Dentro de la colección Marvel Treasury Edition nos llega el segundo crossover entre dos de los personajes más populares de Marvel y DC: Superman y Spiderman. Panini aprovecha la reedición en EE.UU. de los cruces entre ambas editoriales y que posee los derechos de publicación en nuestro país de las dos grandes para editar el segundo encuentro entre ambos héroes y también de la editorial. Este cruce salió cinco años después del primero de Gerry Conway y Ross Andru, también publicado por Panini en este mismo formato hace ya unos meses. Como curiosidad, en 1981 se publicaron dos crossovers: este y el de Batman contra Hulk. El que hoy nos ocupa apareció en la cabecera Marvel Treasury Edition mientras que el otro cruce lo hizo en DC Special Series. Un año después aparecería el cruce entre Nuevos Titanes y la Patrulla-X, lo que supondría un hiato de 12 años con el siguiente crossover (Batman y The Punisher).

Este segundo encuentro entre Superman y Spiderman vino escrito por el entonces jefazo de Marvel Jim Shooter y dibujado por John Buscema. Para las tintas, el gran Joe Sinnott, acompañado de un largo listado de entintadores para los fondos: Terry Austin, Klaus Janson, Bob McLeod, Al Milgrom, Steve Leialoha, Walt Simonson, Bob Layton, Joe Rubinstein y Bob Wiacek. Aunque ya no era el primer cruce, seguía siendo un evento intereditorial tremendamente llamativo y todos querían formar parte de la fiesta, aunque el equipo artístico principal fuese solo de esos tres artistas y la colorista Glynis Wein. Otra curiosidad, por aquel entonces Glynis seguía casada con Len Wein (se divorciarían cuatro años después), quien fue el responsable del guion del otro cruce del año entre Batman y Hulk.
La historia de este número es bastante sencilla, aunque efectiva. El Dr. Muerte planea acabar con las reservas energéticas mundiales y para ello necesita seres muy poderosos. Desarrolla un plan en el que el Parásito le ayude a atrapar a algunos de los mayores superhéroes. Nada mejor para atraparlos que sembrar la discordia entre ellos y que se acaben derrotando entre sí. Por eso, Hulk atacará Metropolis y Superman deberá detenerle. Pero Spiderman se convertirá en un testigo de excepción y aunque el héroe de Krypton intente dejarlo a un lado, será un punto fundamental para frenar al villano, incluso aunque ello le lleve a enfrentarse a la mismísima Wonder Woman.

Es por eso que esta obra difiere en nombre al anterior cruce, y no tenemos a un Superman vs Spiderman sino a Superman y Spiderman. Ambos héroes ya se conocen, y no hay pie a malentendidos entre ellos, sino que el amistoso vecino no hace sino intentar ayudar en un conflicto en el que no ha sido invitado. Lo interesante de este «segundo capítulo» es ampliar la interacción de ambos universos, con más espacio para divertidas tramas secundarias como el intercambio de periodistas en las redacciones del Daily Bugle y el Daily Planet, y las consecuentes interacciones entre sus trabajadores: Jimmy Olsen, Lana Lang, Steve Lombard, JJ Jameson, o Robbie Robertson.
El apartado gráfico de este cruce es una delicia que se disfruta plenamente con el tamaño tabloide. El dibujo de Buscema con tintas de Sinnott son una maravilla, especialmente en las escenas de peleas entre superhéroes. Para muchos de nosotros, el dibujo de Buscema y las tintas de Sinnott son fundamentales en nuestros inicios como lectores de Marvel, y marcan el estilo que tenemos grabado de una Marvel primigenia que marcó a fuego nuestros primeros contactos con estos personajes y su universo. Al igual que en el anterior crossover, Panini ha publicado el título con varias ediciones: la edición normal en rústica, formato comic-book con lomo, con la portada original de John Romita; otra con una versión de dicha portada a cargo de Brian Bolland, y por último una edición con encuadernación cartoné.

En definitiva, Marvel Treasury Edition: Superman y Spiderman es un cómic cuyo mayor aliciente es ver en las mismas páginas interactuar a personajes de los dos grandes universos superheróicos. Se trata de una historia sencilla, sin demasiadas aspiraciones más allá de dar al lector ese escenario novedoso y una aventura muy divertida. En esa función cumple con creces y como tal hay que leer esta edición, sabiendo que para muchos tuvo un impacto similar al de la primera Secret War o a las Crisis en Tierras Infinitas, independientemente de la calidad de cada una. El crío de 10 años que se encontró en un kiosco esta historia vio realizado un sueño, ver en las mismas páginas dos de sus personajes favoritos destinados a no encontrarse jamás.
Lo mejor: Leer esta historia siendo consciente de su relevancia en el momento y lo que suponía un cruce entre editoriales en aquellos tiempos. Buscema y Sinnott. Peter en el Daily Planet. El tamaño por disfrutar del dibujo.
Lo peor: Si lo lees como cualquier otro cómic, la historia es muy simplona. El tamaño por su manejabilidad.


