El último Premio Internacional de Novela Gráfica organizado por FNAC/Salamandra Graphic ha recaído este año en Charles loves Josefa, el último trabajo del polifacético Fermín Solís, que recupera una historia sucedida en la Extremadura rural de los años 50. Una historia curiosa, que marcó la historia de un pequeño pueblo sirve como reflejo de la sociedad de la España de posguerra, y lo mucho que ha evolucionado en el último siglo nuestra sociedad. Una historia que inevitablemente nos recordará al Bienvenido Mr. Marshall de Berlanga pero también a la reciente Buena gente, de Isaac Sánchez, por ese retrato de un entrañable pueblo que va mutando a la más extrema vileza.

La obra está inspirada en una historia real, cuando el fotógrafo W. Eugene Smith consiguió sacar de España un carrete de fotografías realizadas en el pueblo de Deleitosa, en Cáceres, y publicó un completo reportaje sobre la España rural de posguerra en la revista Life. La anécdota fue que un ciudadano estadounidense que había leído el reportaje se quedó prendado de una joven que aparecía en una de las fotografías. A partir de entonces comenzó a enviarle cartas donde le confesaba su amor y le proponía compartir su vida con ella. La chica no mostró demasiado interés, pero sus vecinos veían en el enamoramiento una oportunidad para la prosperidad del pueblo, presionando a la muchacha a que accediese a conocer al tipo, a pesar de que ella ya tuviese novio y no estuviera tan ilusionada como el resto por una relación con alguien a quien ni conocía.
Si en algo destaca el autor de esta obra es en la capacidad para transmitir una narrativa pausada y tranquila pero muy eficaz. Cuenta muy bien las historias, y mientras lo hace, encuentra tiempo para reflejar muy bien el escenario y la gente que rodea a la protagonista. A pesar de usar una rejilla de viñetas muy conservadora y un dibujo poco dinámico, consigue acaparar la atención del lector, resulta bastante difícil abandonar la lectura. Además, en esta ocasión opta por un color de paletas apagadas que transmite muy bien la época en la que se encuadra la historia, sin renunciar a los colores vivos del paisaje de Deleitosa. Da esa sensación de fotografía antigua en todo momento.

Pero lo más interesante de esta obra es reflejar la mutación que sufren sus vecinos ante el olor de un dinero que ni siquiera sabían si existía, hasta el punto de que el alcalde se ofrece a costear el viaje de avión para que pudieran conocerse. Un alcalde que en la reciente guerra había asesinado al tío y al padre de Josefa. En ese sentido, la obra es un reflejo de la naturaleza humana, del interés y la ceguera a la que somete esa esperanza de prosperidad que se han creado en sus cabezas. La deshumanización de sus vecinos y familiares se muestra como algo progresivo, que va tensando la cuerda hasta convertirse en algo insostenible.
Es interesante ver la versatilidad que tiene Fermín Solís, capaz de cambiar de estilo y crear historias con tonos bien diferentes, que mantienen como elemento común una capacidad para caracterizar personajes con detalles imperceptibles, y en la que, como sucedía con la fabulosa Elia, muestra mujeres fuertes e independientes, algo que en esta obra concreta destaca especialmente, dado que estamos en una época en la que las mujeres no gozaban de demasiados derechos y poco común era ver que tomaran sus propias decisiones y mucho menos que estas fueran respetadas. Aunque es una obra coral, destaca Josefa como el personaje más interesante, que mantiene una relación de noviazgo con un joven cabrero a su ritmo y marcando siempre el paso. Es la única que no se deja deslumbrar por la promesa de un supuesto millonario y que pone cordura ante la situación.

En definitiva, Charles loves Josefa es una de esas obras que pasará sin hacer mucho ruido pero que resulta una lectura muy interesante y tiene mucha más profundidad de la que aparenta. La anécdota no es más que la excusa para reflexionar sobre la sociedad española de esa época y sobre la naturaleza humana. Narrada con un tono pausado, resulta incluso más angustioso ver el delirante desarrollo que fue tomando la situación y cómo se obviaba el deseo de Josefa ante una situación que se habían creado en su cabeza, por lo que pensaban que podría traer de consolidarse la relación entre la joven pueblerina y el lector norteamericano que la había descubierto en una foto de un velatorio… De esas obras con varias capas de lectura, es necesaria para que las nuevas generaciones conozcan de qué sociedad venimos.
Lo mejor: La maestría narrativa de Solís, desde la sencillez gráfica.
Lo peor: Probablemente tenga menos repercusión de la que merece.


