Leyendo entre líneas: Comics autobiográficos… ¿sí o no?
Vie, 21/11/08 – 10:08 | Un comentario

Uno de los géneros que menos ha cultivado el cómic español es el género autobiográfico. Salvo algunas excepciones, como la obra Paracuellos, de Carlos Giménez, el comic autobiográfico en España no ha despuntado hasta hace …

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Leyendo entre líneas: Tebeos para leer

Sí, ya sé que el título resulta curioso. Los tebeos son para leer, ¿no es así? Bueno, haciendo memoria os diré que recuerdo haberme leído un tebeo de los 4F en 3 minutos. Con lo que vengo a decir que antes los tebeos cundían más.

Hojeando cualquier Biblioteca Marvel nos damos cuenta de que en uno solo de los cómics antiguos tenía lugar una aventura completa. Teníamos la presentación del villano, la ejecución de su plan, la aparición del héroe, el conflicto y el desenlace. Todo eso en 22 páginas. Claro, para que toda la historia pudiera ser contenida en tan reducido espacio, era necesario meter muchas viñetas por página, y tanto texto como fuera posible. Nada de splash pages, y las escenas de lucha duraban lo justo.

En los comics de superhéroes de hoy es muy difícil encontrar ese tipo de contención narrativa. Las historias, salvo contadas excepciones, se elaboran con vistas a ocupar cuatro, cinco o seis números de la serie, para posteriormente ser recopiladas en TPBs. Es decir, se da el caso de que en un año sólo encontramos dos, tres o cuatro arcos argumentales.

Esto se refleja en aspectos tales como el uso (y abuso) de splash-pages. No es inusual que el tebeo comience y acabe con una de éstas, más una o dos en el interior del mismo. Con la excusa de dar espectacularidad al tebeo se sacrifica la narración. La labor del guionista y la del dibujante se hacen mucho más fáciles. El guionista ya no tiene que sacarse de la manga una historia distinta cada mes, sino que la misma le da para varios meses, siempre y cuando sea capaz de alargarla lo suficiente. El dibujante ya no se encuentra con el reto de meter mucha información en una sola página. Las splash pages son más fáciles de dibujar, ya que tiene que diseñar un solo plano, y no seis o siete (cada viñeta supone diseñar un plano distinto, salvo que se trate de “bustos parlantes”).

La consecuencia de esta evolución en el proceso creativo es que el tiempo de lectura del tebeo se reduce de quince a cinco minutos. Casi carece de sentido leer un tebeo suelto, puesto que de un mes al siguiente casi hemos olvidado dónde nos habíamos quedado, y tengamos que releer el número anterior, o bien esperar a tener todos los números de una saga y leerla del tirón (lo que equivale a dejar de lado las grapas y comprar sólo los TPBs).

Uno de los más famosos y controvertidos guionistas de superhéroes, Brian Michael Bendis, es conocido por su “decompressive storytelling”, o, lo que es lo mismo, alargar una historia más de lo debido. Bendis utiliza 120 páginas para contar lo que otros autores pueden hacer en 24. Para ello se basa en largos y realistas diálogos y un excelente uso de los silencios. Con esto, paradójicamente, consigue que los tebeos que escribe se lean en bastante tiempo, pero al mismo tiempo nos dé la sensación de que no ocurre nada en ellos.

Como anécdota me gustaría llamar la atención sobre las novelas basadas en personajes de cómic, como las dedicadas a Batman, Green Lantern o Flash, normalmente escritas por guionistas de prestigio, y que tienen la ventaja de que, al no estar ilustradas, uno puede imaginar la aventuras del protagonista dibujadas por su artista favorito.

Yo, personalmente, echo de menos esas historias de 24 ó 48 páginas, que daban para un buen rato, con acción, monólogos rimbombantes y esos entrañables cuadros de texto que te explicaban exactamente lo msimo que veías en la viñeta. Lo cual no quiere decir que no disfrute con algunos de los tebeos de ahora, aunque se lean en un suspiro y se olviden igual de rápido. ¿Lo ideal? El término medio. ¿Y para vosotros?

2 Comentarios »

  • FranciX dijo:

    Primero, creo que aún existen cómics “como los de antes”. Son pocos y su presencia en la lista de lectura se nota muy gratamente (así a bote pronto, creo que El Bruto o el Spirit de Cooke serían buenos ejemplos), y no por ello renuncian a la splash-page ni al dinamismo de sus páginas. Quizás estén más próximos al término medio que comentas.

    De cualquier modo, este decompressive storytelling creo que contribuye claramente a matar el formato grapa. Y aunque prácticamente no lo consumo, creo que es indispensable.

    Buena puesta en claro de la idea.

  • wayne dijo:

    Añoro con mucho esos cómics de 24 páginas donde pasaban cosas. Yo soy de los que se esperan hasta que se acaba una saga para leerla del tirón, porque efectivamente leer un sólo númeor no tiene sentido: no tardas nada y, debido a lo poco interesante de lo que pasa, lo olvidas enseguida.
    No creo que sea por matar las grapas, porque un TPB de cinco números te dura media hora, cuarenta minutos como mucho, y te han sacado por él más de 10 euros. Una estafa.
    Creo que es simplemente porque la escritura “cinematográfica” se ha inmiscuido demasiado en los cómics, que son poco menos que “story-boards”. Los guionistas a menudo piensan que están dirigiendo una película y no realizando un cómic. De ahí esas splash-page, y la ausencia total de textos de apoyo (parece que es un pecado, no es nada “moderno”, y no digo yo llegar al cansineo de Claremont, pero algo siempre viene bien, porque al final uno pasa de muchas viñetas porque en realidad ni cuentan, ni muestran, ni insinúan nada importante… luchas de tres al cuarto de cinco y seis páginas, xD… que se lean La Cosa del Pantano de Moore y aprendan).
    La causa supongo que será por que en realidad el cine es su aspiración, y porque han aprendido en academias o escuelas donde se les prepara para el cine y la tv (Millar, Bendis, Vaughan, Whedon… para mí la única excepción sería Strac). Y eso no es bueno para el cómic, porque pierde su alma. Espero que gente que venga de la literatura, o sean verdaderos guionistas de cómic vocacionales, inviertan esta tendencia, amén de los clásicos, claro (Waid, Busiek, Johns, etc).

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