Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Jaadugar: Una bruja en Mongolia 1

Jaadugar: Una bruja en Mongolia 1
Guion
Tomato Soup
Dibujo
Tomato Soup
Color
Blanco y negro
Traducción
Nuria Cimas Pita
Formato
Portada rústica. 17x24 cm. 192 páginas. Sentido de lectura japonés.
Precio
14,95 €
Editorial
Panini Manga. 2026
Edición original
Tenmaku no Jaadugar (天幕のジャードゥーガル) / Jaadugar: A Witch in Mongolia

La llegada de Jaadugar: Una bruja en Mongolia al mercado manga español, de la mano de Panini Manga el pasado mes de marzo, supone una de las apuestas más interesantes dentro del manga histórico reciente. No solo por su ambientación – el siglo XIII y la expansión del imperio Mongol – sino por cómo decide contar su historia: sin prisas y desde lo incómodo.

Tus: antes de Mongolia

Arrancamos en Persia, donde conocemos a Sitara, una joven esclava que dejan bajo la tutela de una familia de eruditos para instruirla y cultivarla en el conocimiento. Allí, su vida avanza con relativa tranquilidad mientras adquiere nuevos saberes y va desarrollándose a nivel personal.

Todo eso se rompe cuando los mongoles entran en escena.

Este primer volumen no tiene prisa. No busca engancharte a base de cliffhangers ni de escenas espectaculares. Su objetivo es otro: colocarte en la piel de Sitara y hacerte sentir ese cambio de mundo.

Y eso requiere tiempo.

La captura de Sitara no se plantea como una escena espectacular, sino como una ruptura seca. De repente, deja de ser sujeto para convertirse en objeto dentro de un sistema que no entiende.

El primer tomo sirve como introducción, como un antes de llegar a Mongolia. El viaje que sigue —físico, pero sobre todo mental— es el verdadero núcleo del primer tomo.

Para algunos puede resultar lento, pero para otros, precisamente ahí está su valor. Es una historia que construye, no que golpea.

Jaadugar 1

Los soldados de Taloqan

Sitara no es una heroína al uso, y ahí está gran parte del encanto del manga. No pelea, no lidera y no impone: piensa.

Una de las cosas más interesantes de Sitara es la contradicción en la que vive: sabe mucho, pero no tiene poder. En un entorno donde no tiene poder ni control, su única herramienta es su conocimiento y su capacidad de entender lo que la rodea.

Durante gran parte del primer tomo, Sitara está completamente desubicada. No entiende el idioma, no comprende las normas sociales y, sobre todo, no sabe en quién confiar. Además, en su hogar su conocimiento tenía valor, pero ahora desconoce si le será útil o peligroso.

Y eso la hace mucho más humana. No es alguien que “puede con todo”, sino una mujer que intenta no romperse mientras aprende a moverse en un mundo que no le da margen.

Las líneas que dibujan una yurta

El dibujo de Tomato Soup es de esos que pueden echar para atrás al principio… o engancharte precisamente por ser diferente.

No estamos ante el típico estilo de manga comercial.

A primera vista, puede dar la sensación de que el estilo es “simple”: líneas finas, rostros poco recargados y ausencia de ese detallismo extremo que se suele asociar al manga histórico.

Pero eso es un poco engañoso.

Lo que hace Tomato Soup no es simplificar porque sí, sino estilizar. Reduce los rasgos a lo esencial para que cada gesto o cada mirada, tenga más peso. No hay exceso. No hay ruido visual.

Pero los gestos tampoco son caricaturescos. Las expresiones son contenidas. Y eso encaja muchísimo con el tono de la historia, ya que nuestra protagonista no puede permitirse mostrar lo que siente en ese entorno hostil donde se encuentra.

El contrapunto de la contención de los personajes está en los fondos.

Ahí encontramos más detalle, más textura y más información. Se nota que los fondos tienen el objetivo de no solo funcionar como decorado, sino de situarte en un contexto concreto. Arquitectura, paisajes, ropa… todo ayuda a construir el mundo que gira alrededor de Sitara.

Jaadugar 2

Seamos claros: no es un dibujo que vaya a gustar a todo el mundo.

Quien busque espectacularidad o hiperdetalle que cierre la puerta al salir. Pero quien conecte con este tipo de propuesta va a encontrar algo bastante único dentro del manga actual, porque el estilo de Tomato Soup no está ahí para lucirse, sino para servir a la historia.

Editando la caída de Nishapur

La edición española de Panini Manga también juega a favor de la obra.

El formato más grande de lo habitual (17 x 24cm) – habitualmente suelen ser tomos A5 de 14,8×21 cm –, no es un capricho: es una invitación a apreciar los detalles. En un manga donde lo visual tiene tanta personalidad, esto se agradece bastante.

Eso sí, viene sin sobrecubierta, lo que puede chocar a quien esté acostumbrado al formato estándar. Aun así, el conjunto se siente cuidado, pensado para destacar.

Corazón del imperio Mongol: imperios, conquistas y sistemas de poder

Aquí es donde abrimos el melón del género de esta historia.

Jaadugar: una bruja en Mongolia es un josei. Entendiendo el josei como la demografía del manga dirigida específicamente a mujeres adultas jóvenes y maduras – que habitualmente trata de relaciones sentimentales complejas, dilemas laborales, independencia, sexo y drama realista –, podemos decir que esta historia lo trasciende. Aquí se combina con el manga histórico y el drama político.

El resultado es una obra que mantiene la profundidad emocional característica del josei, al tiempo que amplía su alcance temático hacia cuestiones como el imperialismo, la transmisión del conocimiento o el papel de la mujer en sociedades jerárquicas.

Jaadugar 3

Rompiendo la cuarta pared, debo confesaros que hacía mucho que no coincidía con una historia así. Por ello, aunque habitualmente en mis reseñas me limito a hablar del primer tomo y os invito a seguir explorando las diferentes historias, aquí no puedo quedarme ahí. Así que, si me lo permitís, os invito a acompañar a Sitara en su viaje junto a mí.