Es la hora de las tortas!!!

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Hellboy y la AIDP: El secreto de la casa Chesbro y otras historias

Hellboy y la AIDP: El secreto de la casa Chesbro y otras historias
Guion
Mike Mignola, Olivier Vatine y Christopher Golden
Dibujo
Olivier Vatine, Shawn McManus, Gabriel Hernández Walta y Márk László
Color
Olivier Vatine y Dave Stewart
Traducción
Héctor Lorda
Formato
Cartoné. 160 páginas. Color
Precio
26€
Editorial
Norma Editorial . 2024
Edición original
Hellboy and the BRPD: The Secret of Chesbro House #1-2, Hellboy and the BRPD:Night of the Cyclops, Hellboy and the BRPD: Old Man Whittier, Hellboy and the BRPD: Time is a River y Hellboy Winter Special 2019

Hace apenas unos días se han cumplido 30 años desde que Hellboy obtuviera cabecera propia en la mítica Seed of Destruction, pero, si bien se suele datar su primera aparición en la revista SDCC-Comics #2 con motivo de la Comic-Con de San Diego de 1993, dos años antes ya había aparecido en un folleto de aspecto totalmente fanzinero para la Great Salt Lake Comic-Con de 1991. Aquel apenas treintañero Mike Mignola poco podría sospechar que aquello terminaría por convertirse en la obra de su vida y el eje de un universo, del que a día de hoy siguen apareciendo títulos como este Hellboy y la AIDP: El secreto de la casa Chesbro y otras historias.

El final del arco principal con la muerte y descenso a los infiernos de nuestro demonio rojo favorito, hace ya más de una década, nos enseñó que todo este universo nacido de la mente de Mike Mignola era mucho más grande de lo que parecía y trascendía principios y finales. Así, desde entonces, Dark Horse ha venido desarrollando con regularidad la fórmula de diversas miniseries y one-shots situados aquí y allá en la vida de Hellboy y aquí y allá a lo largo y ancho del mundo — y a veces más allá — y es que en AIDP: El secreto de la casa Chesbro podemos constatar algo que ya se venía viendo en varios de sus tomos anteriores: las historias de Hellboy, más allá de dónde y cuándo estén ambientadas se ubican en una especie de espacio-tiempo mítico. Pero luego volveremos a esta idea, porque antes toca repasar las historias que encontramos en este volumen.

Hellboy y la AIDP: El secreto de la casa Chesbro y otras historias

Incluso en el caso de El secreto de la casa Chesbro, la historia que da título al tomo, estamos ante relatos de muy corta duración. Se trata de una miniserie de tan solo dos números y el resto de las historias constan de un one-shot o incluso menos, pero ya sabemos que es este un terreno donde Mignola y sus compinches se manejan con comodidad.

Comienza el tomo con La noche del cíclope, una historia que, si fuera japonesa, podríamos englobar, con toda tranquilidad, en el género isekai. Durante una misión en Grecia, Hellboy se cae en un cañón y da a parar con sus huesos en una mítica ciudad de faunos, malditos por Afrodita. Si existiera algo parecido al western de mitología griega, sería esta historia en la que nuestro protagonista librará al pueblo del cíclope enviado por una terrible diosa del amor. Mitos y mamporros al más puro estilo Hellboy con la peculiaridad de que tenemos en esta historia al galo Olivier Vatine, conocido sobre todo por Aquablue, Niourk o Cixi de Troy. No obstante, y aunque la puesta en escena es puro BD, se nota que Vatine ya se había fogueado antes por el mercado yanky y adecua su estilo narrativo al formato americano.

El secreto de la casa Chesbro nos trae de vuelta a Shawn McManus, todo un clásico al que llevábamos tiempo sin ver, que nos brinda una versión, si cabe, incluso un poco má cartoon de su estilo, en una historia de casa encantada arquetípica. Como curiosidad, tenemos colaborando al guion a Christopher Golden, habitual colaborador de Mignola en las novelas o la saga de Baltimore, pero nunca hasta ahora había escrito un guion original para un cómic de Hellboy.

Hellboy y la AIDP: El secreto de la casa Chesbro y otras historias

El viejo Whittier, es una especie de secuela de la historia El legado de Whittier, que se puede leer actualmente en el tercer integral de Hellboy, y nos lleva a la que probablemente es la historia más lovecraftiana del tomo, con reminiscencias de La maldición de Yig o El caso de Charles Dexter Ward. Y ahora, amigo lector, puedes olvidar todo lo que he dicho hasta ahora y obviar todo lo que voy a decir después de es esta frase, porque sólo por tener a Gabriel Hernández Walta dibujando una historieta de Hellboy, ya merece la pena hacerse con Hellboy y la AIDP: El secreto de la casa Chesbro y otras historias. Suponemos que el melillense está a tope con La carretera fantasma y parece además que el mignolaverso no está por la labor de las series regulares, pero no se me ocurre mejor dibujante para una hipotética nueva serie regular de Hellboy que Gabriel Hernández Walta.

