Mi mejor amiga y mi marido están juntos.
Si esta frase ya suena a drama de sobremesa, esperad a descubrir cómo termina la historia: con Kang Jiwon asesinada por su propio marido después de descubrir que este le es infiel con su mejor amiga.
Pero aquí viene el giro que nos interesa: Jiwon no se queda muerta.
Bienvenidos a Cásate con mi esposo, un nuevo manhwa de regresiones y venganza publicado por Norma Editorial.
Morir es solo el principio
Kang Jiwon tiene una enfermedad terminal, un marido que es básicamente el premio gordo de la tómbola de los hombres de mierda y una mejor amiga que, bueno…
Cuando descubre que ambos están juntos, la situación termina de la peor manera posible: Jiwon muere asesinada por su propio marido.
Pero la vida —o lo que sea que se encargue de estas cosas— decide darle una segunda oportunidad y Jiwon despierta diez años atrás, cuando todavía puede cambiar el rumbo de su historia.
Y aquí es donde nuestra protagonista decide que, si ya sabe cómo termina su historia, lo mínimo es intentar que la que acabe pringando sea otra.
Este primer tomo sirve, sobre todo, para presentarnos a los protagonistas y dejar bastante claro a quién vamos a odiar, a quién vamos a querer estrangular y, por supuesto, de quién nos vamos a enamorar.
Park Minhwan se lleva el primer puesto como marido asqueroso; Jeong Sumin no se queda atrás como amiga del año; y Yu Jihyeok, el jefazo misterioso que aparece por ahí dispuesto a que entendamos perfectamente por qué los protagonistas masculinos de los manhwas tienen que estar tan buenos.

¿Amigos? ¿Marido?
Jiwon es, sin duda, el gran atractivo de este primer tomo.
La protagonista que conocemos al principio está lejos de ser la mujer segura de sí misma que veremos después de regresar al pasado. Ha pasado años soportando una relación horrible, dejando que otras personas tomen decisiones por ella y convencida de que tiene que conformarse con lo que le ha tocado.
Hasta que se muere.
Que, oye, igual no es el método de crecimiento personal que recomendaría, pero parece que a ella le funciona.
Su regreso diez años atrás permite ver cómo empieza a cambiar poco a poco, aprendiendo a tomar decisiones, a poner límites y, sobre todo, a dejar de pensar constantemente en lo que los demás esperan de ella.
Park Min-hwan. Creo que aquí puedo ahorrarme bastante explicación: es un capullo.
Es egoísta, machista y bastante incapaz de ver a Jiwon como algo más que alguien que está ahí para facilitarle la vida. Es el tipo de personaje que consigue que estemos deseando que sufra su merecidísima venganza.

Y después tenemos a Sumin.
Ay, Sumin.
La mejor amiga de Jiwon es de esas personas que consiguen que una esté leyendo tranquilamente y pensando: “No puede ser tan mala”. Y dos páginas después: “Ah, sí. Sí puede”.

Su apariencia inocente contrasta bastante con sus verdaderas intenciones, y precisamente por eso funciona tan bien como antagonista.
De Yu Jihyeok poco podemos hablar por el momento. Aparece poco, pero lo suficiente para que ya estemos shippeando. Es el jefazo misterioso, guapo y aparentemente dispuesto a echarle un cable a Jiwon, así que tampoco necesitamos mucho más para empezar a hacer nuestras propias cábalas.
A todo color, como mandan los dioses del manhwa
Visualmente, Cásate con mi esposo es exactamente lo que se espera de un manhwa de este estilo: personajes guapísimos, ropa impecable, escenarios cuidados y colores que hacen que hasta una conversación en una oficina parezca muchísimo más importante de lo que probablemente es.
Studio LICO apuesta por un dibujo limpio y muy expresivo, especialmente en los rostros.
Además, los tonos cambian bastante según la situación y ayudan a marcar los momentos más dramáticos.
Y luego están los modelitos. Porque una cosa es volver diez años atrás para cambiar tu destino y otra muy distinta es hacerlo con unos conjuntos que hacen que yo necesite urgentemente revisar mi armario.
El manhwa sabe perfectamente qué quiere vender: drama, romance, venganza y gente absurdamente atractiva. Y visualmente cumple con las cuatro.

Casi 300 páginas de drama a todo color
Norma Editorial publica Cásate con mi esposo en un formato ligeramente más pequeño del que nos tiene acostumbrados para este tipo de series. Lo que sí se mantiene igual es que es a todo color.
La verdad que el tamaño resulta bastante cómodo y permite disfrutar bien de las ilustraciones sin convertir el tomo en un ladrillo imposible de colocar en la estantería.
Y ahora solo queda esperar a que Norma mantenga una periodicidad que no nos obligue a sufrir nuestra propia regresión temporal para llegar al siguiente tomo.

Este manhwa no pretende inventar nada nuevo. Y, sinceramente, tampoco le hace falta.
Si os gustan los manhwas de regresiones, venganzas, romances, protagonistas que empiezan a plantar cara y personajes secundarios que vais a odiar con una intensidad que probablemente no sea saludable, Cásate con mi esposo tiene bastantes papeletas para convertirse en vuestro próximo vicio.
Porque una cosa está clara: si me das diez años para preparar mi venganza, tampoco voy a desperdiciarlos.


