Tres actos en tres miniseries más o menos individuales es los que nos ha durado Ether. Con Ether 3. La desaparición de Violeta Campana,... Ether 3. La desaparición de Violeta Campana

Tres actos en tres miniseries más o menos individuales es los que nos ha durado Ether. Con Ether 3. La desaparición de Violeta Campana, finalizamos la saga surgida de las mentes de Matt Kindt y David Rubín para Dark Horse.

Ether 3. La desaparición de Violeta Campana

Más allá de los posibles motivos comerciales, la estructura de Ether en tres miniseries en lugar de una sola serie regular le ha sentado bien para establecer tres actos diferenciados y, sobre todo, para marcar un lapso de tiempo entre serie y serie, una elipsis y a la vez un tiempo de maduración entre arcos. Así nos colocamos en Ether 3. La desaparición de Violeta Campana para recibir a un Boone Dias completamente distinto al que se nos presentaba en el primer volumen. Exiliado, con un look Breaking Bad y sin nada que lo aferre a la Tierra o al Ether, la noticia del secuestro de Violeta Campana lo sacará de su retiro para una última aventura.

En el primer tomo se nos presentaba la exuberante fantasía del Ether a la vez que atisbábamos cierta oscuridad en el corazón de Boone Dias. El segundo será el momento en el que la oscuridad que carga del “mundo real” tendrá sus consecuencias en el Ether. Y así llegamos a Ether 3. La desaparición de Violeta Campana, una especie de Dark Knight Returns de Boone Dias, una historia crepuscular que cierra ciclo en la vida de nuestro protagonista y del propio mundo del Ether.

Ether 3. La desaparición de Violeta Campana

Para ello se embarcarán en una Odisea al más puro estilo homérico donde la idea del Ether como lugar del que surgen las ideas y la creatividad se aprovecha más que nunca. Tenemos montones de referencias a otras historias o imágenes arraigadas a nuestra cultura y es que bajo las reglas de Kindt y Rubín es como si esas narraciones e imágenes hubieran salido de aquí.

También en lo gráfico le dan la vuelta a las reglas y David Rubín se lo pasa en grande. Por poner un ejemplo, por lo general las flechas que indican la dirección y orden de lectura de las viñetas son ya un recurso en desuso que solía ocultar una narración ineficiente. Rubín las recupera y no sólo las hace formar parte integral de la narrativa y la estética, sino que genera toda una suerte de secuencias dentro de la propia viñeta, secuencias dentro de secuencias, que sin duda son un malabarismo delicioso. Sin embargo, hay algo en cómo fluye Ether 3. La desaparición de Violeta Campana que nos aleja de la exhibición gratuita de virtuosismo para llevarnos más a la idea de patio de recreo. Tenemos a un Rubín jugando con sus juguetes y hasta inventándose su propio juego muchas veces con un entusiasmo que se contagia en la lectura.

Ether 3. La desaparición de Violeta Campana

Y es que hasta cierto punto Ether nos habla de reescribir las reglas, de cómo la ficción afecta a la realidad y cómo la realidad afecta a la ficción. Se agradece que lo hayan dejado en una historia cerrada con un final redondo, pero echaremos de menos visitar el Ether de vez en cuando.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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