Un viejo teléfono que al marcar la H de héroe te convierte cada vez en un superhéroe distinto, siendo cada uno aún más chiflado... Dial H de Héroe 1 (de 3)

Un viejo teléfono que al marcar la H de héroe te convierte cada vez en un superhéroe distinto, siendo cada uno aún más chiflado y colorido que el anterior. Un concepto como ese sólo podría haber surgido en la Silver Age. Desde que apareciera por primera vez en House of Mystery Vol.1 #156 (enero de 1966), han sido varias las encarnaciones de Dial H de Héroe.

Dial H de Héroe

En los 80 aparecería como complemento en varias series con nombres como Marv Wolfman o Carmine Infantino y no sería recuperado hasta el evento Silver age (2000), con un one-shot a cargo de Mark Waid y Barry Kitson. No tendría cabecera propia, sin embargo hasta 2003, con Will Pfeifer y Kano. Hero (a secas) sería el título con el que Norma Editorial lo traería a España. Llegamos así a tiempos más recientes y de nuevo podríamos verla en castellano. Esta vez, ya de la mano de ECC nos llegaría un enfoque tal vez más cercano a Vertigo con China Miéville y varios dibujantes.

Y de este modo nos ubicamos en esta propuesta para Dial H de Héroe, de Sam Humphries (Harley Quinn, Green Lanterns) y Joe Quinones (Howard el pato, América Chávez) . Miguel Montez será nuestro protagonista en esta ocasión, un chaval huérfano que vive con su tío y trabaja en un foodtruck de cosas con mayonesa (cosa que para los yankis debe ser un poco asqueroso). La cosa cambiará cuando sucedan dos cosas: la primera, claro está, será la aparición del teléfono de marras. La segunda es conocer a Summer, una rebelde con más o menos causa, especializada en escaparse una y otra vez del pueblucho donde vive. Cuando Miguel, Summer y el teléfono se crucen, dará inicio una road movie con destino Metrópolis metidos de lleno en una conspiración que incluye a todos aquellos que en alguna ocasión marcaron la singular H.

Dial H de Héroe

Pese al toque de drama adolescente, el tono de este Dial H de Héroe es mucho más ligero y jovial que el de sus últimas antecesoras y tal vez sea por el estilo cartoon de Joe Quinones o porque la idea guarda cierta semejanza, pero no puedo evitar acordarme de Ben 10 a la hora de leer Dial H de Héroe. Sin embargo, el tratamiento y temática de la historia (problemas familiares, traumas infantiles…) se acercaría más si acaso a un público adolescente. Pero tampoco tengo claro que sea éste el público al que se dirige. Una de las principales bazas que juega este cómic es el homenaje, el guiño. Cada vez que algún personaje usa el dial, se transformará en un héroe pintorescamente familiar. Así tendremos homenajes de Rob Liefeld, a Dragon Ball, Evangelion, Tank Girl o una especie de Orquídea Negra a modo de avatar del sello Vertigo primigenio. El juego de los guiños también llega de la mano de algunos viejos conocidos del Dial en la Silver age, así que no termina de quedar muy claro si Dial H de Héroe se dirige a un tipo de público en concreto o trata de dar un poco a cada uno.

Es complicado contentar a tantos tipos de público, pero el lector habitual de tebeos se lo pasará pipa en el divertido juego referencial con la nueva mitología que Sam Humphries y Joe Quinones están construyendo con los retales de una fragmentada vida aquí y allá. Tal vez si hay una cierta visión posmoderna de los superhéroes en Dial H de Héroe, pero la carne se pone en el asador de la diversión loca y ligera.

Dial H de Héroe

Joe Quinones por su parte entra de lleno en el juego que propone Humphries y no es ya que su estilo de línea cartoon le vaya como un guante al tono desenfadado de Dial H de Héroe, si no que en los homenajes se desata como un dibujante camaleón capaz de convertirse en cualquiera. El resultado es tan potente que eclipsa a Arist Deyn, pero con las pocas páginas que dibuja en este cómic, no cabe duda de que estamos ante dos talentos a los que conviene estar atento.

Dial H de Héroe es uno de es uno de esos tebeos en la periferia de DC que se huyen de trascendencias para darnos una dosis de buen entretenimiento con un pequeño sello de personalidad.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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