La antología de Creepshow vuelve a pasarse por ELHDLT con una nueva recopilación de historias de terror y horror con muchísima mala leche. Esta vez un nuevo grupo de guionistas y dibujantes se pasan por aquí para darnos diferentes relatos que no tienen conexión entre sí. Como suele ser costumbre en este formato, hay partes que destacan por encima de otras pero en conjunto se siente que la mayoría de ellas viajan en una misma dirección. Con la bendición de The Creep, Image y Moztros vuelven a juntarse para traeros Creepshow: Historietas Macabras y Aterradoras.

Entre las historias más destacables, sin duda me quedaría con “DECIDE” del guionista Garth Ennis y la dibujante Becky Cloonan. SÍ amigos, Ennis se estrena en esta obra haciendo lo que mejor sabe hacer: tocar los cojones. Aquí se nos cuenta la historia de Wesley, un hombre extremadamente conservador y reaccionario el cual acongoja a su mujer Carol-Ann con sus modos de tirano. Todo explota cuando nuestro infame protagonista empieza a expulsar por todos los orificios de su cuerpo fetos que le hablan atormentándole con algo que hizo en el pasado. Como ya habréis deducido, nuestro autor irlandés favorito vuelve a darnos historias, que si bien tienen un envoltorio de auténtica salvajada, siempre tienen bastante que rascar y sirven para contarnos temas más profundos y elaborados.
Por otro lado, destacaría la historia «HACED SILENCIO» de Dan Watters y Abigail Larson. En este relato se nos cuenta la vida de Amy, una chica que tiene la maldición de poder ver y oír a los muertos. Esto le lleva a vivir completamente desesperada ya que los espíritus continuamente le atosigan y no le permiten dormir, lo que le llevará a tomar una decisión bastante truculenta. El autor de La casa de los susurros y Detective Comics sabe contar una historia de tintes paranormales pero narrada con cierto punto de cotidianidad, lo que la hace más creíble. Por la parte del dibujo, Larson sabe darle un estilo propio alejado de la casquería de otros relatos. Aquí todo es elegante, con rostros muy expresivos en algún momento y recuerda al terror gótico en otros momentos.
Entre todos los relatos me quedaría con «ETERNIDAD, ETERNIDAD, ETERNIDAD» de Zoe Thorogood que además hace de autora completa. Esta historia nos cuenta la vida de una inventora que ante la pérdida de su amor durante un terremoto decide crear un suero que le dota de la inmortalidad. Pero cumplir su objetivo sólo es el inicio de sus problemas ya que esto implica que estará presente cuando su hija fallezca, verá como se acaba el mundo actual y será testigo durante milenios de cómo toda sociedad que surge acaba desapareciendo. Esta parte seguramente se acerque más a la ciencia ficción que a los otros géneros que estamos hablando, pero sabe narrar perfectamente la desesperación y la condena que es vivir para siempre ya que nada está hecho para ello. Además, en la parte visual el dibujo y el color ayudan para hacer ciertos juegos narrativos.
Si se trata de darle un pequeño palo a este tomo, está el relato de «ARDIENTE AMBICIÓN» de Saladin Ahmed y con dibujos de Artyom Topilin. El bueno de Ahmed nunca ha sido un autor demasiado destacable, y más allá de Rayo Negro, ninguna de sus obras brilla con luz propia. Esta vez la historia nos habla de un político que se presenta a gobernador. Su campaña se basa en alimentar el odio hacia los cómics, ya que según él corrompen la moral de los niños (muy al estilo de lo que dice Fredric Wertham). Su cruzada por la decencia y el estilo de vida americano le llevaran a acabar con sus huesos dentro de un tebeo. El problema de esta historia es que se siente muy vista, y casi parece una mala copia de lo que ha hecho Garth Ennis antes. Aún con todo, destaco el dibujo de Topilin, bastante por encima del guión.

En general, Creepshow vuelve a ser una opción refrescante, macarra y divertida la cual te acaba ganando por su calidad intrínseca. No son chistes de pedos y culos porque si, sino que las historias saben enganchar y divertirte, y la gran mayoría de las historias saben trasmitirte de los autores que trabajan aquí. De momento sigamos disfrutando del viaje en este siniestro tren del terror.


