Después de que Jim Lee diese el último arreón a la iniciativa liderada por Todd MacFarlane —junto con su sidekick Rob Liefeld—, propiciando la... WildC.A.T.S. de Alan Moore

Después de que Jim Lee diese el último arreón a la iniciativa liderada por Todd MacFarlane —junto con su sidekick Rob Liefeld—, propiciando la desbandada de autores Marvel y la fundación de Image Comics en 1992, comenzó la psicodélica fiesta de los nuevos sellos editoriales y las nuevas colecciones superheroicas. Un baile de secciones y títulos de la Image primigenia entre los que se podían encontrar varios equipos de supertipos y supertipas que no eran otra cosa que unos trasuntos (o intento de trasunto) de la golosa Patrulla X. Entre esos títulos teníamos a los Youngblood de Liefeld, los Cyberforce de Silvestri, o el equipo de nos ocupa hoy, los WildC.A.T.S. , la piedra de toque para el sello WildStorm; el fundado por Jim Lee, y que en 1999 pasaría a engrosar el cofre de melange de DC Comics.

[Para entender mejor todo el entramado de títulos os recomiendo que «echéis una oreja» al podcast que dedicamos hace ya tiempo a la Image 1.0]

WildC.A.T.S. de Alan Moore Super teams

¡Mira las poses que te traigo!

Obras nacidas en una década en la que los dibujantes eran el principal reclamo, en el seno de una Image cuya hoja de ruta poco tenía que ver con la actual. Títulos que tuvieron un comienzo arrollador, con ventas desorbitadas en los famosos años de la especulación, pero cuya dudosa calidad provocaron una zozobra inicial (con la zozobra final hubo saltos del barco y empujones a los tiburones, dejando un «basado en hechos reales» que espero algún día llegue a los cines) que llevaron a algunos de los fundadores como MacFarlane o Lee a contactar con guionistas de renombre… y aquí entra Alan Moore.

Parece una perogrullada decir que Alan Moore es perfecto si quieres insuflar calidad a tu colección. Es perfecto hasta si quieres hacer un libro de cocina con recetas de carne de jerbo pigmeo. No, me refiero a que el de Northampton ha demostrado en repetidas ocasiones tener especial predilección por tomar personajes de otros, o referencias a estos personajes, para darles un meneo explotando sus virtudes y haciéndoles parecer otra cosa. Lo ha hecho durante toda su carrera como escritor de tebeos, desde Swamp Thing hasta Providence. Más allá de que escriba muy bien y sus guiones sean pura delicia cartesiana, es el maestro absoluto de la «vueltita». Eso era lo que necesitaba Jim Lee, y eso le dio.

Cierta simpatía por el acto de rebelión de los chicos de Image, y las ganas que tenía Moore por reconducir el tebeo superheroico hacia la luz —de los tebeos de su infancia— frente al bandazo crepuscular de los 80 que él mismo abanderó con Watchmen, le llevaron a aceptar la propuesta de Jim Lee, con quien hacía buenas migas… de aquella. De hecho, de esa relación nacería America´s Best Comics (ABC), línea editorial que parió La Liga, Top Ten, Tom Strong, Promethea… toda esa luz de la que hablaba antes.

WildC.A.T.S. de Alan Moore team

A principios de año, ECC Ediciones sacaba a la venta un recopilatorio con todo el material de los WildC.A.T.S. de Alan Moore. Un tomo en cartoné que incluye desde el #21 al #27 USA (WildC.A.T.S: Homecoming), del #28 al #34 USA (WildC.A.T.S: Gang War) y el final del #50 USA (que cierra muy bien el tomo). Esta etapa de la serie cuenta con varios dibujantes entre los que se encuentran Ryan Benjamin, Kevin Maguire, Jason Johnson o Kevin Nowlan; pero quien realmente destaca y mucho sobre el resto es Travis Charest. Jim Lee no dibuja más que un número y alguna que otra portada (pero vamos, que me sigo quedando con el señor Charest).

Me gustaría recordar que este mismo año, ECC también publicó el WildStorm: Especial 25 aniversario, reseñado en la web. Os dejo el enlace por si os interesa.

Entrando un poco más en harina, WildC.A.T.S. de Alan Moore se divide en dos arcos, por un lado lo que se conoce como WildC.A.T.S: Homecoming, y por otro, WildC.A.T.S: Gang War. En el primer arco, Moore traza dos líneas argumentales claramente diferenciadas, de manera que va haciendo saltos de una a otra de forma muy equilibrada para que el lector no pierda el interés por ninguna de ellas. Tenemos a Majestic y a Savant en la Tierra intentando reunir a un nuevo comando operativo para seguir con su guerra en nuestro planeta, unos nuevos WildC.A.T.S. —ya que dan por muertos al resto del equipo original—, del que salen dos creaciones de Moore realmente potentes: Tao y Maxine; y vagando por el espacio rumbo a Khera, el grueso de los WildC.A.T.S. clásicos entre los que se encuentran Voodoo, SpartanWarblade, Void, Zealot, Maul y Emp.

WildC.A.T.S. de Alan Moore 2 partes.JPG

Mientras que en la Tierra tenemos una historia de acción más al uso, con un aire de culebrón socarrón, en Khera, Moore construye un escenario lleno de tensiones entre razas (incluidos los míticos demonitas) y luchas de poder, en el que Emp y Zealot tienen posiciones privilegiadas, propiciando que se generen disputas internas en el grupo hasta el punto de que cada uno tire por su lado. Es decir, acción secundada por hilos dramáticos y una especie de conspiración palaciega light, todo ello con personajes lidiando cada uno con sus demonios (Voodoo por descontado), cuyas posturas están claramente definidas, así como sus personalidades. Vamos, algo que esta serie no conocía hasta la fecha… ni por asomo.

