Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Veil 1

Veil 1
Guion
Kotteri
Dibujo
Kotteri
Traducción
María Reimondo Saá
Formato
Portada rústica con sobrecubierta. 148 x 210 mm. 128 páginas. A color. Sentido de lectura japonés.
Precio
12,95€
Editorial
Planeta Cómic. 2024
Edición original
Veil (ベール)

Entre estanterías podemos encontrar historias que habitan en un terreno intermedio entre la contemplación y la lectura, donde narrativa y dibujo se combinan en una sinergia capaz de atrapar al lector desde la primera página.

Este es el caso de Veil, publicada en España por Planeta Cómic, un híbrido entre artbook y manga que nos invita a pasar páginas sin prisa, a fijarnos en el color de los momentos cotidianos de dos personas que se encuentran.

La calidez del naranja

Este primer tomo, y el manga en general, se construye como una sucesión de momentos cotidianos entre Emma, una joven ciega, y Alexander, un policía. Entre encuentros casuales, paseos, conversaciones tranquilas y silencios compartidos, se va dando forma poco a poco a un vínculo muy particular entre ambos.

No esperes grandes giros ni una narrativa marcada, tampoco una trama lineal o un objetivo claro. En Veil nos encontramos ante una serie de escenas que podrían leerse casi como relatos independientes. Pero lejos de ser un problema, esto es precisamente lo que le da su identidad.

Kotteri apuesta por lo sutil: por cómo dos personas se van acercando a través de gestos, miradas indirectas y la forma en la que habitan el mismo espacio.

Es un manga que invita a la lectura pausada. No es para devorar de una sentada (aunque os reconozco que engancha), sino para disfrutar poco a poco, saboreando cada escena. De hecho, muchas veces dan ganas de releer páginas simplemente por recrearse en los detalles.

Veil 1

La calma del negro

Emma es, sin duda, el alma más magnética de Veil. A pesar de su ceguera, no está definida por su discapacidad, sino por su carácter, su presencia y su forma de moverse por el mundo, alejándose de cualquier enfoque dramático o estereotipo fácil.

Es elegante, juguetona y bastante observadora del mundo a su manera. Emma no “ve menos”, simplemente vive distinto: a través de los sonidos, los gestos, la cercanía física y la conversación.

Por otro lado, Alexander actúa como contrapunto perfecto. Es reservado, contenido y, en cierto modo, torpe emocionalmente. Trabaja como policía, lo que ya le da un marco de disciplina y cierta rigidez.

Pero lo interesante es cómo eso contrasta con Emma: con ella, Alexander se va desarmando poco a poco.

Por último, el diseño de los personajes es otro punto fuerte. Emma tiene un diseño estilizado: a través de su ropa y sus gestos transmite ligereza y presencia al mismo tiempo. En cambio, Alexander está construido desde la sobriedad absoluta, con una expresión controlada y una presencia recta, por lo que cuando se “suaviza” en ciertas escenas, ese cambio se nota mucho más.

La gracia del blanco

El gran peso de la narrativa recae sobre el dibujo que, si me permitís el lujo, está a otro nivel. El estilo de Kotteri es puro espectáculo: líneas finas, composiciones limpias y un uso de la luz, el color y el espacio que transmite intimidad, elegancia y sofisticación.

Una de las cosas más curiosas del dibujo de Kotteri es que, a primera vista, puede dar la sensación de estar inacabado. Líneas sueltas, contornos irregulares, viñetas que parecen dibujadas a mano alzada… como si estuviéramos ojeando un cuaderno de bocetos.

Ese acabado “imperfecto”, pero totalmente intencional, le da una naturalidad brutal: todo parece capturado al vuelo, sin artificio, lo que encaja de maravilla con ese rollo de momentos cotidianos que tiene la obra.

Pero lo más llamativo es el tratamiento de la luz y el color. Con fondos planos, paletas muy limitadas en tonos cálidos o suaves y pequeños toques de color colocados en lugares muy concretos, Kotteri elimina todo lo que sobra para que te fijes en lo importante: la distancia entre dos personajes. El color no está para rellenar, sino para crear atmósfera.

El tercer pilar es la composición de las páginas. Veil no sigue la típica estructura de viñetas. Al pasar la página puedes encontrarte con ilustraciones independientes, viñetas sin bordes definidos, espacios en blanco que forman parte del ritmo o composiciones muy abiertas. Kotteri te invita a que te dejes llevar por la página y asomarte a fragmentos de la vida de Emma y Aleksander.

Veil 3

La sencillez del rojo

La edición de Planeta Cómic cumple en líneas generales: el formato A5 es cómodo, la impresión y el papel permiten una buena reproducción del dibujo y la traducción no rompe en ningún momento la atmósfera tan particular de la obra.

Pero —siempre hay un pero— hay un detalle que chirría, sobre todo si has visto la edición original: el cambio de color en el título de las portadas a partir del tercer tomo.

En la edición original, el color del título no está elegido al azar: destaca y, a la vez, se integra con la ilustración, formando parte de la identidad visual del manga con la intención de guiar la mirada del lector. En cambio, en la edición española hace que pierda presencia y se diluya dentro de la portada, rompiendo el equilibrio visual que la autora había planteado.

Puede parecer una tontería, pero en una obra como Veil, donde el apartado visual es prácticamente parte del discurso, te deja con esa sensación de: “¿pero por qué tocas?”.

Veil 3

Sentir la nostalgia del lila, la sensibilidad del verde o la vitalidad del amarillo junto a Emma es adentrarse en el mundo de Veil sin necesidad de traducirlo.