Después de Mi vida en barco  o Los sentimientos de Miyoko en Asagaya , Gallo Nero sigue recuperando mangas salidos de la revista Garo , una... Tokyo goodbye

Después de Mi vida en barco  o Los sentimientos de Miyoko en Asagaya , Gallo Nero sigue recuperando mangas salidos de la revista Garo , una publicación japonesa que supuso la cuna del surrealismo japonés en los años 60-70 y que contara con autores como Suehiro Maruo. A pesar de que acabara cerrando en 2002, su influencia cultural aún es patente en Japón, y sirvió para abrir paso a otras publicaciones o un tipo de manga no apto para todos. Tokyo goodbye  recoge once historias realizadas por Ôji Suzuki en la década de los setenta, fundamentalmente y que aparecieron originalmente en dicha publicación.


Las historias tienen una extensión y temática muy distintas, aunque todas tienen en común un intento por evocar el sufrimiento de sus protagonistas a través de una narrativa experimental y a menudo confusa. Por ello, no es un manga apto para todos los públicos, todo lo contrario, lo recomendaría específicamente a conocedores de este tipo de obras o aquellos que quieran adentrarse en un tipo de narrativa radicalmente diferente a todo lo que están acostumbrados a leer.

Con un estilo sencillo, sin reparar en exceso en detalles, opta por aportar tramas a base de líneas muy finas y masas de negro. Gran parte de las historias están ambientadas de noche, y cuentan con una pequeña introducción a cargo del autor al principio/final del libro. Me ha resultado curioso, porque dicha introducción está colocada al final del libro en su sentido de lectura oriental, es decir, al principio del libro si uno lo abre en su sentido de lectura occidental. Para alguien que está acostumbrado a la lectura de manga, la introducción se convierte en epílogo, aunque no es algo que entorpezca demasiado, pues esta obra invita a la lectura, maduración y relectura para intentar percibir mejor el mensaje que intenta expresar el autor.


Como en cualquier antología de relatos, el lector suele conectar mejor con unos que con otros. A mí personalmente me han costado mucho las historias con narrativa más confusa, más elíptica y en la que se intenta evocar a través de ciertas imágenes. No son pocas las páginas que incluyen alguna nota al pie del propio autor en la que intenta explicar dichas páginas, lo cual es algo que me ha sacado un poco de la lectura. Si necesitas explicar lo que estás intentando expresar a través de imágenes confusas y con transiciones non sequitur… creo que flaco favor le haces al género experimental. Diferente es lo que hace en la introducción/epílogo (según se lea) en la que resume un poco su intención con cada historia. Esto sí lo veo muy apropiado, pues realmente comprendes mejor qué está intentando mostrar y, si realmente ha conseguido transmitirte el mensaje, proporciona una sensación satisfactoria similar a cuando aciertas una pregunta en un concurso o un examen.

Pero ha habido un par de historias que sí me han gustado especialmente. Concretamente, La casa de las gaseosas  y Ciudad sin padres . La primera cuenta las sensaciones del autor durante algunos paseos y está contada a base de viñetas que son como fotografías, que ayudan a evocar cada momento explicado en el texto. Es una historia muy sencilla y corta, pero realmente despierta sensaciones en el lector y me gustó mucho por ello. La segunda me gustó porque, dentro de lo confusas que resultan casi todas las historias que plantea, esta la considero de las más asequibles para entender, y además la historia entra más en el terreno de lo onírico que de lo surrealista, dirigiendo el final de la historia hacia un mundo salido de la imaginación del niño protagonista que puede recordar un poco a los mundos de Miyazaki.


En definitiva, Tokyo goodbye  es una buena representación del cómic surrealista, con un dibujo muy expresivo que consigue despertar numerosas sensaciones en el lector y produce angustia sin entender bien lo que está sucediendo. Una obra recomendable casi exclusivamente para amantes de este género, pues es surrealismo duro, no estamos ante un Shintaro Kago o Suehiro Maruo, que tienen una narrativa que dirige hacia el surrealismo pero con las que sí he conseguido vislumbrar hacia dónde se encaminaban. Con esta, reconozco haberme perdido en algunos momentos, aunque he conseguido llegar a disfrutar de las sensaciones evocadas con el dibujo.

Lo mejor: Si te gusta el cómic surrealista, la revista Garo fue un gran referente para muchos autores. Las sensaciones que consigue transmitir.

Lo peor: Las explicaciones del propio autor en ciertas páginas. No conseguir llegar a conectar con lo que pretende contar.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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