Roco Vargas es ya casi un cuarentón. Aparecería por primera vez en la revista Cairo en 1983 y desde entonces, la creación más popular... El futuro que no fue, de Daniel Torres

Roco Vargas es ya casi un cuarentón. Aparecería por primera vez en la revista Cairo en 1983 y desde entonces, la creación más popular de Daniel Torres nos ha ido visitando cada cierto tiempo. En este caso no será el propio Roco quien nos visite, pero El futuro que no fue nos lleva de vuelta a su universo retrofuturista de la mano del detective Archi Cúper.

El Futuro que no fue

Este sabueso con la cara de Robert Mitchum nos guiará a través de una historia de ciencia ficción noir donde, como suele ser habitual, hay mucho más allá del caso a investigar. Una mujer llega a su oficina con un encargo, un detective que no sabe muy bien dónde se mete al aceptarlo, mucha gente que tiene mucho que ocultar… todas estas convenciones no dejan de ser la excusa de Daniel Torres para hablarnos de otro montón de cosas, pero es que hasta la excusa mola.

Es increíble la cantidad de cosas que Daniel Torres hace en tan solo 72 páginas y todas bien, claro. Tal vez uno de los primeros niveles que vemos durante la lectura es un discurso sobre la publicidad y el consumo. Sin meternos demasiado en spoilers diremos que hasta la resolución del caso tiene que ver con la propia publicidad, pero es que no podía haber un sitio mejor para este tipo de discursos que la Montebahía de Daniel Torres. Tenemos esas calles meticulosamente abigarradas, donde te puedes librar de una multa con una suscripción a una marca de detergente, se te puede colar en tu coche un anuncio viviente y el concepto de hombre anuncio va bastante más allá de lo que conocemos. Y es que si hay una estética perfecta para una historia de este tipo es esa línea clara, tan deudora del diseño gráfico, que nos brinda Torres. Es como contar una historia sobre la publicidad con las propias herramientas de la publicidad.

El Futuro que no fue

Pero esperad que esto no es más que el principio de un más difícil todavía meta. Si cada nivel de metalenguaje fuera un salto mortal, esto sería como mínimo un triple mortal con doble tirabuzón y sin red, Daniel Torres no la necesita. Más allá del juego con la publicidad, hay un trabajo de historietas dentro de historietas que es una viguería. Para cuando estamos empezando ya tenemos a un autor ficticio que es un personaje de la propia historieta, un protagonista que piensa en narrativa noir, un homenaje a las viejas revistas (con montones de extras y tiras a imitación de la vieja Cairo y otras) e incluso guiños a Milton Caniff y su Steve Canyon… y todo esto solo en las primeras 10 páginas.

El retrofuturo de diseño de Daniel Torres no trata en ningún momento de resultar científicamente verosímil, sino jugar con toda esta locura pop casi retando a su propio universo a que exista algo que no admita. El futuro que no fue es una obra tan exigente como el lector decida y es disfrutable como historia noir ligera, como ciencia ficción con discurso o como malabarismo meta a discreción del lector.

El Futuro que no fue

El futuro que no fue administra su dosis a los viejos fans de Roco Vargas a la vez que sirve de perfecto punto de enganche para aquellos que nunca lo hayan probado y quién sabe si el principio para descubrir otras obras del autor como Opium, Burbujas o La Casa o incluso un buen empujón para uno o dos futuros integrales de Roco Vargas.

Compartir:

Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

No hay ningún comentario todavía.

Anímate a ser el primero en comentar.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com