Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Un mundo bajo muerte: Runaways

Un mundo bajo muerte: Runaways
Guion
Rainbow Rowell
Dibujo
Elena Casagrande y Roberta Ingranata y Lee Ferguson
Color
Dee Cunniffe
Traducción
Uriel López
Formato
Rústica. 120 páginas. Color
Precio
12€
Editorial
Panini Comics . Enero 2026
Edición original
One World Under Doom: Runaways #1-5 (Marvel)

¡Ay, los eventos! Cada año y cómo mínimo una vez por editorial toda la maquinaria se activa con sus series especiales y sus toneladas de tie ins. Y la cosa es que hay honrosas excepciones, pero la mayoría van poco más allá de un artilugio para vender tebeos artificialmente y pasar guionistas y dibujantes por la trituradora de carne para que den lo peor de sí. Lamentable Un mundo bajo Muerte no ha sido una de esas excepciones y nos ha dejado nueve meses de unos Ryan North y R.B. Silva particularmente poco inspirados. Sin embargo, no todo es malo y entre los montones de tie ins, siempre hay algún soplo de aire fresco. Este es el caso de Un mundo bajo muerte: Runaways.

He de advertir de todos modos que es muy posible que mucha gente se sienta decepcionada al acercarse a este tebeo, porque la relevancia con respecto al evento es escasa, siendo muy generoso, y nula, siendo más realistas. Del mismo modo, incluso quien obvie este hecho pero se acerque por primera vez a la versión de los Runaways de Rainbow Rowell puede tener la sensación de que entra a mitad de algo y que hay embutidas demasiadas explicaciones de hechos que no conoce. Es posible aún así que disfrute de este tebeo de Rowell, Elena Casagrande y Roberta Ingranata porque, como la serie de la que procede, está llena de personajes carismáticos, de momentazos, de humor y de emociones. Sin embargo, que quede claro, esto es un tebeo que, aunque haga sus concesiones con los nuevos lectores, está pensado para quien viene de la última serie de Runaways, que firmaron hace unos pocos años Rowell, Kris Anka, Andrés Genolet y otros.

Un mundo bajo muerte: Runaways

Aquellos que la leyeron ya sabrán que en esta peculiar y disfuncional familia hay nada menos que un Muertebot, solo que con la programación un poco ida de madre, cierta inclinación por la gastronomía y ciencias de la nutrición y predilección por los guisos tradicionales de Europa central. Particular o no, un Muertebot es un Muertebot y en este nuevo imperio de Victor Von Muerte, debe regresar con su amo, los quieran o no los Runaways.

Hasta aquí la relación con el evento, que, por otra parte, las autoras aprovechan para retomar las cosas donde se quedaron. Resumiendo para quien venga de nuevas, los Runaways en su creación, a cargo de Brian K. Vaughan y Adrian Alphona, eran esos niños que se enfrentaban de forma literal y figurada al mundo adulto. Al llegar Rainbow Rowell, experta en historias young adult y todo el asunto del coming of age, los protagonistas debían dar el siguiente paso y, en lugar de confrontar el mundo adulto, tenían que afrontarlo.

El final de su serie estuvo marcado por mil y un giros que Un mundo bajo muerte: Runaways retoma donde fueron dejados. Tenemos un grupo de jóvenes que, en su camino hacia la adultez, han resultado heridos, de un modo u otro, y tienen que seguir adelante. Y de eso va la cosa más allá de combates con Muertebots, viajes en el tiempo y montones de toques de humor. Heridos o no, habíamos dejado a los Runaways asentados en diferentes destinos, la mayoría de ellos en esa base que llaman El Hostal, pero algunos incluso en otro planeta o en el futuro. En las páginas de Un mundo bajo muerte: Runaways cualquier atisbo de estabilidad se desmoronará y volverán a ser esos fugitivos que llevan en el nombre.

