He de reconocer que en parte es culpa mía. Soy fan de las películas de juicios. Una de mis favoritas es Algunos Hombres Buenos....

He de reconocer que en parte es culpa mía.

Soy fan de las películas de juicios. Una de mis favoritas es Algunos Hombres Buenos. Prefiero los episodios de Hulka en que hace de abogada a los que hace de superheroína. Y uno de mis placeres culpables de juventud era ver episodios de Ally McBeal de madrugada en la residencia de estudiantes.

Así que cuando Tyrannosaurus Books anunció el lanzamiento de este tomo recopilatorio de Supernatural Law (Wolff and Byrd, Counselors of the Macabre), sobre abogados especializados en casos paranormales, y con tan buenas críticas por parte de luminarias como Miller, Eisner y Gaiman, decidí que no podía dejarlo pasar.

Supernatural Law  portada LOW

Y claro, si te lo anuncian con frases como “¡Supernatural Law siempre consigue que me muera de risa!” (Frank Miller) o “Cada vez que leo Supernatural Law, ¡me parto!” (Jeff Smith) piensas que estás ante algo que ha de ser la repanocha. Hype, le llaman.

Y la pena es que el tebeo es bueno. Casi diría que muy bueno, pero no llega a hacer que “me parta de risa”.

Alanna Wolff y Jeff Byrd son dos abogados especializados en ese tipo de clientes que no suelen dejarse ver de día. Vampiros, hombres lobo, momias, criaturas de la ciénaga (p)ululan por sus oficina cuando se pone el sol, dando lugar a todo tipo de cómicas situaciones.

La premisa de cada número del cómic es el planteamiento de un nuevo caso que los abogados deben resolver, con el hilo de fondo de un caso más extenso, el de Terrón, un trasunto de la Cosa del Pantano, y una trama romántica (no, no entre la pareja protagonista precisamente). ¿He oído “Luz de Luna“? Pues no andáis desencaminados, el espíritu (je, je) es el mismo.

Aunque la tira cómic original lleva publicándose desde 1979 en diarios y revistas especializadas, este tomo recoge los cómics publicados bajo el sello Exhibit A Press, creado por el autor, Batton Lash, y su mujer Jackie Estrada. No, “estrado” no, Estrada.

La edición de Tyrannosaurus Books, lamentablemente, no está a la altura del material publicado: signos de exclamación al final de las frases pero no al principio, “false friends” en algunas traducciones, y un sonrojante escaneado, no ya de las páginas, sino de algunos bocadillos de texto también, sobre todo en el último tercio del tomo. Esperemos que corrijan estos errores en el segundo tomo de la colección, que espero ansioso.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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