Día triste. Hoy, con el segundo tomo de Segundo Semestre, nos despedimos de Academia Gotham, una de las series más frescas que nos ha... Academia Gotham: Segundo Semestre (2 de 2)

Día triste. Hoy, con el segundo tomo de Segundo Semestre, nos despedimos de Academia Gotham, una de las series más frescas que nos ha dado el Universo DC en los últimos años. Adiós, Olive. Adiós, Maps. Adiós, Pomeline, Heathcliff y Colton. Hasta siempre, Academia.

segundo semestre the ballad of olive silverlock

Segundo semestre… y último

Academia Gotham termina como empezó, centrada en Olive. Este último arco argumental, titulado en versión original La balada de Olive Silverlock, gira alrededor de ella. Cierto es que lo largo de estos treinta números, Maps Mizoguchi ha pasado de ser un secundario cómico a algo parecido a un sidekick para llegar a ser coprotagonista, pero el cierre del título cierra también el círculo con el foco en el mismo personaje que lo tenía al principio. Sin entrar en demasiados detalles, este tomo explora el legado (qué bonita palabra en DC, copón)  que le ha dejado a Olive su madre, la villana Calamidad.

Vale, sí, Olive ha sido la supuesta gran protagonista de la serie, dentro de lo que puede ser protagonista un personaje en una serie de reparto coral, pero la gran lástima de esta depedida es dejar de tener a Maps en un título mensual. Pero, eh, siempre nos quedará la esperanza de que haga apariciones más o menos regulares en la serie que sea que venga a sustituir a Super Hijos. Además, meter juntos en un título a Maps y a Damian hará las delicias de los fans del shippeo.

De hecho, podríamos decir que Maps sería una muy interesante adición al entorno de Batman, que lleva sin tener un personaje nuevo que consiga la aprobación de los lectores desde Damian Wayne hace ya doce años. Ni Calvin Rose (Garra), ni Harper Row (Bluebird) ni Duke Thomas (Señal) han conseguido pasar de un personaje secundario en un momento puntual, condenados al olvido. Pero Maps tiene los mimbres para, aún no siendo un personaje protagonista, llegar a ser un secundario recurrente en series más juveniles, como Super Hijos 2.0 o Jóvenes Titanes. En el peor de los casos, aún nos queda el crossover intereditorial con Leñadoras.

En resumen…

School’s out forever, cantaba ese genio que es Alice Cooper. Y eso es lo que ha pasado aquí, que se ha acabado la Academia. Durante un total de treinta números hemos transitado por un rincón inusual del Universo DC, dos años y medio de un cómic diferente, de un estilo y una temática que no se suele ver en el cómic superheroico. Y al igual que le viene ocurriendo a la competencia Marvelita en los últimos años, las propuestas innovadoras o demasiado diferentes al producto habitual no terminan de cuajar. Parece ser que este tipo de productos no son lo que el lector clásico quiere leer pero tampoco llegan a encontrar el público nuevo al que supuestamente van dirigidos.

Por el lado negativo, este tipo de series son de corta duración. Pero por el positivo, tienen una libertad creativa tal que sus autores desarrollan la historia que les apetece sin injerencias editoriales, siendo a la vez una obra personal y un producto de un universo superheroico conocido, aunando en ellas lo mejor de dos mundos. Así, Academia Gotham nos ha dejado cinco tomos muy disfrutables (seis, si contamos La guerra de los Robin) haciendo una obra cerrada que volveremos a leer no tardando demasiado.

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Enrique

Enrique

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