Termina la que han venido a llamar «trilogía egoísta» con Yo, mentiroso . Antonio Altarriba y Keko completan su obra con una historia ambientada... Yo, mentiroso

Termina la que han venido a llamar «trilogía egoísta» con Yo, mentiroso . Antonio Altarriba y Keko completan su obra con una historia ambientada en la política española y que sonará familiar a cualquiera que haya vivido en España en los últimos tres años. Ambientada en el mismo universo que Yo, asesino  y Yo, loco , se puede leer como una historia independiente, aunque su intencionalidad es mucho más evidente leída como una parte de la trilogía y sabiendo de dónde vienen algunas cosas que aparecen aquí. De hecho, diría que es la obra que más recurre a su condición de estar integrada por varias historias pero con una idea común, es aquí donde se muestra qué busca con cada una de ellas.


Podría resumir la sinopsis fácilmente: situación política en España durante los últimos tres años contada desde el punto de vista de un asesor de comunicación. Los nombres de los políticos y partidos están cambiados, pero Altarriba no se ha esforzado demasiado en ocultar las referencias, ni en los partidos como el PDP (Partido Demócrata Popular), el PST (Partido Socialista de los Trabajadores) o Ganemos; ni en los políticos como Pedro Sanchís, Raimundo Godoy o Federico Grillo… Curiosamente el único partido con el que no ha intentado eludir referencias es Vox, que aparece citado justo así.

Yo, mentiroso  está narrado desde el punto de vista de Adrián Cuadrado, asesor del gabinete de comunicación del PDP, y que se ve completamente absorbido por su trabajo, dejando de lado a su mujer y dos hijos. Cuadrado se esfuerza por apartar de la opinión pública la mirada puesta en la corrupción y juicios pendientes y busca continuas maneras de aumentar la popularidad del partido y mejorar su imagen. El problema vendrá cuando aparecen las cabezas de tres imputados del partido por una trama de corrupción y de los que se sabe que tenían un pacto con la fiscalía para tirar de la manta. Su muerte puede hacerles parecer culpables de ella al partido. ¿O es que acaso tienen algo que ver?


A partir de ahí, la trama está narrada con un pulso firme, sin dar tregua al lector y generando tanta tensión como repulsión por una versión historiada que ha hecho su autor basándose en la realidad… pero que deja una continua sensación de que podría ser lo que realmente ha pasado, y eso aterra. Altarriba se aleja un poco de sus dos obras anteriores en cuanto a que hace una historia más coral. Cuadrado sigue siendo un personaje solitario, que busca su propio interés, pero se ve muy rodeado y con gente que le aconseja, algo que no era tan habitual en las dos anteriores. El tono que tiene la historia recordará mucho al del director Rodrigo Sorogoyen, y a sus, a cuál mejor, El reino  y Antidisturbios .

El guión de Altarribas, precisamente por el tema que toca y por acercarse más a la realidad (aunque Yo, loco  tampoco se alejaba mucho) puede que haya decepcionado a algún fan de las dos primeras obras (no es mi caso), pero el dibujo de Keko sigue siendo igual de bueno, si no mejor, que en los dos títulos anteriores: carga de masas de negro el cómic, consiguiendo una opresión para el lector que se ve atrapado por toda esa oscuridad y suciedad de su trama. Recarga mucho el dibujo, vamos a ver más fondos que nunca, con tramas calcadas de fotografías y muchas referencias a obras de arte. El color elegido en esta ocasión para representar la mentira es el verde. Pero aunque no veamos más que verde, por primera vez vemos referencias a otros colores, y así, el hijo de Adrián hace varias referencias a cómo ve cosas amarillas y cómo detesta el verde, lo cual es una sutil forma de indicar un problema psiquiátrico al que en ningún momento más se alude en toda la obra.


En definitiva, Yo, mentiroso  supone un broche de oro para una trilogía de la que se habla demasiado poco. Un análisis de la mentira, de cómo nos manejan, de cómo el poder dirige la voluntad del pueblo en lugar de lo contrario, contado con un ritmo trepidante y una trama de asesinatos que acompaña sin desviar la atención. Con referencias y apariciones de personajes de las anteriores partes de la trilogía, pero que se puede leer de manera independiente, puesto que la información necesaria se aporta. Antonio Altarriba y Keko han hecho un retrato de la sociedad actual, pesimista pero certero, en el que la mentira, la locura y el ánimo homicida están unidos por un filo hilo conductor.

Lo mejor: A pesar de la cantidad de información y de nombres, mantiene el interés continuamente. Los guiños a la otras dos obras y la visión conjunta de la trilogía. La asociación de la mentira a la política en general, sin dejar títere con cabeza.

Lo peor: Lo aterradoramente real que puede ser la historia.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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