¿Sabéis esa situación que probablemente hayáis experimentado alguna vez en la que os encontráis en el tanatorio acompañando a un familiar o amigo al que se le ha muerto alguien y de repente alguien dice algo gracioso y se genera una situación incómoda en la que varias personas os estáis riendo, aún a sabiendas de que no es en absoluto apropiado? Pues una sensación similar es la que experimentas una y otra vez durante la lectura de esta interesante La muerte de Irene Márquez, un recopilatorio de historias de humor negro (pero negro, negro) en la que Autsaider Cómics recuperan algunas de las historias que ya había publicado la autora en la revista El Jueves, y las complementa con otras, pero siempre con la muerte como tema central.

La obra recoge historias cortas pero de muy diferente extensión. Así, tenemos historias en solo tres viñetas, pero también otras como Shojo, que llegan a 36 páginas con un epílogo posterior de otras tantas páginas. Igualmente, nos vamos a encontrar historias en blanco y negro, otras a color, dibujadas digitalmente o a mano alzada, con diferentes técnicas. Es decir, que nos vamos a encontrar con historias muy variadas formalmente, pero todas protagonizadas por un humor muy macabro. No debería decir todas. Es cierto que la historia larga Shojo es la única que se sale un poco de la norma con respecto al resto.
Y es que Shojo sí refleja con algo más de seriedad la muerte, poniéndonos en la piel de una joven a la que le comienza a gustar el malote del instituto, y hace todo lo posible por acercarse a él y hacerse amiga suya. Comparte con el resto de historias esa búsqueda por el efecto impactante hacia el final. Si en las demás ese efecto lo consigue con lo que los americanos llaman un «punchline» (frase ingeniosa que busca impactar), aquí es un desenlace inesperado, que cobra aún más relevancia en la historia posterior que está protagonizada por el chico malote.

Pero, sea a través del humor negro sea a través de la historia con moraleja y doble lectura, si algo provoca La muerte de Irene Márquez es que salgamos de nuestra zona de confort. Lo expresa muy bien en la contraportada del libro, donde resume la mayoría de sensaciones que cualquier persona normal debe vivir durante la lectura de estas historias: jocoso disgusto, profundo dolor, risa incrédula… para llegar a la certeza que de que todos vamos a morir. Y es que, sea con un accidente, una enfermedad, por la edad, solos o acompañados, felices o no… todos vamos a llegar al mismo punto, y no hay nada que podamos hacer para evitarlo. La muerte es una fase más de la vida, y debemos aceptarla como tal. Claro que nos da miedo, que la mayoría deseamos que no llegue nunca… por eso mismo produce esa incomodidad al reírte de situaciones macabras que no esperas encontrar en un cómic. Si hasta el título ya juega con esa provocación. Tengo que reconocer que pensaba que se llamaba «La muerte, de Irene Márquez» pero no hay coma, y la propia portada contiene la tumba de su autora, cubierta de pintadas y excrementos de pájaros (espero).
La edición se presenta en rústica con portada de cartón duro y papel offset de alto gramaje. No contiene extras, ni falta que le hace, porque cuando llegas al final de la lectura, estás tan exhausto que costaría leer ningún proceso de creación ni nada por el estilo. Me ha sorprendido tanto por contenido como por el dibujo, con un acabado fabuloso. El estilo va variando y tenemos desde esa parodia al manga shojo de la historia de mismo título, a la limpieza y lo macabro de un estilo muy Junji Ito, o un estilo más propio del humor gráfico. Una variedad muy refrescante para la vista y que deja ver las influencias de la autora.

En definitiva, para mí La muerte de Irene Márquez ha sido una de las grandes sorpresas de este año. Una obra que, a partir del humor negro, consigue hacernos reflexionar sobre la muerte sin ese sesgo de la corrección o las convenciones sociales. Obra muy variada en extensión y contenido pero que, paradójicamente, goza de una gran coherencia como conjunto y no llega a caer en la zafiedad o el mal gusto. Eso sí, se recomienda leer sabiendo lo que nos vamos a encontrar, y si no tenemos la piel excesivamente fina.
Lo mejor: La contundencia del dibujo y el maravilloso acabado. El humor negro, si te gusta, de muy alta graduación.
Lo peor: Si no eres de los que se ría con el humor negro, mejor te alejas.


