Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Ultrasound, de Conor Stechschulte

Ultrasound, de Conor Stechschulte
Guion
Conor Stechschulte
Dibujo
Conor Stechschulte
Formato
Cartoné. 18 x 25 cm. 398 páginas. Color
Precio
32€
Editorial
Libros Walden . 2023
Edición original
Generous Bossom #1-4 (Breakdown Press. Recopilado por Fantagraphics)

Me la han colado, lo reconozco. Cuando iba por la segunda parte de las cuatro que conforman este recopilatorio bajo el título de Ultrasound, comenzaba a sentirme como en ese momento de una partida de billar en el que el pardillo con el que creías jugar saca su taco Balabushka, resulta ser Eddie el rápido, veo que me la han jugado y sólo me queda ver como un maestro me humilla.

Y claro, tampoco es que tuviéramos muchas referencias de Conor Stechschulte antes de Ultrasound. Me acerqué a este tebeo al descubrir su existencia repasando la lista de nominados a los Premios Eisner, donde estaba entre los candidatos a mejor álbum gráfico. La verdad, no nos engañemos, las páginas que podían encontrarse por internet no entraban por los ojos. Admitámoslo, el estilo de este autor de apellido impronunciable no es demasiado atractivo bajo los cánones tradicionales. Entraría dentro de esa denominación que llamamos underground, que muchas veces es un eufemismo para decir poco pulido, carente de lo más básico del dibujo académico y hasta feo. Un dibujo así solo responde a una de dos opciones o a veces incluso a las dos a la vez: falta de talento del dibujante o una intención alternativa, arty o outsider.

Ultrasound, de Conor Stechschulte

Indagando en la carrera de Conor Stechschulte, cuyo primer trabajo publicado en España es Ultrasound, es difícil llegar a una conclusión sobre el primer caso, pero sólo hay que tener en cuenta algunas notas de vida y obra para saber que nos encaja por completo en el segundo marco. Estudió en el Maryland Institute College of Art de Baltimore y, actualmente, enseña cómics y autopublicación en la Escuela del Instituto de Arte de Chicago. Exceptuando Ultrasound y The amateurs, que publicó en Fantagraphics en 2014, casi todo el resto de su producción son más fanzines experimentales que cómics al uso, la gran mayoría autoeditados. He de reconocer que, a mis años, uno ya es un tanto escéptico con este tipo temas, pero las críticas situaban Ultrasound en la órbita de David Lynch o David Cronenberg y una nominación al Eisner es una nominación al Eisner.

Cabe citar que Ultrasound tuvo adaptación fílmica que fue presentada en el Festival de Tribeca en 2012, pero se queda muy lejos de la propuesta de Stechschulte, que podríamos emparentar más con Carretera Perdida o la serie Severance.

Me dispuse entonces a comenzar la partida con confianza y ese ligero aire de superioridad que da el descreimiento. Quité el triángulo y rompí con seguridad. La historia comenzaba en «una noche oscura y tormentosa» — empezamos bien — y no había que pasar siquiera de la primera página para ver ciertos toques experimentales con las planchas de color. La verdad es que una vez comenzabas a leerlo resultaba bastante fluido, pero con un poco de atención podía advertirse que casi todo el peso recaía en el diálogo y que apenas desplegaba un juego facilón de primeros planos sin información adicional. Es más, cuando trataba de salirse de lo básico tendía a fracasar.

Ultrasound, de Conor Stechschulte

Lo que había leído a nivel de sinopsis sobre Ultrasound picaba mi curiosidad y los diálogos tenían buen ritmo e interés. Básicamente nos contaba cómo Glenn, el personaje de la mano de quien empezamos, tiene un pinchazo en medio de la nada bajo la tormenta y tiene que acudir a la casa más cercana para pedir ayuda. El matrimonio que la habita lo acogerá cálidamente, le dará ropa seca y le invitará a pasar la noche con ellos hasta que abra el taller por la mañana. Sin embargo, en ese momento recibirá una propuesta un tanto extraña y a partir de ahí se irá volviendo todo progresivamente más loco. Os recomendaría no indagar más en la sinopsis y evitar el texto de la contraportada, que puede ser excesivamente revelador.

