Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Ubú en el país de los visigodos

Ubú en el país de los visigodos
Guion
Elchinodepelocrespo.
Dibujo
Vicente Montalbá.
Formato
Rústica con solapas, 146 págs, color. 17x24 cm.
Precio
14,95€.
Editorial
Cósmica Editorial/Serendipia. 2025.

La sátira política siempre ha funcionado en nuestro país. Los muchos años de represión despertaron un espíritu rebelde de expresión a través de publicaciones como El Papus, El Jueves o incluso El Víbora, revistas con mucha carga de crítica social donde algunos de sus autores utilizaban la licencia artística para alzar la voz contra cosas que veían suceder en el país por aquel entonces. Con ese mismo espíritu nos llega ahora Ubú en el país de los visigodos, una obra publicada por el sello Cósmica Editorial de Serendipia, que utiliza la comedia para hacer un descacharrante análisis de la actualidad política, concretamente del discurso de cierta inclinación hacia la derecha y, como diría Mariano, muy derecha y mucha derecha.


En el pais de los visigodos, todos los años se celebra el concurso «Salta la valla» un evento televisivo de masas donde inmigrantes se juegan la vida en busca de un permiso de residencia de un año con un contrato de trabajo en condiciones… afines a cómo están considerados. El ganador de la última edición resulta ser un tipo llamado Papaíto Ubú, excéntrico, con ideas muy en la línea de las del líder del Partido VisiGodo, Pelayo, quien verá la oportunidad de contar con él en su campaña por el poder, sin reparar en que sus escrúpulos y aspiraciones pueden llegar a suponerle una seria amenaza.

Elchinodepelocrespo, autor curtido en fanzines a la vez que ha publicado obras tan variadas como Entre el cielo y la Tierra o Arrojaré a los perros tu cadáver, se encarga de escribir esta sátira muy pero que muy bestia, con un tono que recordará a esas parodias extremas del Jueves, con un trasfondo histórico muy intencional, y pequeños guiños muy sutiles a estereotipos de la derecha. Todo tiene su intencionalidad, desde los propios nombres como el del líder del Partido VG, Pelayo (como el rey de Asturias que frenó el avance de los musulmanes); los símbolos del partido, una paloma que se asemeja más bien a un híbrido entre un águila y una gaviota; o el aspecto de los personajes: Pelayo va con un uniforme de conquistador y sus asesores tienen el aspecto de un pijo, un enchaquetado con parche o un cacique de la campiña. Pero es que los inmigrantes son mostrados, o bien como cíclopes que llegan en patera, los africanos, o como blemias los latinoamericanos. No faltan referencias a personajes asociados a la derecha que van desde Martínez el Facha al Guerrero del Antifaz.


El dibujo de Vicente Montalbá me ha sorprendido, recordándome también al de míticos dibujantes de este tipo de cómic como Kim o Pedro Vera, con un estilo hiperbólico a la vez que detallado al extremo, con viñetas muy recargadas de personajes y miles de referencias como algunas de las que ya hemos citado. Precisamente ese tono tan recargado y exagerado es el que puede llegar a producir cierta saturación en una extensión como la que tiene la historia. Su planteamiento alocado que, salvo que simpatices con los ideales que parodia, funciona muy bien. Muestra el ascenso meteórico de su protagonista y tiene una progresión divertida, pero reconozco que ha llegado un momento de la obra en que me comenzó a saturar, por suerte, casi al final.

Ubú en el país de los visigodos es una obra que busca la carcajada incómoda, la duda de si nos sentimos cómodo riéndonos con (y de) según qué cosas, llevando al extremo la parodia para resaltar más algunas evidencias que a veces quedan enterradas en la corrección política o las formas. Toreros, Guardias Civiles, folclóricas, nazarenos, religiosos, Vázquez, El Papus Papi, Capitán Trueno y hasta Ignatius Farray tienen cabida en una obra excesiva y sin ningún tipo de freno, que plantea una historia tan absurda y extrema… que podría llegar a ser real. Ojo.

Lo mejor: Su espiritu desatado. Las mil referencias que incluye. El dibujo es fabuloso para una obra como esta.

Lo peor: Puede dejar la sensación de ser un chiste estirado.