La sensibilidad química múltiple (SQM) es un síndrome crónico de etiología y patogenia desconocidas por el que el paciente experimenta una gran variedad de síntomas, que relaciona con la exposición a diversos productos químicos en muy bajas dosis, y que varios estudios e investigadores atribuyen a causas psicosomáticas. Además, no es una enfermedad no reconocida por la OMS.
Un protagonista con una rara enfermedad, un guion vibrante y absorbente y una ambientación sublime son los ingredientes de Toxic Detective, la novela gráfica del escritor Claudio Cerdán (100 años de perdón) y el dibujante Sergio Cabrera. Una obra más que recomendable.
Hay tebeos que, desde su mera concepción, verlos finalmente en las tiendas es una feroz batalla. Este es el caso de Toxic Detective, un cómic que tras llevarse las negativas de varias editoriales acabó siendo financiado gracias a una campaña de mecenazgo. Sus autores han luchado con uñas y dientes para hacer de su creación un producto llamativo y han conseguido que autores como Mark Waid, Raule, Eduardo Risso o personalidades como Santiago Segura o Chicote les hayan escrito algunas muy positivas reseñas. Toda una campaña de promoción que ha fructificado en el cómic que ahora tenéis en vuestras manos.
Toxic Detective es la historia de Ray, un hombre de mediana edad que se gana la vida como compositor de música electrónica desde la soledad de su apartamento. Ray padece de SQM, por lo que la exposición al mundo exterior puede acabar con su vida por culpa de los agentes químicos que nos rodean en la cotidianidad de nuestras actividades. Ray observa el mundo desde su ventana y desde la pantalla de su portátil, mediante la cual se relaciona con su novia, una webgirl que un buen día desaparece sin dejar rastro. Aquí comenzará la pesadilla de nuestro protagonista por descubrir la verdad sin ayuda de nadie, pues la policía ni cree que fuera su novia, ni cree en la existencia de su rara enfermedad.
Con este cocktail seremos testigos de una carrera contrarreloj en uno de los tebeos más inmersivos que he tenido la ocasión de leer en mucho tiempo. Se nota mucho que Claudio Cerdán proviene del género de la novela negra. Toxic Detective bien podría haber sido firmado por Alfred Hitchcok, pues veremos al trágico héroe involuntario en una situación imposible tras otra que pondrá a prueba sus capacidades.
El trabajo de los autores hace que te metas de lleno en la historia. Una trama que implica pocos personajes pero muy bien perfilados, una ambientación sucia, una ciudad que casi parece que respira y de fondo una nueva demostración de que no hay mayor monstruo en este mundo que el propio ser humano que, movido por sus ansias de codicia, es capaz de lo que sea como muy bien descubriréis si decidís acercaros a este tebeo.
Toxic Detective es un thriller de manual, hecho con oficio, cariño y grandes resultados. La única pega que le encuentro es que no dure un poco más, dado lo precipitado de su desenlace. Francamente, no solo me he quedado con ganas de saber más cosas de Ray sino que me da la sensación de que faltan páginas para contar bien todo lo que tenían en mente sus autores.
Para quitarse el sombrero es el dibujo de Sergio Cabrera. El artista echa el resto en cada página con un estilo urbano que recuerda poderosamente a las páginas de Daredevil ilustradas por Alex Maleev o Michael Gaydos, que hacen que esta obra tanto por forma como por fondo pudiera ser firmada por el tándem Brubaker & Philips: Viñetas sucias, recargadas, una narrativa que se acelera en los momentos más trepidantes y que te hace pegar la napia al tomo y aguantar la respiración hasta que termina la set piece.
En serio, se que es complicado en ocasiones echar un vistazo a las estanterías de las tiendas donde se agolpan ese montón de novedades que no han sido publicadas por ninguna de las grandes. Pero dadle una oportunidad. Es un tebeo carete, es cierto. Pero la historia merece la pena.
La edición de Toxic Detective es francamente buena. Incluye un prólogo de David Galán Galindo (el popular escritor/director de Identidades Secretas), una galería de pin ups por gente como Vicente Cifuentes, Max Fiurama o Renato Guedes y un completo making off que nos permite disfrutar del antes y el despúes de muchas de las viñetas de Sergio.
Toxic Detective es al tebeo de justicieros algo similar a lo que en su día supuso Darkman de Sam Raimi al cine de encapuchados que buscan venganza. Una mirada distinta y original a un género muy trillado.
Quiero más.




