Pues se acabó lo que se daba. El pasado mes de marzo finalizó el gran crossover X de Espadas, primer cruce del nuevo status... X de Espadas, tercer mes. La conclusión

Pues se acabó lo que se daba. El pasado mes de marzo finalizó el gran crossover X de Espadas, primer cruce del nuevo status quo mutante desde que Jonathan Hickman se hizo con los mandos de la franquicia del Homo Superior (hace ahora dos años) en las, ya convertidas en clásicos, miniseries de Potencias de X y Dinastía de X.

marauders 15

Durante el tercer mes del año han visto la luz un total de cinco grapas de Panini que incluyen nueve cruces de los veintidós de que ha ocupado X de Espadas. Lo primero que debo decir es que Jonathan Hickman, Tini Howard, Zeb Wells, Gerry Duggan y Benjamin Percy nos la han clavado bien. Este acto final es a buen seguro muy distinto de lo que la mayoría de los lectores estábamos esperando, sobre todo teniendo en cuenta el enorme cliffhanger con el que terminó el cruce en febrero.

Pues bien, podríamos decir que todo fue una cortina de humo, un espejismo, que es resuelto en un puñado de páginas en Merodeadores 11, donde a modo de What If nos muestran lo poderosa, despiadada y mala bicha que puede llegar a ser Ópalo Luna Saturnina. Un nivel de poder como nunca había esgrimido el personaje. Algo que tampoco es de sorprender con Hickman de por medio, ya que es bien sabido que para el actual patriarca mutante prima la historia que quiere contar por encima de los personajes que la protagonizan. Héroes y villanos que a menudo parecen totalmente desnaturalizados con las versiones canónicas que pueblan el imaginario colectivo del fandom general. Esto pasó en sus 4 Fantásticos y en sus Vengadores, y, por supuesto, la Patrulla X no va a ser una excepción.

lobezno vs solem

Pero vamos con lo sorprendente de la conclusión de X de Espadas (sin spoilers, faltaría más). Para empezar, todos esperábamos que estos últimos episodios estuvieran plagados de épicos duelos a espada entre los campeones de Krakoa y de Arakko. Y algo de esto hay, con algunos resultados de lo más sorprendentes, pero son los menos. Al final hay pulsos a beber y a brazo partido, competiciones de comer lo más nauseabundo que os podáis imaginar, adivinanzas… Incluso veremos alguna parafilia de lo más particular. Vamos, que solo faltan carreras de sacos. Para más inri, un curioso sentido del humor inesperado impregna buena parte de los sucesos, alternándose con algunos momentos de dramatismo que ni Chris Claremont en sus días más grises.

Estas continuas sorpresas provocan que los tebeos de marras se consuman con avidez. Hickman y los suyos consiguen de esta forma que el interés no decaiga, compensando un crossover que está en verdad sobredimensionado en lo que a número de entregas se refiere.

magik vs pogg

Durante estos nueve capítulos hay algunos relatos y detalles que quitan el aliento, dejando con ganas de leer más sobre sus protagonistas pese a que quizás, y lógicamente, no sigáis todas las cabeceras mutantes. Por ejemplo, el particular escuadrón suicida de Mr. Siniestro de Zeb Wells huele a subtrama a largo plazo y el dibujazo de Carmen Carnero es una gozada. La versión de este Cable adolescente (pese a darse de bruces con lo que se contó de él en Exterminio y el volumen anterior de X-Force) es muchísimo más interesante que la mayoría de lo narrado de su contrapartida adulta.

Sin embargo, el mayor cambio será el sufrido por el grupo de personajes del clan Summers, que pueblan el título principal de la franquicia, los X-Men escritos por el propio Hickman. Y es que el desenlace de X de Espadas y su choque de posturas con el Consejo Silencioso de Krakoa dan a entrever que estamos ante una posible vuelta a la concepción más clásica del grupo. Ya veremos por donde van los tiros, pero puede que estemos a nada de que estos cómics lleguen a alcanzar el estatus de culto que tienen los Nuevos X-Men de Grant Morrison. Solo el tiempo lo dirá.

Destruction

En definitiva, X de Espadas es un crossover muy disfrutable, tremendamente bien dibujado pese a la cantidad de artistas que intervienen, que deja las cosas algo cambiadas pero sin dramatismos que sean difíciles de revertir. Una historia de manual sobre como menear los cimientos de una franquicia sin tener que recurrir a artificios forzados como muertes gratuitas o cambios de status quo poco convincentes.

Lo dicho, estoy deseando ver por dónde sigue.

PD: El episodio final dibujado por Pepe Larraz tiene toda la magia y espectacularidad de las mejores batallas de El Señor de los Anillos o Juego de Tronos. Actualmente no hay un dibujante de superhéroes mejor que él. Así de claro.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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