Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Dos mujeres desnudas

Dos mujeres desnudas
Guion
Luz.
Dibujo
Luz.
Traducción
Carlos Mayor.
Formato
Cartoné, 200 págs, color. 20X25 cm.
Precio
24,90€.
Editorial
Reservoir Books. 2026.
Edición original
Deux filles nues (Éditions Albin Michel).

Hasta ahora hemos visto contarnos historias de la Segunda Guerra Mundial de decenas de formas diferentes: unas centradas en prisioneros de guerra, otras desde el bando nazi, en algún personaje histórico concreto, con mayor realismo o recurriendo a licencias literarias. Pero diría que jamás habíamos visto la historia contada desde el punto de vista de… un cuadro. Dos mujeres desnudas, editada en España por Reservoir Books, es un cómic sorprendente por su propio planteamiento, pero que va mucho más allá del simpático ejercicio realizado para conseguir desconcertar al lector, y aprovecha la ocasión para mostrar la historia de Europa, y más concretamente de Alemania, centrada en esta ocasión en el viaje que pueden realizar las pinturas desde su mera concepción hasta que quedan expuestas en un museo un siglo después.


Y es que precisamente esta obra comienza cuando el autor de la pintura original, Otto Mueller, se encuentra en el campo pintando a su musa y esposa Maschka. Comenzamos con la viñeta vacía, como el lienzo del pintor, y a través de las primeras pinceladas comenzaremos a ver el mundo que a su vez nos contempla. Manteniendo siempre el mismo punto de vista, seremos testigos de los principales eventos históricos que fueron llevando la pintura desde el estudio del pintor hasta los diferentes compradores, intentos de subastas, almacenes y exposiciones. Por el país en el que se pintó, seremos inevitables testigos del alzamiento del ejército alemán, la llegada al poder de Hitler y cómo gestionaron el arte de su país, con especial atención a su introducción dentro del movimiento que los nazis llamaron arte degenerado.

Dos mujeres desnudas es una obra que cuenta mucho, y con gran inteligencia: Podemos quedarnos solo con que muestra el recorrido que tiene una obra de arte a lo largo de su existencia, que es algo que ya de por sí resulta interesante porque muchas veces no somos conscientes de la odisea que ha podido pasar un cuadro para llegar a la pared de ese museo en el que la contemplamos. Ya solo por eso la consideraría una obra interesante. Pero es que además oculta un mensaje contundente, puesto que el autor trabajaba para la revista Charlie Hebdo cuando tuvo lugar el terrible atentado que acabó con la vida de 12 personas y ese día salvó la suya… porque llegó tarde a trabajar. Algo así marca de por vida, y cuenta el autor que fue el punto de inflexión que le llevó a cambiar de registro y contar una historia que surgía de darse cuenta de las conexiones entre el expresionismo alemán en el siglo XX y su trabajo como dibujante satírico en una revista como Charlie Hebdo, y que intentaba criticar el aumento del totalitarismo y el auge de corrientes políticas de extrema derecha.


Luz muestra como el autoritarismo puede llevar a formar un movimiento cultural, y centra gran parte de la obra en cómo el cuadro formó parte de la exposición nazi Arte degenerado que intentaba poner en evidencia la expresión artística, y exponerla ante la población para evidenciar su falta de decoro o la crítica al poder, algo inconcebible para el régimen. Poco sospecharían que lo que comenzó como un señalamiento surgido del odio acabaría convirtiéndose en una corriente artística, en un movimiento que pretende ensalzar la libertad de expresión y la inmunidad del arte.

Para contar una historia como esta, el autor investigó profusamente y contó con asesoramiento profesional por parte del Museo Ludwig de Colonia donde reside la obra, para evitar inexactitudes. Fueron bastantes las personas que tuvieron en algún momento el cuadro, amantes del arte que prefirieron en algunos casos incluso supeditar su propia subsistencia a evitar deshacerse de este y otras obras, a sabiendas de que podían peligrar. Es otro de los temas en segundo plano que tiene la obra, el amor incondicional al arte y la consciencia de que dice mucho más de la historia de un país que algunos libros. Es muy bonito ver esos recursos de personajes que reaparecen con el tiempo para mostrar el paso del tiempo y el cambio de los tiempos. La obra contiene una cronología al final con los detalles más relevantes relacionados con el cuadro, biografías de los personajes, biobliografía utilizada para la realización de la obra y un epílogo a cargo de la directora del Museo Ludwig donde se evidencia lo minucioso que ha sido Luz para la realización de este cómic.

La obra resultó merecedora del Premio al mejor álbum en el Festival Internacional de Angoulême, así como numerosos premios y menciones de las revistas especializadas más importantes de Francia.


En definitiva, Dos mujeres desnudas es una de las obras más interesantes que se han podido leer en lo que llevamos de año, que contribuye con originalidad a alimentar lo que se ha venido a llamar el «Pincelverso» permitiendo que, ya que cada vez la Historia del Arte pierde más fuerza en los planes educativos, tengamos un espacio en el mundo del cómic donde poder conocer de manera atractiva y vistosa una de las facetas más interesantes de nuestra historia y nuestra cultura. Si el año pasado Reservoir nos sorprendía con El color de las cosas, demuestra con esta que sigue de cerca todas aquellas propuestas narrativas distintas que siguen enriqueciendo el mundo del cómic. Dos mujeres desnudas es una ventana a la historia desde una posición privilegiada, a lo largo de décadas, donde podemos ver la cantidad de personas que tienen relevancia en la vida artística de un cuadro. Interesantísima propuesta que seguro que copará los tops de finales de año.

Lo mejor: Las múltiples capas de lectura que tiene la obra. Su originalidad narrativa. Los mensajes y sentidos paralelos de la obra.

Lo peor: Quedarte solo con la anécdota del recurso narrativo y no ver lo rico que es todo lo demás.