No vamos a descubrir América diciendo que Wonder Woman es un personaje complicado de escribir. Que aunque ha tenido etapas memorables a lo largo... Wonder Woman: Primera temporada – La cacería salvaje

No vamos a descubrir América diciendo que Wonder Woman es un personaje complicado de escribir. Que aunque ha tenido etapas memorables a lo largo de su historia, también ha habido autores de sobrado prestigio que han fracasado en captar el interés del lector (sí, Walter Simonson, entre otros hablo de ti). En los últimos tiempos, tuvimos desde Renacimiento a un Greg Rucka muy inspirado, quizás incluso más que en su primera etapa con el personaje, al que sucedieron James Robinson y G. Willow Wilson, dos autores que no necesitan demostrarle su calidad a nadie a estas alturas pero que no han sabido estar a la altura del hype que había hacia su trabajo. Quizás el creciente desinterés con tres años de tebeos que no estaban mal pero no emocionaban ha provocado una bajada de ventas que ha condenado a Diana al formato de temporadas de ECC, tomos masivos con en torno a un año de material de la serie original de DC, que estrenamos con La Cacería Salvaje. Vamos a ver qué nos encontramos aquí.

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Lo primero que hay que señalar de este volumen es que recoge de forma íntegra la etapa de Steve Orlando, un autor que ya ha tenido contacto con el personaje en alguna ocasión previa. No es un autor que venda tebeos con su nombre, pero la corta etapa que ha estado al frente de la serie (once números y dos anuales) es más que correcta y funciona como transición entre la salida de Wilson y la entrada de Mariko Tamaki, que iba a ser el gran nombre al frente de la serie. Orlando escribe dos historias largas y un par de one shots a lo largo de los nueve meses que estuvo como interino.

La primera, La Cacería Salvaje, no tiene nada que ver con espectros en el cielo, Santas Compañas o similares como nos puede hacer pensar el título. Es una historia en la que Cheetah intenta dar caza a Hera, englobada dentro del Año del Villano de Scott Snyder, con referencias al Evento Leviatán y la aparición de La Silenciadora. Si no estás familiarizado con este entorno del Universo DC, es probable que te pierdas varias referencias, pero no tiene especial importancia hasta su final, en el que Diana toma una decisión personal y se retoma la numeración original de la serie de la Golden Age. Del número 750 tenemos aquí sólo la historia principal, con las historias cortas recopiladas en otro tomo que lanzó la editorial hace unos meses. En resumen, una historia correcta, pero lastrada por el macroevento de la temporada.

La segunda parte del tomo está separada en varios arcos argumentales, pero podríamos decir que es una historia única en la que se presenta a la versión post-Flashpoint de un personaje clásico de la Golden Age: la Baronesa Paula Von Gunther, que tuvo un par de breves apariciones en el Universo Post Crisis de la mano de Grant Morrison y John Byrne. Aquí, Steve Orlando la despoja de sus orígenes nazis pero mantiene un trasfondo germánico que funciona como actualización del personaje. La historia de Paula es interesante, pasando por fases de rencor, enfrentamiento abierto e incluso una cierta redención, y es posiblemente el punto álgido de esta primera temporada. Sería interesante contar con este ambiguo personaje en el futuro de la Amazona, pero hasta el momento ningún autor ha vuelto a utilizarla.

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Las historias cortas que mencionábamos sirven para recuperar personajes del pasado lejano de la editorial. En una de ellas, tenemos un team up entre Wonder Woman y la Reina Máxima de Almerac, un personaje creado por Roger Stern y George Pérez en su etapa de finales de los 80 al frente de una de las series del Hombre de Acero. De Máxima sólo se había acordado en el Nuevo Universo DC la escritora Kate Perkins, y contó con ella en sus etapas en Supergirl y Superwoman, y la verdad es que Orlando consigue un cierto nivel de sororidad entre Diana y Máxima. Una historia corta que se lee muy agradablemente.

Se cierra un tomo con el cuarto anual de la serie, en el que se recupera a una tribu de las Amazonas que se separó de las de Themyscira, al igual que las Bana-Mighdall, pero que emigraron a la selva amazónica. Las Amazonas del Amazonas –Las Amazonas de Esperança Perigosa en esta nueva versión- debutaron un par de años antes del cierre de la serie original de Wonder Woman por el reboot de Crisis en Tierras Infinitas, en una época en la que la serie estaba escrita por Dan Mishkin y dibujada por Don Heck. En la última página de este anual vemos a una niña que bien podría ser Yara Flor, la nueva Wonder Girl que debutaría siete meses después en Frontera Infinita, de la mano de Joëlle Jones.

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En el plano gráfico tenemos el mal endémico que hay en todas las series que no cuentan con un apoyo explícito de la editorial: un baile de dibujantes que impide que la serie tenga la más mínima personalidad visual estable. En once números tenemos nada menos que diez dibujantes, de los que el más estable es Jesús Merino. Ninguno hace un mal trabajo, eso es cierto, pero los bandazos visuales que pega la serie no le hace ningún favor. Quizás podríamos destacar, además de a Merino, el trabajo de Gleb Melnikov, el dibujante de la serie de Robin que ha aparecido durante Frontera Infinita. Y, por supuesto, las portadas del recientemente desaparecido Robson Rocha.

En el plano físico, tenemos uno de los clásicos tomos de temporadas de la editorial. Algo más de trescientas páginas, con los cómics en orden -y las portadas en su sitio, así sí se hace-, sin artículos ni extras de ningún tipo. Y el precio es exactamente el mismo que habría salido si se hubiera publicado en tomos de noventa y seis páginas a ocho euros y medio.

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No siendo Steve Orlando precisamente una super estrella de la editorial y con los últimos años tan decepcionantes que llevábamos con la serie de Wonder Woman, el acercamiento a La Cacería Salvaje llegaba con las expectativas más bien bajas, pero hay que reconocer que, sin llegar a la altura de la última etapa de Greg Rucka, es posiblemente lo mejor que hemos visto del personaje desde que éste dejó la serie en 2017. Si el nivel de la serie de la Amazona estuviera regularmente a la altura de lo que Orlando ha hecho en estas trescientas y pico páginas, recibiría mucha más atención de la que tiene.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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