Cuando a principios de los ochenta los hermanos Hernandez parieron Love & Rockets, aún eran jóvenes con cierta vinculación con el espíritu punk y... Tonta, de Jaime Hernandez

Cuando a principios de los ochenta los hermanos Hernandez parieron Love & Rockets, aún eran jóvenes con cierta vinculación con el espíritu punk y la cultura alternativa. De hecho Love & Rockets fue un estandarte de la cultura alternativa en los cómics y sus personajes eran impulsivos y adorables. Han pasado cuarenta años y los Hernandez ya pasan la sesentena. En concreto, Jaime Hernandez había puesto una especie de punto y aparte en su universo personal con Chapuzas de amor, con un brillante epílogo titulado ¿Es así como me ves? que nos hablaba precisamente de hacerse mayor y entonces nos encontramos con Tonta, que irrumpe de un salto desde la portada tirándonos su adolescencia a la cara.

Tonta, de Jaime Hernandez

Tonta, cuyo verdadero nombre es Anoush aunque nadie lo use, es el personaje elegido por Jaime Hernandez para continuar la saga de Locas. En Tonta seguiremos a nuestra protagonista en un verano que comienza en casa de su hermanastra Vivian y, como suele ser costumbre con Jaime Hernandez, se va complicando por momentos.

Tonta nos trae un nuevo enfoque al locasverso, pero tampoco surge de la nada. Tonta es medio hermana de la escultural Vivian Solís, que lleva ya unos años en las páginas de Love & Rockets. Ángel, la luchadora que nos conquistó en El retorno de las Ti-Girls, también tendrá su papel y no dejaremos de ver algunos otros viejos personajes de la serie. Al fin y al cabo el universo de Locas nunca ha dejado de crecer, solo que esta vez se descentraliza. Maggie y Hopey ya no acaparan los focos. De hecho, la segunda ni aparece y la primera apenas tiene un cameo testimonial. El crecimiento de la serie se balancea a un punto de la periferia de este universo al que no habíamos mirado mucho hasta ahora, pero no hay duda de que estamos ante una historia con todas las claves del éxito de la saga de Jaime Hernandez. Sin renunciar a la larga herencia de historias y personajes, hay de todos modos una intención clara de crear un nuevo universo adolescente con una nueva galería de personajes e incluso un nuevo grupo punk (que nunca puede faltar).

Tonta, de Jaime Hernandez

Si bien hay un puñado de tramas principales, Tonta mantiene esa comedia asimétrica tan característica de Jaime Hernandez donde cada personaje tiene su propia historia, con su propia dimensión y casi ajena a la tiranía de una trama central. Cada historia se cruza con las del resto de personajes en un alarde de algo que no sabemos si es un plan gigante o una improvisación deliciosa. Mantiene también eso tan de Locas de mezclar la comedia de enredo con un trasfondo negro donde la muerte o los escarceos mafiosos tienen su parcela e incluso esas pequeñas pinceladas de surrealismo que no pueden faltar.

Gráficamente estamos de nuevo ante ese Jaime que nos llena de odio y deleite a todos los que alguna vez hemos cogido un lápiz. Está ahí esa línea jactanciosamente sintética, precisa y perfecta donde nada absolutamente sobra y todo está precisamente en su sitio. Tenemos también ese equilibrio igual de perfecto de las masa de blanco y negro. También el acting, que va de lo sutil al histrión y aún así siempre en tono o esa planificación que no necesita meterse en camisa de once varas. Si todo está donde debe, basta una rejilla regular de 8 viñetas, aunque tampoco se cierre solo a esa fórmula. Y lo peor de todo es que hace que todo esto parezca fácil.

Tonta, de Jaime Hernandez

Todo lo que en su día nos conquistó de Jaime Hernández sigue estando ahí y la única diferencia es que los personajes que vieron nacer Love & Rockets se han hecho mayores y van cediendo algo de hueco a unos nuevos que hacen más grande y sabroso este universo. No tiene sentido estancar el status quo de sus personajes como en los universos superheroicos. Crecen y cambian y tendrán que ser los nuevos los que traigan a esta saga el toque de frescura y el punk (que no falte), pero no hace falta reinventar la rueda. Las historias de Jaime Hernandez siguen siendo igual de buenas ahora que hace 40 años, probablemente mejores y si algo no está roto, no lo arregles.

Tonta es algo nuevo y viejo a la vez. Todo sigue teniendo eso que nos enamora de Locas, pero cambiamos el eje a un nuevo personaje y eso, en este caso lo cambia todo. Porque si algo no cambia en el universo de ficción de Jaime Hernandez es que los personajes son el centro de todo.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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