Saludos, queridos lectores. Hoy tenemos otra de esas reseñas en las que no os voy a hablar mucho del argumento, para no destriparos la diversión. Ya están los Walking Dead para destriparos cosas, las tripas por ejemplo.
Pues hemos llegado, algunos, al tercer tomo de esta serie sobre la depresión y la falta de fe en el ser humano. Digo algunos a los dos lados de la cuarta pared. Porque si bien es cierto que aquí los personajes caen como moscas; también es cierto que muchos lectores pueden haber dicho que mejor nos volvemos con los superhéroes, que te ríes más.
Porque a estas alturas de la serie (sin haber llegado aún a su ecuador) ya tenemos claras dos cosas:
Hay más hielo en el infierno que esperanza en esta serie.
El 90% de los personajes ya están locos. Y no es una manera de hablar.
Estas dos cosas hacen que la lectura del tomo de un tirón sea deprimente y amarga.
Y si para tí no lo es, no te me acerques mucho, que eres peligroso.
600 páginas (bueno, el tebeo son unas 540) llenas de peligro y muertos (de los que se mueven y de los otros) son muchas páginas para leer del tirón. Eso sí, si lo hacéis tened algunas latas de cerveza a mano. Por suerte tenemos un precioso marcador de tela para ir dejando la lectura para varios días sin perdernos.
Y no solamente son muchas páginas. es que están llenas de peligros y pérdidas de moralidad.
No voy a decir dilemas morales porque no lo son. La elección suele ser hacer algo contra los que eran tus principio o morir.

Tampoco caeré en el error de decir que este tomo es una montaña rusa de emociones porque… va todo hacia arriba, hacia lo intenso. No tenemos casi ni un momento de respiro. Cuando dos personajes no están luchando por sus vidas, están contándose cosas de lo más deprimente.
Recordad, no más de un número al dia.
Lo que, teniendo 24 de las grapas originales, os deja lectura para casi todo un mes. Luego dicen que los tomos son caros.
Pasemos al dibujo y a los tonos de grises. Obra de los supervivientes Charlie Adlard y Cliff Rathburn.
No os descubriré nada si os digo que gráficamente estos Estados Unidos son un asco deprimente. Muertos, basura, ruina por todas partes. Por suerte, la mitad de las veces leeremos en diagonal…porque estamos demasiado centrados en cómo los protagonistas intentan vivir un día más, corriendo y matando.
(Por cierto, ¿se puede matar lo que ya está muerto? Veamos lo que piensa un grupo de roleros sobre ese tema :-))
Afortunadamente, tenemos algunas páginas panorámicas que da gusto verlas, aunque estén infestadas de esos Walking Dead del título.
Y cuando digo panorámicas digo primeros planos a doble página, que rompen el ritmo y atraen nuestra atención como el ruido a estos seres.
Sobre el dibujo de los propios Walking Dead, siguen recordándome a aquellas figuras algo redondeadas y amorfas dibujadas por Crumb.
Los contrastes entre el negro fuerte y el blanco hacen que, a veces, no tengamos claro en qué momento del día están pasando las cosas.
Recordad que malvivimos en un mundo sin luz eléctrica.

Pasemos a hablar de la edición. Tapa dura como un ladrillo para tapiar una puerta de casa abandonada. Guardas a todo color. Seis páginas de introducción de Raúl López. Marcapáginas de tela. 540 páginas de tebeo. Extras a base de artículos, bocetos, textos, páginas descartadas, dibujos a color, portadas originales a todo color, más dibujos, un dedo de Walking Dead…no, eso no viene :-).
La traducción de los textos de los personajes es de Nacho Bentz. Los textos de los demás están en su zombie original.
¿Por que leer The Walking Dead nº 03/08?
Crees que la vida es demasiado hermosa. Buscas razones para que la humanidad se extinga. Te gusta el gore en Blanco y negro.
¿Por qué no leer The Walking Dead nº 03/08?
Buscas esperanza y un final feliz.