Concluimos con dos historias que son en realidad una. Para ello, Mike Mignola se hace acompañar del tercer artista europeo de Hellboy y la AIDP: El secreto de la casa Chesbro y otras historias. Hablamos del húngaro Márk László con dos historias ambientadas en Budapest, ciudad en la que reside. Extraída del Hellboy Winter Special 2019, tenemos El regalo del avaro, una historia corta de fantasmas que no es explícitamente navideña pero con todo ese sabor. El tiempo es un río viene a concluir el final abierto de la anterior y le da una vuelta bastante interesante al concepto del fantasma como eco del pasado .

Mitología, Casas encantadas, terror lovecraftiano, cuentos de navidad, fantasmas… de acuerdo que casi siempre tenemos el esquema de caso sobrenatural + ensalada de mamporros que caracteriza esta serie, pero dentro de sus convenciones, siempre saben trabajar distintas facetas y enfoques. Y es que el juego con la repetición y la creación de códigos es algo que Mignola tiene aprendido del género superheroico del que proviene — aunque no sea ni mucho menos exclusivo de éste —. Trabajar en estos términos alimenta un contexto mítico que hace de Hellboy uno de los últimos grandes iconos del cómic americano.

Hellboy y la AIDP: El secreto de la casa Chesbro y otras historias

Y aquí volvemos a la idea del espacio-tiempo mítico. Aunque estás historias tengan lugar en 1962, 1986, 1989 o 1993 no hay apenas testigos de la época en la que ocurren. Los coches, las ropas, las casas… nada nos indica en qué momento estamos. Si acaso, en la última historia, el momento temporal tiene más importancia porque discurre en dos momentos distintos, pero podrían ser dos instantes cualesquiera del siglo XX y el XIX. Y si nos paramos a mirar, tampoco hay un interés por una representación fidedigna de las localizaciones. La historia de Grecia es una versión idealizada de Grecia, como también sucede con Budapest o Providence. La casa Chesbro situada en Nueva York podría haber sido cualquier otro viejo caserón de cualquier otro sitio. Tal vez podía haber algo más de precisión en los primeros tomos de Hellboy y la AIDP ubicados en un año concreto (1952, 53, 54…), pero casi de manera tangencial. Únicamente se trataba de matizar que estas historias ocurrían antes de la saga «oficial» de Hellboy. A estas alturas con doce años de historias tras Hellboy in Hell, ya no es necesario indicarlo, con lo que recurrir a esta especie de tiempo permanente se antoja el recurso idóneo para alimentar la inmortalidad como icono de Hellboy.

Hellboy comparte con los superhéroes esa mitificación y estilización de la realidad, con suficientes visos de cercanía para que asimilemos estas historias al mundo real. Sin embargo, son también lo suficientemente míticas, encerradas en sus códigos y verosímiles sólo en función de los mismos, como para crear esa suerte de universo de ficción autónomo e inmortal que ha salido del trabajo de Mignola y sus colaboradores, que lleva ya más de treinta años sin el más mínimo atisbo de un final en el horizonte. Y es cierto que la mayoría de estas historias repiten ciertos esquemas, pero más de tres décadas ya deberían haber callado cualquier boca que aludía a una falta de ideas y cada vez parece más claro que lo que nos ha dejado esta idea no es sólo un universo, sino algo así como la creación de su propio microgénero.

Comentarios

  • Ismamelón Sobrino

    19 marzo 2024

    Hellboy extrae sus modelos de la fantasía y el folclore, creo que ese es su mayor atractivo, y sus aventuras siguen una sucesión histórica. En las que el relato mesiánico y la persistente amenaza de un retorno a una mitología primordial tienen más que ver con los dramas de cualquier progreso novelesco que con la representación del tiempo mítico. Tiene mucho más peso el mito en la biografía de Hulk, por ejemplo, en esa repetición de gestos, lugares y situaciones en los que se redobla, o revive, el drama de su origen a través del ciclo inmutable de caída y elevación heroicas que le caracteriza.

  • Ismamelón Sobrino

    19 marzo 2024

    Hellboy no deja de ser un matador de monstruo con la originalidad de tratarse a la vez de un arcángel y un dragón. Lo que hace que posea un destino marcadamente trágico como dios combatiente que lidera una orden de caballería modelada a partir del subgénero superheroico. Por lo menos parece el primero y único en completar un abordaje tan insólito.

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