Pues con la tontería y sin hacer ruido, la serie de Void Rivals alcanza su tercer volumen con “La llave del vector Theta”. En total llevamos dieciocho números americanos de la piedra angular del Universo Energon. Este particular renacer de las franquicias de Transformers y G.I.Joe no para de darnos alegrías gracias al buen hacer del equipo de autores implicados, capitaneados por el siempre genial Robert Kirkman.

Desde que se anunciaron las nuevas series de los joes y los robots transformables me he imaginado al creador de Invencible y The Walking Dead encabezando las reuniones creativas con los muñequitos originales en las manos como buen fan. Y es que tanto Void Rivals, como el resto de series destilan cariño por los cuatro costados.
A esto debemos sumarle la aparente libertad creativa que Hasbro ha dado a Skybound para que cuenten la historia al ritmo que ellos estimen oportuno, maten personajes clásicos a las primeras de cambio o introduzcan nuevos como Darak y Solila, los protagonistas absolutos de Void Rivals, que se encuentran en un momento sumamente trascendental de sus respectivas aventuras tras verse obligados a tomar caminos diferentes después de los acontecimientos del anterior volumen.
Con estos mimbres arranca “La llave del vector Theta”, el mejor volumen publicado hasta la fecha de todo el Universo Energon (Sí, mejor que el tomo inicial de Transformers). En las páginas que tenemos por delante se nos ofrece muchísima información relevante sobre el conflicto de Agorria y Zertonia. Un conflicto milenario plagado de secretos y conspiraciones que poco a poco va revelando sus cartas sobre el terreno de juego.

Por si fuera poco, en este Juego de tronos galáctico Kirkman no se olvida de lo que los lectores han venido buscando. Así que sin prisa, pero sin pausa, va diseminando cositas por aquí y por allá. Que si la aparición de uno de los más llamativos villanos de G.I.Joe (debutante en la maravillosa película animada que sirvió de epílogo a la serie) que si una referencia a lo que sucede en la Tierra con una partida de robots “perdidos”… Detalles que van dando forma a un tapiz del que, por el momento, solo el escritor sabe la forma definitiva que tendrá.
Con un ritmo que va claramente in crescendo, Void Rivals se mantiene como una serie fresca, sugerente, interesante y sumamente adictiva. Como no podría ser de otra forma, el núcleo del Universo Energon sigue ganando peso de forma exponencial con la promesa no explicitada de que esto va a terminar en una gresca de las gordas.
Ahora bien, creo que para disfrutar mejor de lo que Kirkman nos cuenta en Void Rivals conviene refrescar primero los dos primeros tomos de la serie. No es imprescindible, pero la cantidad de información que contiene la historia es tal que se me antoja aconsejable.

En la parte artística Lorenzo de Felici (la otra pata de Oblivion Song) sigue a un nivel superlativo con su trazo de línea fina y sencilla y fondos sin recargar para que nos centremos más en sus figuras. El color lo aporta Patricio Delpeche, que realiza un gran trabajo complementando los lápices de su compañero.
En definitiva, cada día estoy más enganchado a las peripecias de estos Romeo y Julieta de las estrellas. Cual trasunto de Shakespeare, estoy convencido de que Kirkman les tiene preparado un camino lleno de curvas y penurias.
La edición de Moztros incluye un prólogo de Joel Iglesias y una galería de cubiertas al final del volumen.


