El libro del cementerio Guión de P. Craig Russell (adaptado de Neil Gaiman) Dibujo de P. Craig Russell, Kevin Nowlan, Scott Hampton, Tony Harrys,...

El libro del cementerio 1

El libro del cementerio
Guión de P. Craig Russell (adaptado de Neil Gaiman)
Dibujo de P. Craig Russell, Kevin Nowlan, Scott Hampton, Tony Harrys, Galen Showman, Jill Thompson y David Lafuente
Rocabolsillo
2015

Desde que terminara Sandman hace nada menos que 20 años, las obras de Neil Gaiman han sido contadas y no siempre al nivel que podríamos esperar del inglés. Afortunadamente su producción en prosa goza de muy buena salud, así que casi que podríamos decir que en este caso salimos ganando. ¿Pero esto no era un blog de comics? Por supuesto, pero es que El libro del cementerio en este caso es la adaptación a cómic de la novela homónima.

Si lo de las adaptaciones de otros medios no os va mucho, esperad un poco y seguid leyendo. Si hay alguien que sabe llevar obras de otros medios a formato cómic ese es P. Craig Russell. En su haber tenemos adaptaciones como Elric, óperas como Parsifal, El Anillo del Nibelungo o La Flauta Mágica, varios cuentos de Oscar Wilde; pero el caso que nos ocupa son las adaptaciones de Neil Gaiman y es que ya ha adaptado con éxito Coraline o Misterios de un asesinato y ha trabajado con el guionista inglés en varias ocasiones.

El libro del cementerio 2

La novedad es que en este caso P. Craig Russell no sólo dibuja sino que cumple un papel más amplio. Russell es en este cómic una suerte de director artístico donde además de sus propios lápices podemos encontrar los de autores como Kevin Nowlan, Scott Hampton, Tony Harrys, Galen Showman, Jill Thompson o David Lafuente. Con estilos tan dispares, lo normal es que quedara un machiembrado sin mucha coherencia, pero Russell consigue (no entiendo muy bien cómo) que todo guarde una misma línea sin que los dibujantes renuncien a sus estilo, gracias también al color de Lovern Kindzierski.

El libro del cementerio nos cuenta la historia de Nadie Owens, un niño que sobrevive al asesinato de su familia y es criado, protegido y tutelado por los habitantes de un viejo cementerio. La intención de Gaiman era hacer un libro infantil, pero esta vez no es un cuento infantil al estilo de El día que cambié a mi padre por dos peces de colores. El target es más bien el de futuros adolescentes que crecerán con el personaje protagonista, un poco al estilo de Harry Potter. No deja de ser irónico que en su día se hablara de la inspiración (quizá no del todo lícita) de J. K. Rowling en Los Libros de la Magia de Gaiman y ahora parezca devolverle la pelota con el tono de esta obra. Tendremos en común con Harry Potter el crecimiento del personaje (y con él el tono de las historias), el componente mágico, las profecías. Sin embargo está plagado de esas ideas neilgaimanescas que tanto nos gustan. Gaiman puede meter un asesino de niños en un cuento infantil y que no desentone lo más mínimo. Puede llamar Nadie a su protagonista, vestirle con un camisón a lo Little Nemo, dejar que la muerte sea su estándar de normalidad y que sus tutores sean fantasmas, vampiros y otras criaturas por el estilo. Aún así seguiremos cogiéndole cariño. Puede jugar con el mundo de los amigos imaginarios y los monstruos en el armario y que nos resulte más real que la física de partículas. Nos mostrará submundos que recuerden a su Neverwhere, una dama gris que recordará a su Muerte e incluso un personaje que retomará en otra de sus novelas.

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¿Qué quiero decir con todo esto? Aunque no sea Neil Gaiman quien escribe directamente este cómic, encontramos aquí el cómic más Gaiman de los últimos 20 años. Seguirá jugando con esa confrontación entre los mundos de la imaginación y ese mundo real donde parecen estar los verdaderos monstruos y horrores. Los fantasmas y los vampiros serán gente bienintencionada y noble, mientras que los de fuera serán codiciosos, envidiosos y crueles. Estamos ante otra constante de Gaiman: el mundo de los niños contra el de los adultos, el de los vivos contra el de los muertos, en definitiva, lo real contra lo imaginario.

La verdad es que se diferencia muy poco de sus relatos para adultos. Si acaso, la mayor diferencia es la clara fragmentación por capítulos autoconclusivos. Al final, y de nuevo como es habitual en Gaiman, muchas de esas historias que parecían sueltas tendrán su papel en la conclusión, pero la primera impresión es de pequeños capítulos ligeros y casi independientes, lo que lo hace mucho más fácilmente asimilable para un niño.

Y ahora es el momento de volver al dibujo recomendar que le deis una segunda lectura al listado de dibujantes que he puesto arriba. ¿Lo habéis visto bien? Ahora decidme dónde podéis encontrar juntos a semejante número de cracks y encima cohesionados y dirigidos a la perfección por Russell para que todo guarde un tono constante. Además la estructura de capítulos colabora en que los cambios de dibujante no afecten a la coherencia. El diseño modernista de Russell se une al ambiente siniestro de Gaiman en una ambientación que funciona impecablemente.

El libro del cementerio 4

Vamos con los puntos negativos y es que la edición merece un tirón de orejas. Entiendo que 386 paginazas a 15 Euros es un puntazo insuperable y que por ese precio no se puede exigir una edición de lujo, pero es que la calidad de reproducción en la mayoría de las páginas es bastante deficiente hasta el punto que los textos llegan a estar algo borrosos.

Aún así capitulos como el del Macabré o el del Hombre Índigo, hacen que , como en todos los últimos libros de Gaiman, te deje con ganas de que hubiera continuado. No digo que sea precipitado, el final llega cuando debe y se cierra de manera sólida, pero te deja con la pena de cuando se va un buen amigo.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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