Cuando uno se adentra en el mundo del cómic asiático, la primera puerta que suele encontrar es la del manga japonés. Sin embargo, cuando uno empieza a navegar entre viñetas e historias, puede toparse con el manhwa coreano.
Y ahí es donde encontramos historias a todo color como The Forbidden Marriage, una serie abierta con 8 tomos en Corea, recién publicada en España por Planeta Cómic.
De Japón a Corea: cambiando de viñeta
Antes de adentrarnos en la reseña de esta semana, es importante aclarar cuáles son las diferencias entre ambos porque, si bien son historias ilustradas en formato secuencial, su origen influye directamente en la cultura, los temas y la forma de contar las historias.
El manga japonés suele publicarse en blanco y negro, con lectura de derecha a izquierda y un ritmo narrativo pausado o detallado, con un uso muy característico de viñetas y composiciones más clásicas.
El manhwa coreano, en cambio, suele apostar por el color, una lectura occidental y un ritmo más rápido y directo, con menos viñetas por “pantalla” y una fluidez visual mucho más marcada. Todo ello hace que el manhwa sea más fácil de leer al principio si no estás acostumbrado al manga.
Por último, aunque ambos pueden tocar prácticamente cualquier género, sí que hay ciertas tendencias. El manga destaca por su enorme variedad, con una gran tradición en acción, aventura y slice of life. Sin embargo, el manhwa ha ganado mucha fuerza en géneros como el romance, el drama histórico, la fantasía o las historias de reencarnación (sobre todo de villanas).
Así que, si te gusta el color, el ritmo rápido y scrollear, probablemente el manhwa te enganchará mucho.

Amar en tiempos de leyes absurdas
En este primer tomo, la historia nos sitúa en la dinastía Joseon, una de las etapas más importantes de la historia de Corea. Se trata de un periodo marcado por una sociedad jerarquizada, normas estrictas y una fuerte influencia del confucianismo, especialmente en aspectos como el matrimonio, el deber y el honor.
Nos encontramos en un reino gobernado por una ley bastante peculiar: la prohibición del matrimonio. ¿El motivo? El rey, devastado por la pérdida de su esposa, decide vetar cualquier tipo de unión en todo el país.
La trama comienza con Sorang, una joven estafadora que se gana la vida como casamentera. En un giro bastante divertido, a la par que absurdo, afirma poder contactar con el espíritu de la difunta reina, lo que acaba llevándola directamente al palacio.
A partir de ahí, la historia mezcla intriga, romance y comedia a partes iguales. El rey sigue atrapado en su duelo, mientras Sorang intenta mantener su mentira sin que nadie la descubra.

Improvisar o morir: el arte de Sorang
Sin ningún tipo de duda, Sorang es el alma de la historia. Descarada, ingeniosa, carismática y, por suerte, no es la típica protagonista pasiva: toma decisiones e improvisa con el objetivo de sobrevivir como puede.
Aunque su papel como falsa médium da mucho juego a lo largo de la trama del primer tomo – sobre todo por lo absurdo de las situaciones en las que se mete – se deja intuir que es un personaje con más profundidad de la que parece.
Por otro lado, tenemos al rey Lee Heon: un hombre marcado por el dolor y atrapado en el recuerdo de su esposa fallecida. A pesar de su aura seria y distante, el primer tomo ya deja ver grietas en esa fachada. Su interacción con Sorang mezcla tensión emocional con momentos bastante cómicos.
El tercer pilar del trío protagonista es Lee Shinwon, un oficial de la guardia real y amigo del rey. Representa la lealtad y el deber, pero también aporta un contrapunto más racional frente al caos que genera Sorang. En este primer tomo todavía no se desarrolla demasiado, pero seguramente tendrá un papel importante en la historia, tanto a nivel narrativo como emocional.

Hanboks que roban miradas
En lo que al apartado gráfico se refiere, uno de los grandes puntos fuertes del manhwa es el uso del color, que ayuda a marcar el tono de cada escena: tonos suaves para los momentos más íntimos, colores vivos para las escenas cómicas y paletas más oscuras para el drama.
Además, en el diseño de personajes se apuesta por un estilo estilizado, muy expresivo y fácil de leer, donde cada personaje se diferencia claramente. Sorang destaca por su expresividad y energía, mientras que el rey presenta un diseño más contenido y elegante, creando un contraste muy interesante entre ambos.
La ambientación es otro de los aspectos más cuidados. Los hanbok (trajes tradicionales coreanos) están dibujados con mucho detalle, apreciándose el esfuerzo por diferenciar clases sociales a través de la vestimenta.
Por último, los fondos, que no son excesivamente recargados, cumplen bien su función de situarte en el contexto.
Amor a primera portada
La edición de Planeta Comic destaca desde el primer vistazo.
La portada es muy bonita, con una ilustración cuidada y un acabado que llama bastante la atención. El detalle del título en dorado le da un toque elegante que encaja perfectamente con la temática histórica de la obra.
El papel también está a la altura: los colores se reproducen bien y no se transparenta en exceso, algo fundamental en un manhwa.
Eso sí, no todo es perfecto.
Cada vez que miro las estanterías de mi librería de barrio de confianza me hago la misma pregunta: ¿por qué esta moda de no traducir los títulos del inglés?
Es una tendencia que se está viendo cada vez más en el mercado y, aunque puede tener sentido a nivel comercial, da sensación de pereza por localizar la obra. The Forbidden Marriage podría haberse adaptado al español sin problema, pero aquí estamos, otra vez con el inglés porque “queda mejor”.
De momento, seguiremos leyendo The Forbidden Marriage a todo color que, sin ser nada revolucionario, es una lectura muy entretenida y con margen para crecer en los siguientes tomos.


