Reconozco mi escepticismo ante algundas de las adaptaciones que está realizando Dark Horse de relatos cortos de Neil Gaiman. Pienso que son productos pensados... Nieve, cristal, manzanas

Reconozco mi escepticismo ante algundas de las adaptaciones que está realizando Dark Horse de relatos cortos de Neil Gaiman. Pienso que son productos pensados más para aprovechar el nombre del escritor y guionista británico en su portada y así vendernos unas obras cortas, de un tamaño reducido a precio de TPB de 180 páginas. Vamos, nada nuevo, llevan haciendo lo mismo con Alan Moore décadas y con cualquier autor que sea sinónimo de ventas. Y no soy ningún ingenuo… lo entiendo. Pero de vez en cuando nos llega alguna obra como la Nieve, cristal, manzanas  que hoy nos ocupa y obliga a uno a tragarse sus palabras y su escepticismo. Planeta edita esta obra dentro de su Biblioteca Neil Gaiman en un tomo cartoné de 72 páginas con un tamaño reducido.


Nieve, cristal, manzanas  reinterpreta el cuento de Blancanieves desde el punto de vista de la madrastra, y con una versión en la que los malos no son tan malos ni los buenos tan buenos… De hecho, la dulce protagonista de una de las películas más famosas de Disney, se convierte aquí en una fría niña, cuya madre murió en el parto, y con cierta avidez por la sangre de otras personas, mientras que la malvada madrastra es una mujer que se enamora de un hombre cuya hija pone las cosas demasiado difíciles.

Colleen Doran se limita (que no es poco) a ilustrar y dar vida al relato de Gaiman, que se traslada tal cual a este formato gráfico, pero respeta íntegramente el texto. A pocos voy a descubrir la prosa del autor de Sandman . En este caso, la ambientación de la historia y el tono terrorífico hace que esas frases y párrafos cortos, y esa riqueza en adjetivos sean perfectas para un relato en el que se juega con los conocimientos previos del lector sobre la historia de la dulce niña que queda sumida en un largo sueño al comer la manzana envenenada.


Si Gaiman utiliza el lenguaje como parte del propio escenario de la historia, el trabajo de Colleen Doran es muy destacado. La autora se inspira en la obra del artista irlandés Harry Clarke, representante destacado del Art decó, y con un estilo basado en figuras estilizadas de aspecto lánguido. Doran homenajea, y reconoce al artista, mimetizando el estilo para dar un aspecto recargado y retorcido al relato de Gaiman. Y cómo le sienta. Blancanieves (no se pone nombre a nadie en ningún momento, pero llamésmola así) tiene un aspecto terrorífico con esos vestidos recargados y esos adornos en el pelo o la cara siempre presentes. Doran separa las viñetas casi siempre con el entorno: los marcos están formados por la vegetación, los trajes de las protagonistas, la nieve o las propias figuras de los personajes, utilizando un trazo muy limpio y alternando largas líneas rectas que aportan un tono muy geométrico a la obra con una línea curva muy cuidada y que da un equilibrio a la página espectacular.

El resultado final es una obra que se disfruta por la reinterpretación del cuento original pero sobre todo por el aspecto visual que invita a repasar una y otra vez el libro y detenerse en ese color que nos traslada a la Francia de Erté de mediados del siglo XX o incluso al Art Nouveau de Mucha. Ese colorido rico en amarillos y ámbares contrasta mucho con las escenas nocturnas, con unas paletas azuladas que resultan hipnóticas por los matices de luz que tiene el coloreado.


En definitiva, Nieve, cristal, manzanas  es una obra pequeña, en extensión pero enorme en riqueza de contenido. Un guión que traslada literalmente el relato de Neil Gaiman y un dibujo cuidadísimo, inspirado en el trabajo de Harry Clarke y que aporta una atmósfera a la historia única y enriquecedora. Si eres de los que no suele comulgar en exceso con estas adaptaciones a cómic de los relatos cortos de Gaiman, te invito a que dediques unos minutos la próxima vez que vayas a tu tienda de cómics y te detengas en el interior de esta obra. Eso sí, ten cuidado, porque Blancanieves te puede hipnotizar con la mirada y después… estarás perdido.

Lo mejor: La atmósfera que proporciona el trabajo de Doran. El giro a la historia original que, a pesar de no sorprender, funciona igualmente.

Lo peor: Si no te gustan para nada estos relatos cortos de Gaiman, te recomendaría que echaras un vistazo, aunque tal vez  a ti no te convenza como ha hecho conmigo.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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