Parafraseando al gran Fernando Arrabal… «la globalización va a llegaaaar». Sí, en tiempos de internet, de inmediatez de publicaciones, y hasta de IAs, mucho estaba tardando en que personajes que ya forman hace tiempo parte del acervo cultural global fuesen tomados por industrias artísticas ajenas. Bueno, tampoco es que sea algo novedoso al 100%, hay numerosos mangas protagonizados por personajes de DC, pero es cierto que la industria europea se había acercado tímidamente al cómic mainstream de superhéroes y cuando lo había hecho era con visitas puntuales de autores en ediciones americanas o ediciones conmemorativas como la serie El mundo, de la que ya tenemos entregas protagonizadas por Batman, Superman, el Joker o Supergirl. Pero Wonder Woman/Harley Quinn: La bendición y el castigo inaugura una línea propia titulada DC Creátion dentro de la editorial francesa Urban Comics. Panini edita este primer título en una edición cartoné de gran tamaño con sobrecubierta.

Los autores elegidos para este primer título protagonizado por la amazona más conocida de DC y la antiheroína ex novia del Joker son Sylvain Runberg y el español Miki Montlló. Runberg es el autor de Reconquistas, alguna de las adaptaciones francesas de Conan (Conan: El cimmerio) o la saga de Millenium que dibujó Belén Ortega. Incluso escribió una de las historias que podemos encontrar en Superman: El mundo. A Montlló lo hemos podido ver en las adaptaciones del videojuego Overwatch, las de las novelas de The Witcher o la serie europea publicada por Yermo Los futuros de Cixin Liu, entre otras. Autores con experiencia en trabajar con material proveniente de otras industrias, con resultados más que aceptables.
La historia nos traslada a Temiscira, donde estalla una crisis porque una de las amazonas ha quedado embarazada, y en pleno conflicto aterriza una avioneta con una Harley Quinn apaleada, huyendo del Joker, que busca cobijo allí donde sabe que ningún hombre puede pisar sus tierras. Diana se enfrentará al grueso de sus hermanas, oponiéndose en ambos conflictos al resto, sobre todo en lo que respecta a una Harley de la que las amazonas no se fían ni un pelo, y le dejan la responsabilidad a Wonder Woman de supervisarla y entrenarla.

Aunque pueda parecer una perogrullada, una de las cosas más positivas que tiene esta historia es que es autocontenida. Es algo poco habitual en el mercado americano, más habituado a las series largas y la continuidad, por lo que incluso cuando realizan historias más cerradas o series limitadas, suele haber esa querencia por dejar algún cabo, si no suelto, más flojo, abierto a retomarlo en alguna otra serie o arco argumental. Por el contrario, la industria francobelga está más habituada a historias autocontenidas, incluso cuando se trata de series largas, con números que comienzan y acaban sin necesitar haber leído el anterior para enterarte de lo que está sucediendo. Y eso se nota mucho en el ritmo de la historia, con una colocación de los puntos de inflexión donde mejor conviene y con una gestión de las diversas líneas bastante más orgánicas y naturales.
En contraposición, hay algo en la historia que se siente fuera de lugar. Nadie juega mejor con sus juguetes que los que los han creado y han crecido jugando con ellos y, siendo una historia disfrutable, divertida y que se lee bastante bien, deja la sensación de estar leyendo algo que «no está en su sitio». No es la primera vez que vemos a una Harley Quinn en ese terreno a medio camino entre el bien y el mal, pero aquí no acabo de ver al personaje, por mucho que quede justificado por los malos tratos sufridos, te mantiene toda la historia a la espera de que acabe saliendo su verdadero yo y estropee algo, actuando en contra de lo que se le pide. La historia toca también aspectos mucho más profundos de lo habitual, y tal vez eso le dote de un talante al que no estamos acostumbrados.
El que sí parece haber nacido para dibujar estas historias es Miki Montlló, que le aporta un dinamismo y un medio camino entre el preciosismo europeo y la energía de la acción del cómic USA que le sienta francamente bien a la obra. Las escenas de acción tienen una composición de página y una narrativa fabulosas, y personalmente es lo que más he disfrutado de esta historia. Otro aspecto a destacar son los extras de la edición, con numerosas páginas con bocetos, diseño de personajes, o pequeños análisis de algunas de las claves planteadas para esta obra.

En definitiva, Wonder Woman/Harley Quinn: La bendición y el castigo es una historia autocontenida en la que nos cuentan las andanzas de ambos personajes desde un punto de vista algo diferente. Sienta bien poder contar historias desde otras perspectivas, poniendo en evidencia las diferentes influencias culturales y maneras de narrar en movimientos artísticos de largo recorrido pero con caminos muy diferentes. Estas mezclas sirven para darnos cuenta de lo distintas que pueden llegar a ser dos industrias que supuestamente tienen un mismo objetivo.
Lo mejor: Se pone de relieve los puntos en común y las diferencias principales entre la industria del cómic americano y el de la BD.
Lo peor: El precio de 38€, por muy cuidada que sea la edición.


