La colección de Archivos E.C. de Diábolo sigue creciendo a buen ritmo. A los títulos de terror (Tales from the crypt o The haunt of fear), de ciencia ficción (Weird Science) o de misterio (Impact) se suma ahora Two-Fisted Tales, que supone la llegada del género bélico a esta fastuosa línea de clásicos del cómic norteamericano.
Este volumen de Two-Fisted Tales incluye los números 18 a 23 de la serie original americana publicados entre 1950 y 1951. La cabecera continuó la numeración de la mencionada The haunt of fear. Esto es debido a que, entre otros motivos, durante mucho tiempo existió la convicción de que la gente era más propicia a comprar un número 20 de una serie que un número uno. Una numeración alta daba confianza al lector. Vamos, lo contrario que hoy en día.

La colección que nos ocupa estuvo capitaneada por Harvey Kurtzman, que no solo la editó, sino que escribió la mayoría de las historias y dibujó las portadas de todos los números incluidos en esta primera entrega. El debut de Two-Fisted Tales coincidió con la Guerra Fría y con la Guerra de Corea que estalló ese mismo año (1950). Lejos de lo que uno podría pensar, el tono de las historias es principalmente antibelicista. Sí, hay algún relato que ensalza de alguna manera u otra a las fuerzas armadas yankees, pero son las menos.
Este enfoque es totalmente fiel a la esencia del resto de publicaciones de E.C. donde la mayoría de las historias tenían un twist final no exento de cierta carga moral. Como si de una fábula clásica se tratase. Habitualmente se podrían resumir con el clásico “quien la hace la paga”. Pero en este caso, el elenco de autores de Two-Fisted Tales solía aprovechar cada pequeño relato para resaltar los horrores de la guerra.
Gane quien gane, nosotros perdemos
Kurtzman centra sus esfuerzos en señalar al egoísmo y la codicia humana como catalizadores principales de todos los conflictos iniciados por el hombre. Unos acontecimientos que suelen acabar con millones de muertes de inocentes, que se ven atrapados en medio de conflictos que en la mayoría de los casos no terminan de comprender.

En muchas de las historias, el escritor trata de apelar a la conciencia del lector haciendo un llamamiento para que, como personas, seamos capaces de aprender de nuestros errores para no acabar tropezando siempre en la misma piedra. Una idea que desarrolla usando todo tipo de recursos narrativos que van desde la representación más cruda de la barbarie que provocan las guerras, pasando por la ironía, la parodia e incluso el humor negro en un par de ocasiones. También me resulta llamativo el empeño de Kurtzman por dar visibilidad a todos los bandos con la finalidad de evitar el habitual maniqueísmo de buenos y malos. Aunque hay que reconocer que no siempre lo consigue, ya sea porque la propia historia real que representa no lo permite o porque directamente no le interesa complicarse lo más mínimo.
Ahora bien, más allá de todo lo expuesto, Two-Fisted Tales cumple de maravilla con el propósito de entretener, gracias en parte a la variedad de las propuestas. Lejos de concentrarse en los conflictos del siglo XX hay historias ambientadas en la conquista de América y su posterior colonización, en la antigua Roma o durante las Guerras Napoleónicas. A esto le debemos añadir el inmenso talento de algunos de los dibujantes que se dan cita, como Wally Wood, Johnny Craig o el inmenso Jack Davis, mi favorito de esta selecta lista de artistas.

A modo de curiosidad, el prólogo viene firmado por Stephen Geppi, fundador de la, ahora en quiebra, distribuidora Diamond Comics, que viene a señalar la importancia capital que tuvieron estos tebeos para la industria del cómic USA.
Como siempre, la edición de Diábolo es sencillamente impecable. Presentada en tapa dura, con encuadernación en cartoné y papel de alto gramaje. La traducción está muy cuidada y el acabado del tomo es precioso con esas ilustraciones de Davis que ocupan las cubiertas interiores.
Deseando estoy de que lleguen las siguientes entregas de esta y del resto de series de E.C.


