Saludos, queridos lectores. Hoy tenemos como invitado al Pobre Lampil, un pobre autor francobelga de los años 70. Obra del guionista Cauvin y del... Pobre Lampil 1

Saludos, queridos lectores. Hoy tenemos como invitado al Pobre Lampil, un pobre autor francobelga de los años 70. Obra del guionista Cauvin y del dibujante Lambil, viene hasta nuestras estanterías de la mano de Dolmen.

Estamos ante una obra con una historia curiosa. Allá por los años 70, la revista Spirou decidió dedicar dos páginas en cada número para que autores desconocidos publicasen sus obras. Pero no siempre había material que pasase el filtro de calidad para ser publicado, así que los autores que ya eran de la casa aprovecharon para poner allí pequeñas historias  sueltas y sin ningúb tipo de periodicidad fija.

De entre esas series surgió la que hoy reseñamos. Siguiendo la tradición de las revistas de la época de usarse a sí mismas tanto como escenario de historias como personajes de tebeo, tenemos al pobre Lampil, que viene siendo la versión en papel de Lambil. Cauvin sigue siendo Cauvin, y también aparece de vez en cuando en estas breves historias cotidianas.

Por cierto, estamos ante el primer tomo de dos. Ts tiras publicadas entre 1973 y 1982, quedando las que faltan hasta 1996 para el segundo tomo.

¿Y entonces de qué va esto? El día a día de la vida de un dibujante no especialmente exitoso o famoso. Sus problemillas en casa, en la editorial, en las tiendas de su barrio. A pesar de las limitaciones del formato, tendremos historias completas y coherentes. Tampoco hay mucho más que una anecdota en cada historia. Pequeñas charlas que en ocasiones equivalen a unos minutos en tiempo real y otras veces son una conversación de una tarde de la que vemos momentos sueltos.

Poco a poco, a lo largo de los años, Lampil deja de enfrentarse solamente a los lectores y editores para ir contándonos sus pequeñas desgracias con el carnicero, el farmacéutico, al gún vecino… Pequeñas batallas, con muchas derrotas o empates.

Pero también con algunas victorias que se nos hacen épicas.

Hay una cosa muy interesante en esta serie. A diferencia de otras recopilaciones de historias cortas o tiras, no se hace repetitiva. ¿Por qué? Posiblemente debido a la falta de un plazo de entrega. Al no tener que salir todas las semanas, solamente salía cuando los autores tenían una idea que les parecía divertida y tiempo para plasmarla en papel.

Además de eso, la misma falta de periocidad implacaba que los lectores no esperaban realmente tener el mismo tipo de historias. Una aventura podía salir esta semana y pasar meses hasta la siguiente, así que nadie esperaba una continuidad. Por ejemplo, entre la primera y la segunda tira hubo dos meses de diferencia. Y en todas las semans de 1980 hubo solamente cuatro tiras, dos de ellas con seis meses de diferencia.

Realmente estas historias, más que una serie regular, eran vistas como la visita de un amigo a la revista.

Tenemos un detalle menor que, sin embargo, mencionaremos. Ya sabéis que en ELHDLT nos fijamos en cosas muy raras al reseñar. El hecho de estar ante un entretenimiento tanto para los lectores como para los autores hace que, a veces, olviden cosas que ya han dibujado. Por ejemplo, las paredes del dormitorio de la pareja cambia a veces su decoración.

Seguramente porque Lambil dibujaba de memoria y sin fondos fijos ya preparados. De todas maneras, es un efecto que si no lobuscas no lo notarás.

Una cosa que me encanta del dibujo de esta época y escuela es el realismo de los escenarios y vestuarios. Se nota mejor en las mujeres. Cada personaje femenino tiene su estilo de vestir, pero no lleva siempre el mismo vestido. De una saemana a otra sus zapatos son diferentes, ha cambiado de falda y blusa. Son personajes vivos.

Lo mismo sucede con los vehículos y las casas. Cada hogar es diferentes, sin unas plantillas fijas y con muebles diferentes según sus propietarios.

La edición de Dolmen incluye un largo artículo sobre la obra y los autores. Aderezado con bocetos, ilustraciones y portadas originales tanto de Spirou como de los álbumes recopilatorios franceses.

Tambien tendremos un listado muy útil. No es simplemente un índice de las 76 aventuras que tenemos en este primer tomo, sino que incluye las fechas de publicación original de cada una de ellas.

La traducción tiene dos padres, como la obra original. Las historias han sido traducidas por Alfons Moliné, mientras que los extras los tenemos en castellano gracias a Juancho Ferrús.

Para los que seáis muy completistas, decir que los textos de los extras han sido obra de Thierry Martens y Christian Marmonnier.

Sirva este humilde reseña como homenaje a Cauvin, recientemente fallecido. Gracias por todas las risas que me has dado a lo largo de los años.

¿Por qué leer Pobre Lampil 1?

Historias cortas y  bastante realistas. Interesantes sobre todo las centradas en el mundo editorial desde el punto de vista de los autores. Es una serie empática. Cuando a Lampil le salen bien las cosas, lo sentimos como si fuéramos nosotros.

¿Por qué no leer Pobre Lampil 1?

Para los que vengáis de las obras más amables y juveniles de Cauvin, un aviso. Muchas de las historias tienen un tono amargo que no es lo que el lector puede estar buscando.

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Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

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