Cuando surgio la plataforma SubStack, a Skottie Young se le iluminaron los ojos. Si no sabéis bien en qué consiste, se trata de una plataforma de creadores de contenidos donde artistas de todo tipo pueden subir su propio trabajo y monetizarlo directamente, sin intermediarios de por medio. En el mundo del cómic, fueron muchos los artistas que apostaron por ese contenido exclusivo que les proporcionaba interesantes emolumentos, aunque poco a poco se irían desinflando y la mayoría de los trabajos más relevantes acabaron encontrando alojamiento en editoriales de las de toda la vida. Como decía, al autor de I hate Fairyland le surgía una oportunidad de retomar una serie a la que guardaba mucho cariño y que tuvo que finalizar por no poder dedicarle el tiempo que requería. Y qué demonios, porque la historia ya había llegado al destino pensado en su origen, y continuarla podría convertirse en estirar el chicle excesivamente. Aunque con esta nueva plataforma le surgió la tentación de retomar la serie (como finalmente acabaría haciendo más adelante) encontró un Plan B. El resultado lo tenemos ahora en Untold Tales of I hate Fairyland, un tomo editado por eVolution Comics/Panini en una edición que mantiene el formato elegido para el resto de tomos de la serie.

Ese medio camino de lo que hubiera querido realmente Young consistía en realizar historias cortas con las que poder dejar a sus amigos y autores más admirados jugar con sus juguetes. El resultado son 12 historias cortas que se publicaron originalmente en SubStack pero que finalmente acabaron viendo la luz en Image en cinco números que son los que ahora se recopilan en este tomo de Panini. Young participa en un par de estas historias como guionista, pero parece que fue lo suficiente para picarle el gusanillo, porque poco después lanzó Fluff the world, una miniserie de cinco números escrita por él mismo y dibujada por Brett Parson que teniendo este tomo como referencia no descartaría que acabemos viéndola publicada también próximamente. Como ya sabéis, esto acabó derivando en la vuelta de la serie principal, con el mismo equipo de esta última y de la que ya hemos hablado aquí mismo.
Pero centrémonos en el contenido de este tomo, de las historias y los equipos creativos implicados. Como suele suceder en todo tipo de antologías de relatos cortos, hay historias mejores e historias peores, pero resulta interesante ver los personajes de Fairyland escritos y dibujados por autores como Fábio Moon y Gabriel Bá, Jorge Corona u otros tan diferentes como Dean Rankine (Rick y Morty, Los Simpson), Dax Gordine o Scott Brown, entre otros muchos. Algunos como Aaron Conley o Dax Gordine tienen un estilo más afín al del propio Young o su sucesor en la serie, Brett Parson, pero realmente lo que se disfruta es viendo a esos otros autores con un estilo radicalmente diferente, que acabas dándote cuenta que no tiene tanta relevancia cuando las historias están bien escritas y manteniendo el respeto por el universo.

Personalmente encuentro que se trata de un tomo más para fans del mundo creado por Young que para captar a nuevos lectores para la serie. La razón es obvia: son historias muy breves, sin tiempo ni espacio para un desarrollo más allá del chiste, y mucho menos tiene suficiente sitio para presentar nuevos rasgos de los personajes. Y las dos únicas historias que sí contradicen un poco esto que digo son las que están escritas por el propio Young, que mantienen ese toque gamberro que explora a personajes como Bruud el Brutal o cuenta más del pasado de Gert en Fairyland. Somos los que ya conocemos a esos personajes, a Larry, Duncan o Nubela, los que vamos a disfrutar de estos chistes cortos malos que tan bien funcionan a veces. Pero, sin duda, no se la recomendaría a alguien que no está familiarizado con los personajes, por el riesgo de sentirse desubicados en algunas historias.
En definitiva, Untold Tales of I hate Fairyland es un tomo para los fans más acérrimos de la serie ideada por Skottie Young en 2015, una parodia muy bestia de las historias clásicas de hadas, con dosis muy altas de violencia y un humor gamberro que no pretende sino echarse unas risas a costa de las historias tipo El Mago de Oz y sus múltiples derivados a lo largo de la historia. Conjunto de historias cortas de apenas 10 páginas, a cargo de un variopinto grupo de autores que ofrecen su mirada particular de unos personajes a los que llevamos siguiendo ya muchos años y que supone un soplo de aire fresco a ese estilo que, incluso sin Young, sigue perdurando durante todo este tiempo. No obstante, hay que ser consciente de que estamos ante una antología de relatos cortos, con la dificultad que tiene cualquier autor para contar algo grande en un espacio tan pequeño, pero si lo aceptamos, nos podremos echar unas risas sin esperar mucho más que eso.

Lo mejor: Poder ver a los personajes que ya conocemos con otros narradores y dibujantes distintos siempre resulta refrescante.
Lo peor: No dejan de ser historias cortas muy intrascendentales que no van más allá de la anécdota.


