Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Rompeolas

Rompeolas
Guion
Katriona Chapman.
Dibujo
Katriona Chapman.
Traducción
Marta Sevilla.
Formato
Rústica, 164 págs, B/N. 23x16,5 cm.
Precio
18€.
Editorial
Dibbuks. 2026.
Edición original
Breakwater (Avery Hill Publishing).

En los últimos años, y especialmente gracias al auge de la Medicina Gráfica como un género en sí dentro de la narrativa gráfica, nos hemos acostumbrado a ver historias sobre salud mental. En muchas ocasiones se trata de historias que ponen de manifiesto casos extremos, con síntomas muy llamativos y cuadros que rompen la normalidad de una familia, obligando a modificar sus vidas para adaptarse a una nueva situación. Pero hoy hablamos de Rompeolas, una obra publicada por Dibbuks que originalmente lanzó el sello inglés Avery Hill en 2020 en la que Katriona Chapman nos plantea uno de esos trastornos de personalidad que pueden pasar muy desapercibidos. De hecho, no sería nada raro que tú que estás leyendo esta reseña te hayas cruzado o tengas mucho más cerca de lo que crees a alguien al que ves como excéntrico o «raro» pero que realmente padece un cuadro parecido.


El planteamiento de la obra puede provocar cierta extrañeza en el lector que no sepa bien de qué va esta obra. La protagonista es Cris, una mujer que trabaja en un cine. La primera mitad de la obra nos muestra que es una mujer tranquila, solitaria, buena compañera, que renunció a trabajar como asistente social por la comodidad del trabajo en el cine, aunque tiene esa espina ahí clavada. Un día entra un nuevo compañero, Dan, con quien se lleva muy bien y le ayuda en sus primeras semanas. Le presenta al resto de compañeros, le explica las peculiaridades del trabajo, lo que debe y no soportar a los clientes, y poco a poco va adquiriendo mucha confianza. Se cuentan intimidades, se aconsejan e incluso se cubren en el trabajo uno al otro.

Lo que parece un slice-of-life sin más, centrado en esta mujer de buen corazón, pero encerrada en una vida gris que podría sustituir por un trabajo que le reportase más satisfacción, da un giro brusco cuando a mitad de la obra conocemos que Dan padece una enfermedad mental. A partir de ahí la obra adquiere un nuevo significado, y cambia por completo. En cierto modo esta revelación puede parecer un poco spoiler, pero si decido hablar de ello es porque no creo que la autora haya buscado en ningún momento un efecto sorpresa para el lector, sino más bien, lo que pretende con esa primera mitad es mostrar al lector que ciertas enfermedades mentales son absolutamente compatibles con una vida normal. Sí, lo que vemos aquí en la segunda parte de la obra es un ejemplo de cómo también se puede ir de las manos, pero en condiciones normales, se trata de síntomas que no tienen por qué suponer ningún problema en llevar una vida como la tuya o la mía.


Me ha parecido interesante la estructura de la obra. De hecho, sabía que la obra giraba en torno a la salud mental, y mi primera reacción fue de extrañeza, porque no veía que se tocase el tema, y los protagonistas me parecían todos relativamente normales. Llegué a dudar si había leído bien la nota de prensa de la editorial. Pero es que hay trastornos de personalidad que pueden pasar completamente desapercibidos, o confundidos con una mera excentricidad o desorden. En ese sentido, creo que es uno de sus mayores fuertes: el mostrar sin necesidad de hacer hincapié, sin que te señalen o te digan «mira, esta persona tiene una enfermedad con síntomas muy pintorescos». Qué mejor manera de normalizar la salud mental, aunque el tramo final muestre ya algo más parecido a lo que estamos acostumbrados.

En el aspecto gráfico tampoco esperéis las metáforas gráficas tan frecuentes en este tipo de obras. Con un dibujo sencillo, a rotulador de trazo grueso y un blanco negro que combina muy bien con el gris de la vida de los protagonistas, se centra en las expresiones, y en las interacciones entre ellos. Pero para nada estamos ante un dibujo con una narrativa vistosa o llamativa. Se apoya en rejillas conservadoras, con cierta tendencia a viñetas horizontales más cinematográficas y algunas splash page para situar o pausar la acción.


En definitiva, Rompeolas es una obra cuyo mayor mérito es su fórmula para normalizar la salud mental. La mejor demostración de que alguien con estos síntomas y una correcta supervisión puede llevar una vida completamente normal, pero a su vez puede ser muy difícil para un cuidador ocasional o no tan allegado. Con aspecto de slice-of-life, se trata de una obra de Medicina Gráfica que pone de manifiesto puntos muy relevantes y que pueden resultar ilustrativas para personas ajenas a la enfermedad que algún día pueden cruzarse con ella.

Lo mejor: La manera en que está planteada. El tratamiento del personaje de Cris.

Lo peor: Puede despistar mucho al principio, e incluso resultar anodina hasta que descubres la intención de su autora.