Los Investigadores de lo Desconocido son, seguramente, el mejor ejemplo de superhéroes de nicho; podrían compararse con Alpha Flight o los Omega Men. Este grupo fue creado por Jack Kirby en el sexto número de Showcase, con una premisa de lo más interesante: un grupo de aventureros con diferentes habilidades sobrevive a un accidente de avión. Tras ello, deciden dedicar este tiempo extra que les ha dado la vida a investigar todos los misterios de su mundo y a enfrentarse a amenazas imposibles. Ellos son Ace, piloto veterano; Profe, científico; Ryan, especialista y montañero; y Rocky, boxeador y tipo duro. Posteriormente se uniría June, con el papel de “la chica del grupo”.

Tristemente no han tenido muchas apariciones destacadas a lo largo de los años. De hecho, echando atrás mi escasa memoria, lo primero que leí de ellos fue en The Brave and the Bold: El Libro del Destino, a cargo de Mark Waid, George Pérez y Jerry Ordway. Aunque también me quedo con la aparición que tuvieron en la hilarante película Teen Titans Go. La primera serie regular tuvo 87 números y salió allá por 1958. Desde entonces apenas han tenido unas pocas series limitadas de las que seguramente la más destacable sea la que vamos a hablar hoy Investigadores de lo Desconocido: ¡Los investigadores deben morir! A cargo de Jeph Loeb y Tim Sale, publicado recientemente por Panini en España en el formato DC Compact.
¿Y de que trata este cómic? Los investigadores viven una vida tranquila, apartados de todo en Ciudad Investigadores, una ciudad de la cual son el mayor reclamo turístico. Mientras descubren un nuevo tipo de fuente de energía en su base sobre la cima de una montaña, algo sale terriblemente mal y ésta salta por los aires. Nuestros protagonistas irán a juicio para defenderse por todo el daño causado. Después cada uno seguirá su camino pero, obviamente, ya sabemos como son este tipo de obras y nuestros héroes tendrán que volver a juntarse para enfrentarse a una amenaza en las sombras.

Este tebeo, que en su origen salió en 1991 y que Planeta publicó en España allá por 2005, se aleja un poco del estilo de la época y se le nota un poco las maneras de Vértigo en las formas. Hay un gran sentimiento de melancolía y es una obra oscura por momentos. Además, aunque la narrativa puede parecer confusa, consigue que te sumerjas más en el misterio que rodea a los investigadores y ayuda a deconstruir la psicología de los personajes, dándole a cada uno una personalidad más compleja.
En lo visual, destaco la gran labor que hace nuestro tristemente desaparecido Tim Sale, creando varios juegos de viñetas y experimentando con la propia narrativa del tebeo. Quizás el mayor problema que puede tener este tebeo es su mayor rasgo distintivo: no son personajes muy conocidos. Además, y aunque puedo quedar de simplista, soy consciente que Jeph Loeb nos da una de cal y una de arena. Es capaz de lo mejor (Batman: El largo Hallowen, Victoria Oscura, Superman: Las cuatro estaciones) y de lo peor (Hulk, Ultimates volumen 3, Ultimatum…), por lo que puedo entender las reservas a la hora de acercarse a esta obra. Con todo, es un tebeo con personalidad propia y que se aleja de los típicos conceptos de buenos y malos y porqué gustará a aquellos que busquen algo más.

En el interior de la edición Panini vienen las portadas de Brian Bolland y Michael Golden, entre otros, además de varios bocetos del propio Sale. Además, el precio que tiene (11,99 euros) puede ser un incentivo si te quieres acerca a investigar de qué va este cómic.


