Es la hora de las tortas!!!

Es la hora de las tortas!!!

Torpedo 1936 integral

Torpedo 1936 integral
Guion
Enrique Sanchez Abulí
Dibujo
Jordi Bernet y Alex Toth
Formato
Cartoné. 19,2 x 26 cm. 720 páginas. B/N
Precio
60€
Editorial
Panini Cómics . 2014 (1ª Edición), 2022 (5ª Edición)
Edición original
Contiene material publicado originalmente entre 1981 y 2000 por Toutain Editor y Glénat España

No deja de ser curioso que las andanzas de un italiano en Nueva York contadas por dos catalanes supongan uno de los más grandes iconos del cómic español y haya triunfado en medio mundo. Sin embargo así es Torpedo 1936, un cómic por el que no pasan los años y que tiene hoy en día la misma fuerza y la misma irreverencia — si no más — que cuando debutaba en 1981 en las páginas de Creepy.

Torpedo 1936 integral

Podría tratarse de una frase cliché vendetebeos, pero ¿cómo explicar si no que Panini ya vaya por la quinta edición de un tomo de nada menos que sesenta euros? Quien conoció a Torpedo en el algún momento de su larga pero dispersa carrera estaba deseando una edición integral y quien no lo conocía ahora tiene la oportunidad de descubrirlo en un único volumen y una edición que podríamos llamar definitiva.

Tal como decíamos, Luca Torelli asomó su nariz aguileña por primera vez en Creepy nº32, de la mano de Enrique Sánchez Abulí, pero no de Jordi Bernet, sino del maestro inmortal Alex Toth. Sin embargo, por muy inmortal y muy maestro que fuera, nunca se adaptó a la naturaleza de Torpedo y si Abulí es su padre, Bernet sería su madre o viceveresa. Torpedo pulularía después por las páginas de Zona 84, volvería a Creepy, después a Comix Internacional, Totem el Comix, El País Semanal y varias mas. No sería hasta 1993 que conseguiría una cabecera propia hasta que el cambio de siglo resultó ser demasiado para un personaje que bien podría considerarse una encarnación del siglo XX.

Torpedo 1936 integral

Hacer una sinopsis de Torpedo 1936 resulta algo embarazoso. Presentar desde cero a un icono como este sería casi como hacerlo con Superman o Tintín, pero en fin, hagamos como que fuésemos nuevos. Luca Torelli es un matón a sueldo que se carga por dinero a quien haga falta sin pestañear. Junto con Rascal, su secuaz/saco de las hostias, irán cumpliendo encargos de todo tipo en la Nueva York de los años 30.

Con estos datos uno ya se puede hacer a la idea del ambiente noir, los sombreros, los mafiosos, los gatillos fáciles, las femmes fatales… la mayor peculiaridad de Torpedo — aunque solo es una de ellas — es que Luca Torelli es lo más opuesto a un héroe que podamos imaginar. Olvidaos del cliché del antihéroe porque Phillip Marlowe o Sam Spade son la Madre Teresa comparados con nuestro protagonista. Para entonces ya existía el Parker de Richard Stark, pero ni siquiera ese cabronazo se acerca a Torelli.

Luca Torelli es un tipo desalmado, misógino, bruto e ignorante, completamente amoral y orgulloso de todo ello. Luca Torelli es un asesino y un violador, que únicamente se mueve por dinero y deseo. Luca Torelli es un hijo de puta tan integral como este tomo… y mola, mola muchísimo. Pero no nos equivoquemos, Abulí y Bernet en ningún momento glorifican su actitud, pero tienen verdaderamente en cuenta lo que supone ser cómic para adultos. No es adulto porque muestre sexo y violencia, sino porque confía en la madurez del lector para darse cuenta de que no estamos ante ningún modelo de conducta. Tampoco es que Abulí y Bernet se hagan valer de este mundo tan negro como trampolín de algún tipo de moraleja. Son conscientes de que se puede trabajar con un personaje absolutamente execrable y aún así dotarlo de un carismazo, ya que todo en Torpedo 1936 es un juego donde la inteligencia del lector es un ingrediente esencial y con ello cuentan sus autores.

Torpedo 1936 integral

Su sombrero, su traje blanco impoluto, su mirada torva, nariz aguileña y mueca torcida supuran magnetismo por los cuatro costados y como lectores nos conquista, ya que es un vehículo de lujo para la ficción por más que sea un auténtico hijo de puta a quien evitarías a toda costa. Este es su papel y es así el eje central del juego de este mundo negrísimo que nos proponen Abulí y Bernet. Contra lo que mucha gente pueda pensar, el noir no va de detectives y casos intrincados, sino de lo más podrido de la sociedad y del alma humana. El género negro es el genero criminal y el mundo de Torpedo 1936 es negro, negrísimo. Estamos ante un mundo tan podrido, tan perverso — con nuestro protagonista a la cabeza — que es como si diera la vuelta y nos permitiera ironizar y hacer humor de ello. Torpedo 1936 es un tebeo condenadamente divertido, gracioso en muchos momentos, que no tiene miedo de mezclar el humor de brocha gorda con la más fina de las ironías.

A lo largo de 720 páginas veremos un quién es quién de historias llenas de sexo, violencia, juegos de palabras y diálogos mordaces; un catálogo de tropelías de la peor especie sin romantizaciones ni blanqueos, por mucho humor que haya, y decir que todas ellas dibujadas de un modo soberbio es quedarse corto . Jordi Bernet es probablemente junto con Carlos Giménez el dibujante más grande que ha dado el cómic español. Fijaos la altura a la que está, que en este tomo las historias dibujadas por Alex Toth son “las malas”. ¡¡¡Alex Toth!!! El mismísimo Alex Toth, uno de los dibujantes más grandes de todos los tiempos, se queda aquí a la cola de Jordi Bernet.

Torpedo 1936 integral

Bernet es heredero de Milton Caniff en más de un sentido, pero sin duda lo es de ese efecto de hacer parecer fácil lo que hace. El equilibrio de masas de blanco y negro, la energía de las manchas y las líneas, la viveza con la que todo se mueve y se expresa es francamente difícil de superar. Sin grandes artificios ni experimentos narrativos, va directo al grano con ese ímpetu casi primario que necesita una fuerza de la naturaleza como el protagonista de Torpedo 1936.

Hacia el último tercio del tomo quizá vamos viendo una deriva más sintética y tendente a la caricatura, del mismo modo que comenzamos a ver historias algo más largas, que no le sientan igual de bien a un personaje donde los pliegues no están tanto en la historia como la resonancia que deja al terminar esta.

Torpedo es uno de los grandes iconos de la historia del cómic. Si le anda a la zaga a los grandes superhéroes o a un Asterix o un Flash Gordon es solo porque llegó bastante después, pero su relevancia en el resto de Europa y América apenas tiene parangón entre los personajes de cómic españoles. Con el éxito internacional, llegarían los premios, el prestigio y los grandes contratos, que paradójicamente serían el fin de Torpedo. En el año 2000 se publicaría la última historia de Torpedo 1936 y los desacuerdos harían que Abulí y Bernet nunca le dieran nada similar a un final. Hace no demasiado pudimos ver algo parecido con Torpedo 1972, una especie de “Old man Torpedo” donde Abulí rescataba su creación junto con Eduardo Risso (admirador absoluto de Bernet), pero tal vez fuera mejor tal como quedó, como testigo de otro tiempo, de un mundo más sencillo donde se podía bromear con según qué cosas. Un tiempo pasado, pero inmortal.

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