Si después de terminar Golden Kamuy alguien me hubiese dicho que Satoru Noda iba a volver con un manga sobre hockey sobre hielo, probablemente habría pensado que se había dado un golpe en la cabeza.
Y, sin embargo, aquí estamos.
Así que sí: bienvenidos a Dogsred, una historia llena de personajes absolutamente desquiciados, humor que aparece cuando menos te lo esperas y mucho hockey.
Patinando hacia el desastre
Rô Shirakawa, nuestro protagonista de hoy, lo tenía todo para convertirse en una estrella del patinaje artístico. Con solo quince años, es un auténtico prodigio sobre el hielo y acaba de conseguir la mejor puntuación de la historia en la categoría juvenil.
El problema es que Rô tiene un pequeño defecto…
Rô sufre un ataque de ira que termina con él descalificado y expulsado para siempre del mundo del patinaje.
De niño prodigio a apestado nacional en cuestión de minutos.
Tras la muerte de su madre y entrenadora, Rô se muda junto a su hermana melliza Haruna a Tomakomai, en Hokkaido, para vivir con su abuelo. Allí descubre un deporte que poco tiene que ver con el delicado mundo del patinaje artístico: el hockey sobre hielo.
Así comienza la nueva vida de Rô en una pista de hielo llena de nuevos compañeros, rivales, contacto físico, velocidad, golpes y competición.

¿Quién ha dejado entrar en la pista de hielo a estos chavales?
Si hay algo que me gusta especialmente de Noda es que sus personajes tienen la maravillosa costumbre de estar fatal de la cabeza.
Rô es el ejemplo perfecto. Es talentoso, impulsivo, competitivo y tiene un temperamento que convierte cualquier situación cotidiana en una potencial escena de violencia. Pero lo interesante es que, detrás de toda esa agresividad, hay un personaje bastante más vulnerable de lo que parece.
Su caída no es únicamente deportiva. Rô ha perdido a su madre, su carrera y prácticamente la identidad que había construido alrededor del patinaje. Y el hockey termina funcionando como una segunda oportunidad.
Una bastante más violenta, eso sí.
A su alrededor tenemos a Haruna, su hermana melliza, que funciona como una especie de ancla dentro del caos que es su hermano. Es bastante más sensata que él y, sinceramente, alguien va a tener que poner un poco de orden en esa familia.
También tenemos a los diferentes miembros del equipo de hockey del instituto Oinokami, que contribuyen a que esto se parezca cada vez menos a un manga deportivo convencional y cada vez más a una reunión de señores con problemas de conducta.
Y es precisamente ahí donde está una de las mayores virtudes de Dogsred: Noda no parece especialmente interesado en construir personajes “perfectos” o estereotípicos. Son raros, exagerados, competitivos, desagradables en ocasiones y, sobre todo, tremendamente humanos.

Sobre hielo y papel
Si venís de Golden Kamuy, vais a reconocer inmediatamente su estilo: las caras y las expresiones tienen el sello inconfundible de Noda, y más de una vez vais a tener la sensación de estar reencontrándoos con algún viejo conocido (Kadokura ¿eres tú?).
Pero no solo eso. Amigos, estamos ante un autor con una habilidad especial para destrozar la dignidad de sus personajes en una sola página. Puede dibujar a alguien con una intensidad dramática espectacular y convertirlo en una criatura desquiciada en cuestión de una viñeta.
Y aunque pueda parecer que todo el protagonismo se lo llevan los personajes, tampoco podemos olvidarnos de los fondos. Noda presta bastante atención a los escenarios en los que se desarrolla la historia, sin llegar a recargarlos, y consigue que las pistas de hielo tengan presencia propia sin robar protagonismo a los personajes.
Pero lo que no podemos pasar por alto es cómo Noda construye las páginas.
La composición de las viñetas es muy dinámica y sabe jugar con diferentes tamaños y formas para dirigir nuestra mirada y mantener el ritmo de la narración, sobre todo en esas escenas de hockey, velocidad y golpes.
Al final, puede que el dibujo de Dogsred no resulte especialmente novedoso para quienes ya conozcamos el trabajo de este mangaka, pero sigue teniendo algo que para mí es mucho más importante: una personalidad arrolladora.

A la altura del hielo
Y aquí tenemos a Milky Way Ediciones, que se ha marcado otra de esas licencias que hacen que uno mire la estantería y piense: “¿de verdad necesitaba empezar otra colección?”.
Pues aparentemente sí.
La edición española de Dogsred llega en formato B6, con rústica, sobrecubierta e incluye páginas a color. Un formato habitual de Milky Way: manejable, con un tamaño que permite disfrutar del dibujo y una sobrecubierta que le queda especialmente bien a la obra.
¿Pero habéis probado alguna vez a quitar la sobrecubierta de vuestros mangas? En esta encontraréis un pequeño regalo: el reglamento de hockey sobre hielo, para que los que, como yo, lleguéis a Dogsred sabiendo del deporte lo mismo que de física cuántica podamos seguir los partidos sin perdernos demasiado.
Además, la primera edición incluye un posavasos de regalo… Porque si algo necesitamos los lectores de manga es que nuestras compras tengan cada vez más objetos random asociados.

Estamos ante una serie que continúa abierta en Japón y que cuenta ya con ocho tomos publicados, así que nos queda Noda para rato.