Más adelante, en WildC.A.T.S: Gang War, ambas tramas se juntan. Todos los personajes, tanto los clásicos como las nuevas creaciones comienzan a interactuar juntos (¡WildC.A.T.S. reuníos!), y todo es más frenético, dejando una segunda mitad con más escorzos y explosiones de esas que tanto gustaban por aquel entonces. WildC.A.T.S: Gang War es algo más floja para mi gusto, pero aun así deja detalles de calité. Cuando digo esto, sobre todo me estoy acordando de Tao fundiendo el cerebro de un oponente, metafóricamente hablando, simplemente a base de juegos de palabras. Es espectacular, aunque bueno, creo que Tao necesitaría un capítulo aparte; su peso en la historia es enorme. Se nota que es una creación del barbudo (se parece mucho a cierto personaje de Watchmen…).

WildC.A.T.S. de Alan Moore Tao

Las terapias de Tao

Antes de contextualizar nada, y para no transmitir una idea errónea de lo que me parece el tebeo, WildC.A.T.S. de Alan Moore es altamente entretenido y está repleto de ideas y conceptos originales, que se puede seguir disfrutando a día de hoy. Evidentemente, no es una obra cumbre del autor, sino lo que se suele denominar un trabajo «alimenticio». Se nota que Alan Moore podía controlar muchas cosas, pero lo que no podía hacer era un destierro exprés de la forma de proceder de la época en cuanto a estilo se refiere. Sigue habiendo exceso de pin-ups, hombres y mujeres hormonados hasta las cejas, y varios ojos en blanco y dientes apretados… pero hay una planificación, y no personajes ultrasusceptibles arrojados a cholón y sin ninguna personalidad definida, que vivían sólo para participar en una pelea cada tres viñetas y hacer poses.

Además, es una forma estupenda, para el que no esté puesto en el universo WildStorm, de conocer a todos estos personajes, y enlazar directamente con el plato fuerte: The Wildstorm. La nueva serie del sello, con Warren Ellis a la cabeza, no es algo que se pueda pasar por alto. Es, para mí, lo mejor que leo de Ellis desde Planetary, haciendo la deconstrucción definitiva de todo este universo con un estilo completamente renovado y con toques de ciencia ficción que le van como anillo al dedo. Eso sí, es necesario conocer a los WildC.A.T.S. (y algún que otro personaje adicional) para poder disfrutarla; es muy referencial al igual que Planetary. Ya habló Mario de ella en un popurrí, y Ángel no tardará en escribir —estoy seguro que maravillas— de este nuevo bandazo del retoño de Jim Lee, que promete y mucho. Espero que apuesten fuerte por ello.

Como Moore hace referencia a los Fear Factory en el tebeo, le voy a seguir la corriente con algo de música para acompañar la lectura de estos WildC.A.T.S. del «chamán» inglés, que merecen mucho la pena.

Por cierto, aprovecho para mandar un beso a Warren Ellis…

WildC.A.T.S. de Alan Moore Void The Wildstorm

WildC.A.T.S. de Alan Moore Fear Factory

Fear Facto… ¡Fear Ladytron!

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WildC.A.T.s de Alan Moore
Alan Moore and Ecc Ediciones
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WildC.A.T.S. de Alan Moore
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Jaime G. Rueda

¿Qué decir? Si mezclas las más brutales paranoias de Charles Burns y Brandom Graham te quedas corto para describir la mierda que deambula por mi azotea. Esperad, ¿lo oléis?... creo que se me está quemando la comida. Ahora vuelvo. @Jaime_G_Rueda @elhdlt

  • Kvaser

    9 junio 2018 #1 Author

    Hola, buena reseña de una etapa tan interesante. Los primeros números son lo mejor, luego la conspiración en Khera se desinfla en la resolución y el arco siguiente creo que es de bien baja calidad, salvo uno que otro destello. Lo mejor de toda la etapa es Maxine.

    Por cierto, siempre se soslaya la etapa previa, la de James Robinson al guión y Charest en los lápices, la cual es maravillosa. Robinson entiende perfecto cómo hacer acción con los CATS y Charest, si bien estático, los dibuja de manera gloriosa, además que el guión está hecho en cierto modo para el lucimiento del artista, pues hay poca sobrecarga de diálogos y mucho se cuenta en base a splash pages. Me encantaría un tomo con esos CATS, creo que valen la pena.

  • Jaime G. Rueda

    10 junio 2018 #2 Author

    Hola Kvaser,
    Gracias por pasarte y me alegro de que te gustase.

    Sí, tienes razón en que meter todo lo anterior en el mismo saco puede ser injusto para autores puntuales. Creo que me he visto muy influido por el hecho de intentar releer lo anterior a Moore, y darme cuenta de que a estas alturas soy incapaz. Se me hace bola… bolona.
    De todas formas, como comentaba en la reseña, Travis Charest me parece que hace un gran trabajo. Supongo que yo también picaría con un recopilatorio con el material de Robinson y Charest (y más con el subidón que tengo después de leer el The Wildstorm de Ellis). En inglés se puede conseguir.

    Siento predilección por Tao, pero Maxine y esa compleja vida que lleva hasta arriba de partes metálicas está muy bien. Quizás porque muchos problemas que le afectan ya se explotan con el personaje de Void, me llama algo menos. Por cierto, cada vez que veo a Maxine me la imagino junto a Spider en Transmetropolitan… es un personaje gamberro-futurista que me encaja a la perfección ahí.

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