Otros mundos: Colección que explora qué hubiera sucedido con los héroes de DC Comics si hubieran nacido en otra época, otros mundos, en circunstancias... Batman: Gotham a luz de gas (Edición tabloide)

Otros mundos: Colección que explora qué hubiera sucedido con los héroes de DC Comics si hubieran nacido en otra época, otros mundos, en circunstancias diferentes. Parece que llevan en nuestras librerías toda la vida, pero la línea es relativamente moderna, de 1991. Y el que inició esa línea fue un cómic… de 1989. Ese cómic no es otro que Gotham a luz de gas , el cómic del que hoy vamos a hablar. De hecho, a este cómic se le ha aplicado retroactivamente el sello en las reediciones que se hicieron a partir del 91. ECC nos trae otra nueva edición de la obra, en este caso una edición tabloide con un tamaño de 214×326 mm, que emula esos periódicos de tamaño reducido que en los últimos años se había adoptado para los diarios de noticias, por su más cómoda lectura.

Gotham a luz de gas  cumple los requisitos de historia de héroe de DC nacido en otra época: Bruce Wayne ha nacido a finales del siglo XIX. Sus padres fueron asesinados por un bandido. Tras formarse en Europa con los mejores detectives y pensadores, regresa a Gotham. Pero lo que no sabe es que le espera un enemigo verdaderamente a su altura, que ha salido de su Londres natal y ha escogido la ciudad más lúgubre de EE.UU. para seguir asesinando a jóvenes. Sí, no es otro que Jack el Destripador.


Cuando se publicó, sus autores no tenían el estatus que tienen actualmente, de hecho casi todos eran prácticamente desconocidos pero… qué equipazo. Brian Augustyn, el otrora afamado editor de Flash  o Liga de la Justicia  a los guiones; un cada vez más conocido Mike Mignola a los lápices, aunque todavía no había comenzado la obra por la que pasará a la posteridad y que más fama le ha reportado: Hellboy ; y a las tintas nada menos que P. Craig Russell, quien acabaría siendo uno de los entintandores y dibujantes más reconocido gracias a sus trabajos en Sandman  o sus adaptaciones de óperas.

Lo que siempre me ha encantado de esta obra es su ausencia de ínfulas. Si algún autor propusiera una historia como esta hoy día, estoy convencido de que sería muy distinta: estaría mucho más estirada, y estaríamos hablando de una edición de 200 páginas. Pero Augustyn resume la historia a una extensión perfecta de 56 páginas, espacio más que suficiente para presentar la historia, asumiendo el conocimiento del lector sobre los personajes y sin ninguna necesidad de machacar conceptos más que conocidos por todos. La muerte de los padres tiene lugar en dos páginas, no necesita más. Augustyn cuenta con que cualquier lector de Batman sabe lo que vino después de la muerte, y que cuando vuelve a Gotham lo hace con formación como luchador y como detective, y no necesita meternos 24 páginas donde nos cuenta (una vez más) toda la formación que ha tenido.

Además, aprovechan la cronología de la obra para introducir referencias y personajes que no tienen una función más allá de lo decorativo, no tienen la más mínima relevancia en la historia, pero sí tiene mucho sentido: Wayne se ha formado con los mejores de su campo, y qué mejor detective podía haber en esa época que Sherlock Holmes, y quién mejor que Sigmund Freud para familiarizarle con la psique humana.

Y si Augustyn hace bien su trabajo, Mignola y Russell no os cuento. El dibujo de Mignola ambienta como pocos esa época, esa suciedad de Gotham, esa analogía con el Londres victoriano. Las estampas de los habitantes de la noche de Gotham parecen sacadas de libros de historia; y la manera que tiene de presentar los primeros pasos de Batman en Gotham a través de un peso cada vez mayor en la prensa escrita es una manera fabulosa de ambientar la historia a la vez que resumes los inicios del héroe. El color de David Hornung también requiere una mención especial. La obra comienza en blanco y negro, y cada vez va adquiriendo más color para presentar la alta sociedad de la ciudad. Poco a poco, cuando pasemos a conocer la vida nocturna y los barrios más industriales, ese color se irá difuminando y perdiendo.


La edición con ese tamaño permite un bonito homenaje a los periódicos que tienen tanta importancia en esta historia, a la par que disfrutar del excelente trabajo gráfico de la obra. Su precio es similar al de cualquier obra en formato europeo, aún teniendo un tamaño algo superior. Esta edición se publicó a raíz del Batman Day de 2020.

En definitiva, Batman: Gotham a luz de gas  (Edición tabloide) es una excelente oportunidad de recuperar una de las obras clásicas del personaje, relevante por el hecho de ser el primer Elseworld reconocido, y una obra con una calidad artística indiscutible. Cuenta con un excelente artículo de Fran San Rafael y la introducción de Robert Bloch (autor de la novela de Psicosis ) La obra contaría con una secuela en 1991: Master of the future , con Eduardo Barretto a los lápices.

Lo mejor: Lo condensada que está y lo bien que soporta el paso del tiempo. El dibujo de Mignola/Russell. La edición permite disfrutar el dibujo en todo su esplendor.

Lo peor: Si no te interesan los Otros mundos, pasa de largo.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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