En 1966 salió a la venta la novela “A sangre fría”. Considerada hoy en día como una de las cumbres del género negro, su autor, Truman Capote, invirtió seis años de su vida en el proceso de escritura, que incluyó viajar al pueblo donde se desarrollan los hechos, hablar con los vecinos del mismo e incluso entrevistarse con los asesinos. La historia de este cuadruple asesinato por parte de Richard Hitckock y Perry Smith conmocionó al mundo. Ahora en “Regreso a Garden City”, seremos testigo de la vuelta del escritor al lugar de los hechos y del impacto que su obra tuvo en la sociedad.

El guion de esta excelente novela en blanco y negro viene firmado por Xavier Bétaucourt («One, Two, Three, Four Ramones«), que crea un relato sumamente atractivo. Los acontecimientos de esta novela gráfica tienen lugar en 1967, año en el que se estrenó la inmortal versión del filme dirigida por Richard Brooks (que tenéis disponible en Filmin). Una película que fue nominada a cuatro premios Óscar, aunque no logró hacerse con ninguna estatuilla. De hecho, parte de la narración secuencial de esta obra incluye algunos fragmentos, adaptados libremente, del largometraje.
A lo largo de las algo más de cien páginas que tiene este particular biopic, Xavier disecciona a la perfección la esencia de Truman Capote. Para ello se sirve de ir avanzando y retrocediendo en el tiempo. Pero, lejos de resultar confusa, la narrativa de la obra resulta fascinante. Ofrece al lector las piezas del rompecabezas necesarias para comprender la compleja personalidad de un genio como fue el escritor norteamericano y de cómo su carácter se forjó a partir de experiencias que se remontan a su complicada y dura infancia.

Seremos testigos de la determinación del autor por sacar adelante un texto que se le resiste, que en ocasiones le supera y que, casi siempre, se acaba convirtiendo en una malsana obsesión que es capaz de consumirle como un agujero negro se traga una estrella. Nadar consigue mantener la tensión en todo momento, provocando que devoremos el cómic de manera voraz. Hasta el punto de que llega a saber a poco. Me habría encantado que “Truman Capote: Regreso a Garden City” hubiera tenido otras cincuenta páginas, pues el tema que aborda es realmente jugoso. Por otro lado, el ejercicio que hace de concreción es brillante a la hora de ofrecer la información fundamental para entender y disfrutar de la obra sin necesidad de recurrir a detalles más escabrosos.
Otro punto destacable del cómic es el peso que tienen los personajes secundarios: su fiel amiga Harper Lee (y posiblemente confidente de sus más íntimos secretos), el condenado Perry Smith, los vecinos de Garden City. Nadar se nutre de sus testimonios y de la opinión que tienen del protagonista de la obra para enriquecer el retrato que acaba confeccionando del mítico escritor.
La parte artística viene firmada por Nadar,, uno de los autores completos en activo más talentosos de nuestra industria. En “Truman Capote: Regreso a Garden City”, vuelve a moverse en el mundo del séptimo arte. Un lugar donde se desenvuelve como pez en el agua, tal y como demostró en las novelas gráficas de “El cineasta” y “Fatty”. Su estilo le sienta como un guante a una obra. Además, la aparente simpleza de su técnica esconde una pasmosa habilidad para que sus personajes sean altamente expresivos con tan solo un par de trazos. Igualmente positivo es el color de la obra con esa paleta cromática en la que los tonos suaves y oscuros se entremezclan. De esta forma, leer cada página del volumen es similar a ver una película de la edad dorada de Hollywood o incluso del neorrealismo italiano…

En definitiva, si os gusta la novela y/o el cine negro y los relatos sobre personajes profundamente traumatizados y complejos estoy convencido de que os gustará este libro.
Por cierto, aunque a lo largo de “Truman Capote: Regreso a Garden City” se ofrece muchísima información sobre “A sangre fría”, el argumento, los motivos o el desarrollo de la novela apenas son abordados. Así, si no habéis leído el libro, a buen seguro que os apetecerá hacerlo. Si ya lo habéis hecho, como es mi caso, seguro que os apetece volver a sumergiros en una de las obras mejor escritas del siglo XX.
Por último, la edición de Astiberri es excelente. Viene presentada en formato álbum europeo, encuadernada en cartoné y papel de alto gramaje.


