Desde que, hace ya más de 70 años, Otto Binder y Curt Swan tuvieran la feliz idea de darle un perro a Superman, Krypto ha sido un concepto de quita y pon, muchas veces olvidado o incluso eliminado de la continuidad cuando la deriva editorial o el autor de turno decidía que era un concepto demasiado edad de plata. Sin embargo, con motivo de la película de James Gunn que se estrenó el pasado verano, vuelve a estar de moda y eso ha permitido tebeos como este Krypto: El último perro de Krypton.
Para ello, se traen desde Marvel a Ryan North, un guionista que ya tiene encima mucha escuela, pero que ha sido descubierto por primera vez por muchos fans gracias a su fabulosa etapa actual en Los 4 Fantásticos. Así, North es la última incorporación en una larga lista de nombres de primer nivel que abandona en los últimos años la Casa de las Ideas para buscar pastos más verdes en la Distinguida Competencia. Y no parece que la cosa se vaya a quedar en este trabajo puntual, ya que pronto lo veremos en Flash durante una temporada, como sucesor de Simon Spurrier, tras un breve intervalo de Mark Waid. En Krypto: El último perro de Krypton le acompañará Mike Norton, un dibujante de perfil medio, que suele apañar rotos y descosidos con eficacia, pero que de vez en cuando brilla con algún título como Revival.
Y básicamente esto vendría a ser una especie de Krypto: Año uno, estación por estación, dentro del marco de la continuidad actual. Tal vez no sean tantas como su compañero de dos patas, pero nuestro perrete de la capa ha tenido ya unas cuantas revisiones de su origen, desde el original hasta su reintroducción oficial en Regreso a Krypton, el reenfoque de Geoff Johns o el de los Nuevos 52, por ejemplo. Además, parece que fue ayer, pero hace ya 10 años desde que, más o menos, se restauró su origen primigenio durante Renacimiento, así que ahora, con el empujón de la peli, llega el turno a este nuevo punto de inicio que abarca el odiseico viaje que lo saca de Krypton en un cohete y lo lleva a la Tierra, donde pasará por mil y una peripecias hasta volver a encontrarse con el pequeño Kal-El.
Asistiremos a la revelación de su sorprendente primer dueño, sus primeros amigos en la Tierra, el desarrollo de sus poderes, aventuras, desventuras y la presencia de algún que otro antagonista conocido.
Krypto: El último perro de Krypton es un tebeo muy ligero, que se lee en una sentada breve y que probablemente funcionará muy bien para la chavalada que haya quedado encandilada por la versión fílmica del personaje. Tal vez viendo los vericuetos argumentales de los que es capaz North en los 4F, se echa un poco en falta algo más de chicha, pero cumple de sobra su labor de entretenimiento y tiene más de un momento enternecedor, si bien reconozco que, en cuestiones de perretes, tal vez no soy del todo objetivo.
Norton tampoco trata de revolucionar nada y se centra en resolver de manera profesional — como suele pasar con un dibujante currito como él—, discreta, pero sólida y sin fricción con la lectura. El californiano es uno de esos dibujantes que consigue desaparecer y que nos llegue la historia directamente sin distracciones ni exhibiciones que lo desvíen de la misión de trasladarnos el relato.
Por su ligereza, sencillez, eficacia sin ambages y el calorcito que nos deja, Krypto: El último perro de Krypton podría ser un tebeo fantástico para un público juvenil. Sin embargo, tal vez el formato en tapa dura, más grande de lo habitual y el precio que todo eso conlleva resulta un tanto desconcertante. Pero en fin, aquí reseñamos tebeos, las decisiones editoriales tal vez no son nuestro elemento.




