Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

7291

7291
Guion
Raúl Cordero.
Dibujo
Boris Ramírez.
Formato
Rústica con solapas, 64 págs, color.
Precio
16€.
Editorial
Maldragón Editorial. 2025.

Cada uno vivimos la pandemia de COVID-19 de un modo diferente, para mí fue una verdadera pesadilla porque la sufrí en primera línea de batalla. Temía si la lectura de 7291, cómic editado por Maldragón podía resultar más doloroso de lo esperado y en cierto modo, así ha sido, porque aunque la obra tiene un evidente objetivo de crítica política, el tema me ha resultado sensible… porque, en sentido figurado, estuve ahí. Ver cómo se vivió la pandemia en las residencias de ancianos desde este punto de vista me ha traído muchos recuerdos y despertado viejos fantasmas.


Y es que el guionista Raúl Cordero (Monstruos Ibéricos) la plantea desde el punto de vista de unas auxiliares de enfermería que trabajan en una residencia de ancianos. Comienza la obra con una reunión de compañeras de una residencia, en la que echan la vista atrás y recuerdan cómo comenzó todo, y cómo la situación fue escalando progresivamente hasta lo que ya conocemos de sobra. Pero la obra no pretende mostrar una visión generalizada de lo que fue, sino que se centra en la gestión realizada en la Comunidad de Madrid, intentando transmitir una crítica dirigida y una reivindicación en pos de aquellos que fallecieron allí.

Precisamente por eso, y por más que he intentado realizar una reseña lo más aséptica posible, me ha resultado imposible. Como uno de los responsables del programa de hospitalización domiciliaria en residencias de ancianos de la pandemia en mi zona de trabajo, este cómic ha reabierto viejas heridas y, a pesar de que comprendo la intención de los autores a la hora de realizar su crítica, me hubiera gustado algo más general y no tan centrado en dicha crítica. Nótese que digo «no tan centrado», no que estuviese exento de crítica. Pero escenas como las de los políticos comiendo paella en el restaurante me parece que rompen esa conexión tan directa con la realidad del día a día que se vivió en las residencias, por mucho que sean licencias literarias. Y conste que me he sentido muy identificado con muchos momentos de esta obra: la nula gestión de recursos inicial, la falta de material, el exceso de confianza de que esto no iba a ser más que una gripe… y sobre todo, la falta de percepción del peligro cuando comenzó a azotar a una gran parte de la población.


Recuerdo aún cuando entré en una de las residencias a analizar cómo se trabajaba y cuántos afectados podría haber y veía a auxiliares entrando desprotegidas en habitaciones de los pocos pacientes que contaban con una confirmación diagnóstica, sin ninguna percepción del peligro que en poco tiempo acabaríamos convirtiendo en miedo. Es algo que vemos en este cómic, en otra forma: aquí vemos a las trabajadoras usando mascarillas de manera preventiva y cómo son recriminadas por el propio director para evitar generar alarma. Igualmente me parece que refleja muy bien cómo afectó a los sanitarios en su vida familiar: la protagonista va sintiendo una barrera cada vez más alta con su pareja, que es mostrado con un interesante recurso de color en las escenas con ambos, cada uno con su propio fondo, mundos distintos…

El dibujo de Boris Ramírez (Worm Gnosis) me ha sorprendido y lo encuentro muy apto para una historia que evidencia una cierta sensación de despersonalización de su protagonista. Con perspectivas forzadas y formas angulosas, genera incomodidad y contribuye a transmitir las sensaciones de su protagonista. Combina inteligentemente ese estilo con uno más realista para las escenas de recuerdos y, como decía antes, el aprovechamiento del color es muy discreto pero con bastante intencionalidad, aportando paletas limitadas para los recuerdos de las escenas de las residencias que son interrumpidas por detalles de color para centrar la mirada en un televisor que emite un telediario que informa de la situación o cualquier otro detalle.


En definitiva, 7291 es una obra que nace de la necesidad de criticar la gestión de la pandemia de COVID-19 en las residencias de ancianos de la Comunidad de Madrid, que puede servir igualmente de mirada a lo que supuso la incertidumbre del día a día, y que para algunos de nosotros fue una verdadera pesadilla. Buen reflejo en cuanto a lo estrictamente clínico, con interesantes recursos gráficos. La obra viene acompañada de varios artículos de los propios autores y de la asociación 7291, Verdad y Justicia, formada por familiares de residentes afectados y trabajadores de las propias residencias; y también contó con la realización de un documental en la que se pretendía no dejar en el olvido. Se nota mucho que está asesorada por gente que lo vivió en primera persona, y se acompaña también de fotografías de trabajadores de las residencias a modo de complemento final.

Lo mejor: La crónica de un momento negro de la historia reciente. Algunos recursos gráficos muy interesantes.

Lo peor: Para ser una crítica tan centrada, tal vez habría sido más interesante hacerla desde el punto de vista de la Comisión de Investigación.