Hartitos estamos, oiga usted. Hartitos de que no se llamen a las cosas por su nombre. Hartitos de que llamen “novela gráfica” a Watchmen,...

Hartitos estamos, oiga usted. Hartitos de que no se llamen a las cosas por su nombre. Hartitos de que llamen “novela gráfica” a Watchmen, a El Eternauta, a V de Vendetta… No son novelas gráficas, son tebeos. Y cuando se publicaron se leían por entregas. Pero claro, el término “novela gráfica” viste más, y queda mejor en la lista de más vendidos del New York Times.

Hay en nuestra sociedad un miedo atroz a usar el término “tebeo” en según qué círculos. Los adultos no leen tebeos, leen novelas. Ah, que tienen dibujos. Entonces son “novelas gráficas”. Pero no es eso lo que quisiera exponer hoy aquí. De lo que se trata es de la lectura en un tomo de lo que fue diseñado para leer por entregas.

Existen tebeos que por definición han de ser publicados y leídos por entregas. Por ejemplo, si es necesario mantener el suspense del lector de un mes a otro mediante cliffhangers, o dejando para el final la identidad del asesino. Bueno ejemplos de esto son Watchmen, o la más reciente Crisis de Identidad. La era del tomo y del recopilatorio ha acabado en buena medida con esta filosofía. Ahora, leyendo el tomo de un tirón nos privamos de esa emoción, de esa intriga que nos hacía acudir puntualmente al kiosco para poder así averiguar si el héroe se salvaba de la mortífera trampa, o descubrir la identidad secreta del villano de turno.

Así que tenemos un tebeo por entregas (mensuales, quincenales, escoja usted), con unas características particulares, y lo convertimos en un conjunto de episodios de 20 páginas, con su propio inicio, nudo y cliffhanger (el desenlace, para último tebeo del recopilatorio). Por consiguiente, el formato pierde completamente su sentido, desde el momento en que la página final del tebeo, la que debe dejarte con la miel en los labios y deseando que pasen 30 días para la siguiente dosis, viene inmediatamente seguida por la continuación de la historia, con lo que se pierde el efecto dramático que se pretendía conseguir.

¿Hemos de rechazar, pues, los recopilatorios, en favor de las ediciones en grapa? En absoluto. Existen excelentes ediciones en un solo tomo de series clásicas. Pero, ¿y si en vez de reeditar estas sereis en tomo, se hubiera hecho en su formato original? ¿Os imagináis una reedición de Watchmen en grapas mensuales en vez de en formato Absolute? Para los que no la conocieran sería una apuesta cojonuda, pero los que desean una edición para decorar el salón tendrían que buscar otra cosa.

Sea como sea, es difícil encontrar el punto justo para contentar a todo el mundo. Bienvenidos sean los tomos, si con ellos podemos recuperar obras que creíamos perdidas o ineditables. Pero ay de la emoción, del suspense, de la intriga. Vivimos en la era de la inmediatez. Hemos perdido la paciencia y queremos abrir los regalos de Navidad en Nochebuena. Supongo que a esto se le llama evolución.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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