pie a la historia más larga y la única que se continúa en los tres últimos números.

Escuadrón Victoria es una historia que se mueve en las mismas fórmulas que las anteriores, pero adquiere mucha más profundidad. Nos cuenta la vida de un trabajador de Amazon en una sociedad distópica en la que el gigante de ventas online ha llegado a dirigir la sociedad hasta un punto en el que decide los destinos de los trabajadores decidiendo el tipo de trabajo que desempeña en la empresa, pero igualmente el tipo de vivienda que puede disfrutar e incluso una aplicación tipo Tinder en la que ofrece parejas dentro de la misma empresa. La historia es probablemente la mejor de toda la obra, no solo porque el mayor espacio da pie a desarrollarla mejor, sino por la carga de crítica social y la mala baba que se esconde tras ella. Sinceramente, me habría funcionado igual si hubiese finalizado en el primer número, puesto que la mayoría de los dardos están contenidos en ese planteamiento. Una historia que nos recuerda a otras grandes distopías como 1984 o V de Vendetta.
El dibujo de Pettinger también se rige por los códigos del underground más actual. Lejos del preciosismo de Crumb o la hipérbole de Bagge, se acerca más a esos autores que cité antes, o de otros grandes nombres de la última década como Gabrielle Bell o esos primeros trabajos de Tillie Walden. Tiene una narrativa estática, con rejillas conservadoras y color que alterna el blanco y negro con bitonos o paletas muy limitadas, algo que contribuye a la sensación de las propias historias y al espíritu de «dejar que vengan las cosas» predominante en toda ella.

En definitiva, Goiter es una obra valiente y con personalidad, centrada en el existencialismo inevitable como tema central, con gran variedad de personajes y temáticas que llevan de la risa, a la sorpresa y a la reflexión por la crítica social que esconde. Como siempre me gusta recalcar, es un tipo de cómic dirigido a un lector muy concreto que sabe lo que puede esperar de una obra como esta. Si nunca has leído un cómic underground, probablemente pueda sacarte de la lectura este tipo de narrativa en la que se dejan las historias a medias y los personajes se comportan de una manera tan apática. Ojalá podamos ver las siguientes obras de Pettinger en nuestro país, porque con esta primera, que además ha hecho a un ritmo tan lento, deja con las expectativas bien altas.
Lo mejor: El respeto evidente a otros autores manteniendo su propia voz e identidad. Escuadrón Victoria y su crítica feroz subaycente.
Lo peor: La curiosidad por saber por qué no está incluido el número 1.


