Jason Todd nunca lo ha tenido fácil ni en lo personal ni en lo editorial. Este personaje fue creado por Gerry Conway y Don Newton en 1983 con el objetivo de convertirse en el nuevo Robin de Batman. El anterior compañero del murciélago, Dick Grayson, había seguido su propio camino con los Nuevos Titanes así que desde la editorial se buscó a un nuevo chico maravilla siendo Jason el afortunado. ¿Cuál fue el problema? Que con su actitud chulesca y ruda no le gustaba a nadie.
Es por eso que desde DC comics se lanzó una encuesta telefónica donde se preguntaba a los fans si nuestro protagonista debería morir o no a manos del Joker…y como ya sabréis, los fans eligieron muerte (aunque por la mínima). En la saga Una Muerte en la Familia, de Jim Aparo y Jim Starlin, Jason era apalizado hasta la muerte por el payaso del crimen, lo que supuso uno de los momentos clave en la vida de Batman. Posteriormente, Todd volvería como Capucha Roja, un villano con métodos mucho más expeditivos que con el tiempo volvería a convertirse en héroe (aunque con muchos matices).
Aún cuando el regreso de Jason Todd se rumoreo durante años (cómo pudimos ver en Batman Silencio), en DC siempre tuvieron en la recamara una historia alternativa donde nuestro Robin sobrevivía a su intento de asesinato. Finalmente J.M. DeMatteis y Rick Leonardi han sacado adelante la historia Una Muerte en la Familia: Robin vive donde se imagina el otro escenario posible para nuestro protagonista y las consecuencias que ello implica. En este mundo alternativo, Robin sigue intentando superar sus heridas físicas y mentales. Mientras tanto, Batman sigue lidiando con las consecuencias de sus actos y con la culpabilidad de casi provocar la muerte del que era su pupilo. Como siempre, todo se complicará aún más cuando el Joker aparezca.
Como muchos locos de los cómics, siempre me he considerado un fan de las historias alternativas y mundos paralelos donde se nos muestran posibilidades diferentes a las que conocemos (como por ejemplo en la colección de Exiliados). Pero la clave de estas historias es cuando estas nuevas “reimaginaciones” aportan algo nuevo a lo que ya conocemos, y desafortunadamente esto no lo tenemos en esta historia. Todos los conceptos que el guion DeMatteis añade ya los hemos visto en otras historias del universo DC fuera de continuidad cuando se ha jugado con Jason Todd. Aquí hay ideas que ya hemos visto por ejemplo en El Contraataque del Caballero Oscuro, Final Crisis o Multiverso Oscuro. No quiero destripar todos los guiños que hay en esta historia, pero si ya le he pillado unos cuántos y el tebeo en ningún momento me ha parecido innovador, es que hay algo que no está bien definido.

Con todo, no quiero decir que Robin Vive sea un desastre. Es un tebeo ameno y corto que tampoco trata de anular lo escrito por Jim Starlin. Además, el dibujo de Leonardi es fluido y dinámico y el estilo clásico que añade le viene muy bien a la historia. Creo que el conjunto se siente como una oportunidad desaprovechada y que no resulta novedoso a la mitología de Batman. Como hemos visto muchas veces en el mundo del tebeo, los eventos clave en las historias siempre son «el mal menor». Aquí también podemos aplicarlo.


