Saludos desde mi jardín, queridísimos lectores. Sentaos y tomad algo, por favor. No encontraréis aquí grandes lujos, pues soy un hombre de gustos sencillos. Bebidas agradables al paladar, alimentos sanos y nutritivos, frutas, moras… todo lo que queráis es para vosotros. Así vivimos en el Valle.
Ah, el Valle. Un lugar donde todos hemos estado, aunque no lo recordemos. El Valle está en muchos sitios. Es una montaña en los Alpes, con un abuelo y su nieta. Es un lugar entre casas, cerca de la bahía de Tokio. Es un pueblo en Kansas, con su instituto donde los alumnos y alumnas quieren ser periodistas en la gran ciudad.
Y a veces el Valle es un lugar tras un desierto, adonde llegar con tus primos tras ser expulsados de Boneville por culpa de…. errr, cosas.
No hay mapas que lleven al Valle, pero llegamos a él cuando es necesario.
Como Bone.
Bone es una de esas obras de las que muchos hemos oído hablar pero no hemos leído todavía. Aunque más que una obra, podríamos decir que son dos en una.
Empezamos con un personaje que aplica el sistema Tezuka. Parece infantil pero no lo es. Adorable y achuchable cual peluche, pero metido de lleno en un mundo fantástico de estilo medieval europeo.
Y no, no es una historia infantil.
Bone, perdido y solo, se encuentra casi al principio con un adorable insecto hoja que nos acompañará a través de los capítulos. Quizás uno de los mejores personajes de una historia llena de personajes memorables.

Os seré sinceros, queridísimos lectores. La primera parte de Bone, con ese mundo cerrado del Valle es pura poesía.
Es magia.
Magia.
Personalmente no comparto la opinión de que una buena historia necesita conflicto para ser interesante.
No, podemos disfrutar de la vida cotidiana y los pequeños problemas del día a día y disfrutar de la historia.
Simplemente pasamos las hojas, sonriendo mientras una calidez nos llena el alma.
No es fácil, pero Jeff Smith lo consigue.
No había dicho el nombre del autor hasta ahora, ¿Por qué?
Porque ya estamos atrapados en el mundo de Bone. Y ese mundo lo es todo.
Me leí la mitad del tomo en una noche. Eso son más de 500 páginas.
Porque yo estaba allí, con Bone, con Thorn, con la abuela.
Me ha pasado antes, lectores mios. Es como cuando vivía con Frodo en Bolsón Cerrado. O cuando pasaba las navidades en el campo con Samuel Pickwick.
En medio de la vida real, de la vida de las historias, un paraiso de paz y tranquilidad.
Bone nos lo dará.

Pero hay otra historia. Una historia más clásica.
Una historia que ya hemos leído. Que ya hemos visto. Que ya hemos oido. Que ya conocemos.
Hubo una vez un Reino…
Y bone se ve mezclado en la lucha entre el Bien y el Mal. Una lucha más antigua que nuestra historia. Una lucha que hay que luchar.
Pasarán cosas. Aparecerán personajes. Habrá batallas y giros de guión. Descubriremos secretos y olvidaremos lo que ya sabíamos. Poco a poco, despacio, sin prisas, el Valle cambia.
Crecerá. Sufrirá. Sangrará.
Y nuestros héroes, nuestras amigas, Thorn, Bone, la abuela, la gente del Valle…
Ellos también sufrirán el miedo a una guerra que se aproxima.
Esta segunda historia rompe el clima de paz que teníamos hasta ahora. Tanto como lectores como invitados en ese Valle bucólico. Esa es la razón de que esta reseña no tenga 5 estrellas.
Tenemos héroes. Tenemos guerreros. Tenemos salvadores.
Pero no en todas las historias hay una pareja que solamente quiere pasear por la Feria y probar la miel.
Hay cosas mejores en la vida que el camino del héroe. Creedme, queridos lectores.
¿Vale una corona lo mismo que ir a sacar agua del pozo para cenar?
Quizás lo pensemos al final de esta obra.
O quizás…
Quizás…
Quizás volveremos a leer el principio.
A conocer a esos dragones que no existen, a cuidar de esos bebes zarigüeyas que tanto recuerdan a los sobrinos del Pato Donald, a intentar que un primo no haga tonterías buscando dinero y poder.
A ser felices con Bone.

Leed a Bone. Por muchas razones. Hay tantas cosas de las que no os voy a hablar para que las descubráis…
Las vacas. La taberna. Las estúpidas, estúpidas mostrorratas. La novela de la ballena blanca…
Bone ha tenido muchas ediciones, tanto en su inglés nativo como en español. Esta edición es a todo color. Color obra de Steve Hamaker y que hace que nos enamoremos todavía más de Bone y sus amigos. Le da un toque mucho más real y realista. Nos creemos a un personaje que parece sacado de un tebeo para niños de los años 40.
¿Y qué más cosas nos trae esta edición Integral de más de 1300 páginas?
Unas guardas decoradas con un mapa del Valle y sus cercanías. Como en los buenos libros de aventuras y de fantasía. Tras la historia, a partir de la página 1332 tenemos una ilustración, un mapa (el mismo de las guardas) y una página de agradecimientos.
Y después, para esta edición a color, tenemos… Dibujos, fotos, un artículo del autor, una cronología del vigésimo aniversario de Bone y una galería de portadas a color.
La traducción se la debemos a Enrique Sánchez Abulí, Jorge Iván Argiz, Gonzalo Quesada y Laureano Domínguez.
¿Por qué leer Bone?
La maravillosa primera parte. En serio, si tienes que leer un tebeo este año, que sea Bone hasta la carrera de vacas.
¿Por qué no leer Bone?
Quizás se hace muy larga y… No, en serio, leétela.


