Ojalá Trees 3. Tres destinos fuese un tebeo fallido. Ojalá fuese una mala historia o repitiera esquema demasiado o incluso estuviese escrita o dibujada... Trees 3. Tres destinos

Ojalá Trees 3. Tres destinos fuese un tebeo fallido. Ojalá fuese una mala historia o repitiera esquema demasiado o incluso estuviese escrita o dibujada con desgana. Por desgracia no es el caso y digo por desgracia porque tras los hechos que salieron a la luz hace unos meses, es posible que jamás veamos su continuación.

Trees 3. Tres destinos

Por supuesto que el deseo de los fans de leer más historias no excusa la conducta de Warren Ellis, pero hay que tener claro que Trees: Three Fates, la miniserie que recopila este tomo no es el final de Trees. Tal vez lo sea en términos de historia de publicación, dado que a día de hoy no se tienen noticias de que se vaya a continuar, pero no hay duda de que no está planteado, tal como se nos ha vendido en algunos sitios, como el final de la serie.

Trees comenzó con un primer volumen de 14 números donde Warren Ellis y Jason Howard nos presentaban un montón de historias paralelas a lo largo del mundo con el nexo común de la sombra de estos gigantescos árboles llegados del espacio y el misterio de las flores negras que brotan a su alrededor. Tras presentarnos este marco general, llegaría la miniserie que se recoge en Trees 3. Tres destinos, con una sola historia, una pequeña historia en un marco de proporciones globales tanto a nivel geográfico como conceptual. A nada que se conozca el modus operandi habitual de Warren Ellis, que acostumbra a generar grandes narraciones en base a otras pequeñas que se ensamblan con el tiempo, no parece descabellado pensar en Trees como un conjunto de miniseries que pueden leerse por separado, pero que van llenando huecos sobre los misteriosos árboles, algo similar a la estructura que sigue Dark Horse con el mignolaverso.

Trees 3. Tres destinos

Trees 3. Tres destinos nos lleva a Toska, una pequeña localidad rusa donde no están acostumbrados a cosas como el cadáver que acaba de aparecer junto al gran árbol que aterrizó hace once años. Los fantasmas del pasado que con respecto a ese día guarda la sargento Klara Voranova no impedirán que se encargue de la investigación.

La verdad sobre las titánicas columnas del espacio exterior queda en un segundo plano, más preocupados de los caciques y rencillas del pueblo, que en las grandes incógnitas cósmicas y para eso hay un aspecto en el que Warren Ellis se aplica especialmente en Trees 3. Tres destinos: los diálogos. Sin perder su habitual irreverencia, Ellis ubica con precisión a cada personaje con pocas líneas y, aunque al final las cosas se aceleren un poco, estamos ante una historia austera y contenida sustentada por sus actores. Aún así, como es habitual en el de Essex, aprovechará para colarnos conceptos un poco más abstractos, como una peculiar reflexión acerca de nuestra responsabilidad en el pasado y el futuro, que aún quedando de fondo (curiosamente como los árboles), no deja de ser el eje sobre el que gira la historia.

Trees 3. Tres destinos

Obras como Cemetery Beach o Big Girls dejan muestra de que Jason Howard es en la acción de grandes proporciones donde más a gusto nada. Por eso sorprende lo bien que se desenvuelve en una historia tan sobria como Trees 3. Tres destinos. Howard es un dibujante con un fuerte registro caricaturesco, pero pese a que es evidentemente exagerado, nunca llegamos a rebasar esa línea que nos saque del personaje o la historia. Por más que sea mucho más hiperbólico que el tono que plantea Ellis, el resultado es una simbiosis donde los ácidos diálogos y la intensidad de Howard se unen para dotar de una energía inusual en una historia planteada de modo en unas dimensiones tan modestas y recatadas.

Más allá de la ejecución concreta de la historia de Trees 3. Tres destinos, todo nos lleva a pensar en que no solo no era un final, sino que esta miniserie era la primera de muchas en el universo de Trees. No es ya que no se explica ninguna de las incógnitas planteadas en el volumen anterior, sino no tiene mucho sentido bajar a una historia tan mundana cuando te queda todo el gran concepto global por explicar. En cualquier caso, es posible que la respuesta a este misterio termine quedando tan en el aire como el enigma de las flores negras.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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