Antes de ser recopilado por Fantagraphics y traducido de la mano de Libros Walden, Ultrasound se publicó originalmente en cuatro entregas con el título de Generous Bossom a través de la editorial londinense Breakdown Press y al terminar la primera de ellas en este libro, aún puedes seguir pensando que juegas contra un aficionado. La historia, sea por lo que sea, ya ha logrado captar tu atención, pero se percibe cierta pobreza de recursos. Los personajes no están bien diseñados y cuesta distinguirlos, sobre todo las mujeres. Los actings son rígidos y ambiguos, los recursos narrativos resultan muy limitados y tal vez sus experimentos plásticos parecen más un modo de cubrir carencias que un contenido en sí mismo. No obstante, ya de algún modo te ha empapado con esa sensación en la nuca de que algo no encaja, de que algo no es lo que parece. Y la sensación de mal rollo va creciendo por momentos, tanto por lo que les sucede a los personajes, como por la paranoia que va creando sobre lo que puede haber detrás y, aún es más, por la sensación de que nosotros mismos podemos estar siendo manipulados.

Sin meternos más en materia argumental, la manipulación es la idea central sobre orbita Ultrasound, sus mecanismos y la generación de narrativas por parte de la mente humana para combatir la incertidumbre y el desequilibrio. Pero Stechschulte ya te tiene y comienza hacerte dudar si sus torpezas eran realmente limitaciones o cebos estudiados para que bajemos la guardia. Desde el inicio del segundo capítulo vemos que algo no va bien y toda la lectura hasta llegar al vertiginoso final se encargará de alimentar nuestra inseguridad y nuestra sospecha, de mantenernos desubicados pero también irremisiblemente enganchados para encontrar la respuesta a todas las preguntas que se nos van abriendo.

Ultrasound, de Conor Stechschulte

Además, manteniendo su estética underground, vamos viendo cómo se va introduciendo en recursos narrativos más sofisticados. Elige mejor qué mostrar y qué dejar fuera de cuadro. Los juegos de superposiciones de planchas de color y cambios de registro de estilo comienzan a cubrir necesidades narrativas más complejas y profundas. Incluso atisbamos en ese look tan poco llamativo de inicio algo turbador, la dificultad para distinguir personajes como un medio más de mantenernos desubicados y hasta lo sobado del planteamiento inicial termina teniendo un motivo. Al terminar Ultrasound aún no sé qué partes eran impericias que ha ido puliendo con el tiempo — pasaron cinco años entre el primer y el último capítulo — o si desde el principio eran cebos, engaños para jugar con el lector.

A la altura del capítulo tercero ya asumimos que han jugado con nosotros, que hemos caído en su trampa y no tenemos escapatoria. Será entonces cuando comience a sacarnos de ese relato que, pese al clima de desconcierto y paranoia, nos dejaba aún un suelo real que pisar, que empieza a remover desde este punto.

Tal vez la mayor pega que le puedo poner a Ultrasound es lo proclive a hacer trampas que es la herramienta argumental que usa para resolver la trama y que puede incluso crear un subtexto bastante malinterpretable y hasta peligroso. Sin embargo, juzgándola como ficción en base a las sensaciones e implicación que genera en los lectores, Ultrasound ha sido una de las experiencias lectoras más intensas que he podido experimentar este año, una historia que desconcierta y engancha a partes iguales, te empapa de angustia e incertidumbre, que te convierte en parte implicada en la manipulación y, lo que es peor, te deja con ganas de repetir el viaje.

Coméntanos algo

No hay comentarios aún. Sé tú el primero

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *