Con la Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 14 la serie se aproxima a dos finales que sucederán en la próxima entrega. Por un lado, en el número 15 asistiremos al desenlace de la maravillosa etapa escrita por Garth Ennis. Por otro, también será el último volumen con periodicidad mensual ya que, desde octubre pasará a alternarse con la reedición de la mítica The Sandman de Neil Gaiman.
No obstante, ya sacaremos los pañuelos cuando toque. Hoy mejor nos centramos en disfrutar de “La llama de la condenación”, una historia que vuelve a sacar a nuestro querido John de su zona de confort en Londres para llevarle a visitar Nueva York. Si recordamos, Constantine ya estuvo en Estados Unidos al principio de su cabecera. Desde entonces, hemos visto como Jamie Delano y el propio Ennis han llevado al rubiales en un continúo descenso a su infierno personal. A veces figurado, otras muchas completamente real.

Esta sucesión de desgracias ha dejado en el mago inglés un complejo bagaje emocional que sirve de catalizador para la historia que se cuenta en los tres primeros episodios del presente tomo. Aquí veremos a John caer en una trampa de un viejo conocido que le llevará a hacer un viaje astral de lo más peculiar.
En “La llama de la condenación” seremos testigos de primera mano de una surrealista aventura que ahondará en el folklore y la historia sociopolítica del país invitado. Como no podría ser de otra manera, la ocasión es aprovechada por el creador de Predicador para despacharse a gusto con Estados Unidos. A golpe de ironía, humor negro y mucha crítica social, Ennis arremete contra la doble moral imperante del país, su hipocresía política o la paparrucha esa del sueño americano que llevan decadas vendiendo al resto del mundo cuando la realidad es completamente distinta.

Una vez terminado el viaje, que pondrá un clavito más en el ataúd simbólico en el que Constantine guarda su alma, toca viajar al pasado con un capítulo muy especial para presenciar el primer encuentro del desaliñado inglés con Kit Ryan, la que la postre se acabó por convertir en su gran amor frustrado. En apenas un puñado de páginas se nos someterá a una oleada de emotividad y nostalgia que, a nada que se tenga sangre en las venas, nos dejará con un enorme nudo en la garganta.
Siguiendo está línea más intimista llegamos a mi historia preferida de este volumen. Por cuestiones logísticas, Constantine acaba haciendo escala en Dublín para encontrarse con el fantasma de un viejo colega. Esta clase de relatos son los que mejor se le dan al guionista irlandés, esos en los que saca a relucir sus altos valores con respecto a la camaradería y la amistad.

Esta tanda de números también ahonda en la naturaleza de John y sirven para recordar que, pese a sus habilidades mágicas, es tan humano como tú y como yo. Como si se tratase de una metáfora sobre el paso del tiempo, la vida va dejando poso en su alma, unas cicatrices que dejan huella y que van forjando su carácter cada vez más huraño y cínico.
En definitiva, Garth Ennis va preparando el sendero que le tocará transitar a Constantine en su última aventura. Desconozco que tal estará la próxima etapa de Paul Jenkins, pero que echaré de menos al actual escriba de la serie, es algo que tengo muy claro.
Seguiremos informando.


