Sí, ya sé que el título resulta curioso. Los tebeos son para leer, ¿no es así? Bueno, haciendo memoria os diré que recuerdo haberme...

Sí, ya sé que el título resulta curioso. Los tebeos son para leer, ¿no es así? Bueno, haciendo memoria os diré que recuerdo haberme leído un tebeo de los 4F en 3 minutos. Con lo que vengo a decir que antes los tebeos cundían más.

Hojeando cualquier Biblioteca Marvel nos damos cuenta de que en uno solo de los cómics antiguos tenía lugar una aventura completa. Teníamos la presentación del villano, la ejecución de su plan, la aparición del héroe, el conflicto y el desenlace. Todo eso en 22 páginas. Claro, para que toda la historia pudiera ser contenida en tan reducido espacio, era necesario meter muchas viñetas por página, y tanto texto como fuera posible. Nada de splash pages, y las escenas de lucha duraban lo justo.

En los comics de superhéroes de hoy es muy difícil encontrar ese tipo de contención narrativa. Las historias, salvo contadas excepciones, se elaboran con vistas a ocupar cuatro, cinco o seis números de la serie, para posteriormente ser recopiladas en TPBs. Es decir, se da el caso de que en un año sólo encontramos dos, tres o cuatro arcos argumentales.

Esto se refleja en aspectos tales como el uso (y abuso) de splash-pages. No es inusual que el tebeo comience y acabe con una de éstas, más una o dos en el interior del mismo. Con la excusa de dar espectacularidad al tebeo se sacrifica la narración. La labor del guionista y la del dibujante se hacen mucho más fáciles. El guionista ya no tiene que sacarse de la manga una historia distinta cada mes, sino que la misma le da para varios meses, siempre y cuando sea capaz de alargarla lo suficiente. El dibujante ya no se encuentra con el reto de meter mucha información en una sola página. Las splash pages son más fáciles de dibujar, ya que tiene que diseñar un solo plano, y no seis o siete (cada viñeta supone diseñar un plano distinto, salvo que se trate de “bustos parlantes”).

La consecuencia de esta evolución en el proceso creativo es que el tiempo de lectura del tebeo se reduce de quince a cinco minutos. Casi carece de sentido leer un tebeo suelto, puesto que de un mes al siguiente casi hemos olvidado dónde nos habíamos quedado, y tengamos que releer el número anterior, o bien esperar a tener todos los números de una saga y leerla del tirón (lo que equivale a dejar de lado las grapas y comprar sólo los TPBs).

Uno de los más famosos y controvertidos guionistas de superhéroes, Brian Michael Bendis, es conocido por su “decompressive storytelling”, o, lo que es lo mismo, alargar una historia más de lo debido. Bendis utiliza 120 páginas para contar lo que otros autores pueden hacer en 24. Para ello se basa en largos y realistas diálogos y un excelente uso de los silencios. Con esto, paradójicamente, consigue que los tebeos que escribe se lean en bastante tiempo, pero al mismo tiempo nos dé la sensación de que no ocurre nada en ellos.

Como anécdota me gustaría llamar la atención sobre las novelas basadas en personajes de cómic, como las dedicadas a Batman, Green Lantern o Flash, normalmente escritas por guionistas de prestigio, y que tienen la ventaja de que, al no estar ilustradas, uno puede imaginar la aventuras del protagonista dibujadas por su artista favorito.

Yo, personalmente, echo de menos esas historias de 24 ó 48 páginas, que daban para un buen rato, con acción, monólogos rimbombantes y esos entrañables cuadros de texto que te explicaban exactamente lo msimo que veías en la viñeta. Lo cual no quiere decir que no disfrute con algunos de los tebeos de ahora, aunque se lean en un suspiro y se olviden igual de rápido. ¿Lo ideal? El término medio. ¿Y para vosotros?

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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