Un mundo bajo muerte: Runaways

Cierto que hay muchos personajes, además no tan conocidos, a los que les han sucedido muchas cosas hasta llegar aquí, pero aunque en alguna ocasión tiene que meter alguna explicación con calzador, la labor de caracterización rápida de las autoras es impecable y quién sabe, pero es posible que alguien que llegue aquí decida picar y retroceder para leer la que era la mejor serie de Marvel a la que no hiciste caso en su momento.

De lo que no hay duda es de que aquellos que disfrutaron con aquella, van a gozar como cochinos en un lodazal con Un mundo bajo muerte: Runaways. Ciertamente nos volvernos a reencontrar con un montón de personajes de los que nunca nos quisimos separar y seguimos (donde los dejamos) creciendo con ellos, sorprendiéndonos con ellos de los giros al final de episodios, emocionándonos con los reencuentros, participando vehementemente en sus discusiones, conmoviéndonos con ellos… lo que está claro es que, como también pasaba en la Hulka de Rowell, las peleas y la acción no son más que el pretexto para mostrarnos facetas de los personajes, vehículos para que vivamos cómo estos acontecimientos afectan a estos personajes y que el vínculo con ellos siga creciendo.

Por eso también y por la refrescante desvergüenza con la que demuestra lo poco que le importa la gran continuidad Marvel, puede entrar muy mal a quien llegue esperando otro tie in más del evento, pero esta serie puede no ser exactamente lo que se espera de algo así, pero es divertida, chispeante, apasionante, ligera en un primer paladeo, pero con notas que perduran y dan que rumiar.

Un mundo bajo muerte: Runaways

Diría además que la suerte que tiene Rowell con los dibujantes no se la merece, pero es que en realidad sí. Del mismo modo que vimos con Anka o Genolet, Elena Casagrande y Roberta Ingranata —con algo de ayuda de Lee Ferguson— ponen el énfasis en los personajes, en cómo se mueven y expresan, en lo que vendría a ser la dirección de actores, que es el pilar fundamental de la propuesta de Rowell. A Ingranata la conocemos menos, ya que nos ha llegado poca de su obra a nuestros lares, curtida sobre todo en franquicias como los cómics de Doctor Who. Casagrande es, sin embargo, nuestra cabeza de cartel y, aunque tampoco sea excesivamente prolífica, por aquí ya la pudimos ver en Riesgo Suicida, los cómics de décimo Doctor, o sobre todo la maravillosa serie de Viuda Negra junto con Kelly Thompson.

Casagrande reinventa su acabado para Un mundo bajo muerte: Runaways con un acabado más cartoony o quizá podríamos decir más anime, acercándose en cierto modo a otros dibujantes clásicos de la franquicia como Takeshi Miyazawa o Adrian Alphona. Pero dudo que sea tanto una especie de tributo como unas conclusiones comunes. El tono desenfadado y fundamentado en el acting tiene sin duda un aliado en este tipo de registro algo más exagerado y cercano a la caricatura. Del mismo modo que los diálogos burbujean, de igual manera tiene que fluir la acción de sus intérpretes. De hecho, aunque es apreciable la identidad de cada una de las dibujantes, se percibe un interés manifiesto en seguir una misma línea a este respecto, lo que dota al tebeo de una unidad gráfica no muy común en estos tiempos de Marvel.

Del mismo modo que en su día fuimos muy pocos los que paladeamos esta pequeña delicia que nos dejaron Rowell, Anka y Genolet, es muy posible que Un mundo bajo muerte: Runaways pase igualmente desapercibida o, lo que es peor, que sea denostada por no ser lo que el lector estándar de evento espera o quiere que sea. Pero podrá haber quien descubra una bocanada de aire fresco en lo que ha sido un erial de evento y decida curiosear de dónde viene todo esto. ¿Quién sabe? Puede que ese «Fin… por ahora» con el que termina Un mundo bajo muerte: Runaways no sea solo una frase hecha.